La producción de carbón vegetal en Santiago del Estero enfrenta un desafío crucial para adaptarse a las demandas de los mercados internacionales, que exigen mayor sostenibilidad y trazabilidad en los procesos productivos. Marcelo Navall, ingeniero y asesor técnico de la Cámara de Productores y Comercializadores de Carbón Vegetal, en diálogo con SUENA A CAMPO, destacó la importancia de estas transformaciones para el futuro de la industria.
Navall explicó que el carbón vegetal de calidad proviene de maderas duras de los montes nativos de la región chaqueña, que incluye a Santiago del Estero. “Un buen carbón debe entregar buenas calorías al quemarse, no ser chispeante y tener buena granulometría, es decir, que en la bolsa no haya exceso de polvo ni pedazos demasiado pequeños”, puntualizó. Además, destacó que esta industria ha sido una fuente de sustento para muchas familias que viven en zonas del monte no aptas para la agricultura.
La producción de carbón en la provincia tiene una larga historia que se remonta a más de doscientos años, principalmente para uso doméstico. Sin embargo, la situación actual está marcada por la necesidad de responder a regulaciones internacionales, como las de la Unión Europea. Estas establecen que, a partir de 2026, los productos que puedan estar relacionados con la deforestación deberán demostrar su origen sostenible. “Estas disposiciones representan una barrera comercial, pero también una oportunidad para quienes puedan certificar que su producción no genera deforestación”, enfatizó Navall.
En este contexto, el ingeniero subrayó la importancia de diferenciar entre deforestación y corta forestal. Mientras la deforestación implica la eliminación completa de la vegetación para cambiar el uso del suelo, la corta forestal consiste en la extracción selectiva de árboles, permitiendo que el ecosistema se regenere. “La corta forestal bien manejada y registrada es clave para alimentar un sistema de trazabilidad que garantice la sostenibilidad del producto”, agregó.
La trazabilidad es una herramienta fundamental para medir el impacto ambiental y asegurar la sostenibilidad. “Permite calcular cuánto producto se extrae de una unidad de bosque y compararlo con su capacidad de regeneración”, explicó el ingeniero. Desde el punto de vista económico, la trazabilidad también representa una ventaja, ya que los mercados que exigen estas garantías suelen pagar un precio más alto. “El carbón producido con trazabilidad tiene mejores oportunidades de venta, especialmente si además se cuidan otros aspectos como la calidad y el empaque”, señaló.
Para afrontar estos retos, la Cámara de Productores y Comercializadores de Carbón Vegetal ha presentado propuestas a la Dirección de Bosques de la provincia. Estas incluyen medidas para mejorar el registro de productores y agilizar los procesos de documentación. “Hemos tenido un diálogo constructivo con las autoridades y estamos avanzando rápidamente en la implementación de estas mejoras”, indicó Navall.
La capacitación también juega un papel crucial en este proceso. En un evento reciente, la cámara reunió a productores, autoridades provinciales y expertos internacionales para abordar temas como la certificación y la trazabilidad. “Fue el primero en su tipo y tuvo una gran repercusión. Queremos seguir organizando actividades que informen a los productores sobre estos desafíos y las oportunidades que representan”, destacó el ingeniero.
Aunque el plazo original para cumplir con las normativas europeas era enero de 2025, se ha extendido un año más debido a la falta de preparación de muchos proveedores internacionales. Esto da a los productores locales una ventana para adaptarse y posicionarse como líderes en el mercado. “Tenemos la oportunidad de ser de los primeros en cumplir con estas exigencias, lo que no solo mejorará nuestra competitividad, sino que también tendrá un impacto positivo en el medio ambiente y en la economía de nuestra provincia”, concluyó Navall.
(Fuente: SUENA A CAMPO)













