Con la amenaza de la langosta sudamericana acechando nuevamente al norte argentino, se realizó en Tucumán y Catamarca el primer taller regional de emergencia organizado por la FAO y el SENASA. En ese marco, dialogamos con la ingeniera agrónoma Julia Cabello, responsable del área de desarrollo rural sostenible de FAO Argentina, para conocer el alcance de esta iniciativa, los desafíos del control de la plaga y la cooperación internacional que busca fortalecer la prevención y el monitoreo.
—¿Cuál es el principal objetivo de este taller regional que se desarrolla entre Tucumán y Catamarca?
—El objetivo principal fue generar un espacio de intercambio sobre el manejo y seguimiento de la langosta sudamericana en Latinoamérica. Por eso participaron representantes de países miembros de COSAVE como Paraguay, Bolivia, Brasil y también Chile. A nivel nacional, contamos con técnicos de SENASA de distintas regiones. Además, vinieron expertos de la sede central de FAO en Roma, especialistas en esta problemática. La idea fue reunir experiencias, compartir prácticas de monitoreo y control, y fortalecer el trabajo conjunto.
—¿Por qué se decidió realizarlo ahora y en esta zona del país?
—Fue una coincidencia entre las agendas de muchos especialistas internacionales y nacionales. Pero también elegimos este momento porque la situación de la plaga está relativamente calma, lo cual nos permitió concentrarnos en el trabajo a largo plazo. Y se eligió la región del NOA porque es una de las más afectadas históricamente por esta plaga. En Catamarca, por ejemplo, hay zonas donde la langosta anida todo el año. Estar en el territorio nos permitió hacer prácticas concretas y evaluar estrategias directamente en campo.
—¿Qué diferencias presenta la langosta respecto a otras plagas que afectan a la producción agropecuaria?
—La langosta es muy distinta por su capacidad de movimiento. Es una plaga transfronteriza que puede desplazarse con mucha rapidez entre países e incluso dentro de una misma región. Esto hace que el monitoreo temprano sea clave, porque si el brote ya está instalado, los costos de control son mucho más altos. A diferencia de otras plagas como la aftosa, por ejemplo, esta afecta directamente tanto a cultivos como a los recursos forrajeros para el ganado, ya que consume todo a su paso.
—¿Cómo se evalúa el riesgo actual en el NOA y cuál es la situación concreta hoy?
—Por el momento, la situación está tranquila. No se han detectado brotes recientes según los informes de los técnicos de SENASA con los que estamos trabajando. Sin embargo, la vigilancia debe ser continua. La clave está en mantener activos los sistemas de monitoreo, para poder reaccionar a tiempo si aparece algún foco.
—En el marco de estas jornadas, ¿qué tipo de acciones se realizaron en campo y con qué resultados?
—Las actividades fueron muy productivas. Participaron entre 50 y 70 personas, tanto de Argentina como del exterior. Pudimos visitar zonas afectadas, hacer monitoreos, analizar estrategias de control y conocer el equipamiento disponible, especialmente las aplicaciones aéreas. También se identificaron desafíos concretos del trabajo en territorio y se compartieron buenas prácticas. Los expertos de FAO Roma y de la oficina regional del Caribe destacaron el trabajo que realiza Argentina, sobre todo en vigilancia y control. Señalaron que el país va por buen camino y alentaron a seguir profundizando ese trabajo.
—¿Qué estrategias recomiendan actualmente para la detección temprana y el control efectivo de la langosta?
—El enfoque tiene varios niveles. A nivel regional, es fundamental la cooperación entre países, porque esta plaga puede cruzar fronteras en poco tiempo. A nivel nacional, SENASA coordina el monitoreo y el control en todo el país. Y a nivel local, hay equipos técnicos que trabajan en territorio, realizando vigilancia constante. Además, es clave involucrar a la comunidad, sensibilizarla y capacitarla para que pueda detectar señales tempranas y colaborar en el control. La articulación entre todos estos niveles es lo que permite una respuesta efectiva.
—Por último, ¿cómo puede la gente acceder a más información y estar al tanto de próximos encuentros?
—Este taller concluyó, pero la idea es volver a la zona hacia fin de año, con simulacros de aplicación y más capacitación para los técnicos locales. Queremos que esta región funcione como núcleo para futuras actividades del SENASA y de los países vecinos. La información sobre nuevos encuentros y materiales se puede seguir a través de las redes sociales de FAO y SENASA, especialmente en Twitter.













