En la Jornada Técnica Aprocal y el Bienestar Animal concentró la atención del segundo día por la tarde, contando con la presencia saliente de Pamela Ruegg, la mayor especialista en mastitis a nivel mundial, de la Universidad de Michigan.
Pero el programa también trató piezas fundamentales para atender la temática en cada tambo. Como especialista y asesor en calidad de leche, el médico veterinario Sergio Castro comenzó explicando que “la importancia de registrar se puede dividir en tres partes”.
El manejo de los tratamientos en la fosa pueden reducir errores, mejorar protocolos y darle continuidad al manejo de la enfermedad y mejorar costos. Todo depende del análisis de la información, pero también del análisis de costos.
Registros manuscritos son los que deberían dar paso a los sistemas de software, que permitan tener datos fehacientes para poder controlar la mastitis, porque son 12 ordeños al menos los que requieren controles por cada vaca enferma.
“En nuestro país la prevalencia de mastitis es realmente alta y cuando relevamos los rodeos de antibióticos, nos encontramos con un montón de variables, donde se hace muy difícil resolver los casos con exactitud, para que una vaca pueda cumplir con exactitud su protocolo, si no hay un registro estricto”, pero es a la vez importante no interrumpir los tratamientos y registrar cada paso.
“La mejor inversión que hagamos es trabajar en la prevención, en el ambiente, en el descarte de vacas crónicas para no diseminar, ese es nuestro enfoque, pero cuando no se logra y tenemos que tratar vacas hay que tener cierto camino, por niveles aplicables por número de casos”, subrayó castro.
Enfatizó lo mismo que Ruegg, el 80 por ciento de los casos deberían curarse en el primer tratamiento, para no tener que pasar a otros diferentes. “Si uno no maneja registros y no sabe qué tratamiento le corresponde a la vaca, no se puede elegir el protocolo adecuado”. Indicó.
Por lo tanto, con un software de gestión se hace más fácil el análisis de la información, e incluso puede hacer arribar al cálculo de la prevalencia de la enfermedad en el rodeo, provenientes de primeros casos o de repitencias, siendo clave el registro de la fecha de alta de cada animal.
Esto genera la opción de análisis de protocolos en la rutina de ordeño, en la de los pre partos, las lactancias, la eficacia de los protocolos de curación, los períodos de evaluación de 14 a 21 días, la incidencia y la prevalencia en cada rodeo, todo con el sentido de orientar mejor los focos de atención.
“Está mal convivir con vacas crónicas”, pero es parte de la realidad de los tambos en Argentina, por eso midiendo, evaluando la prevalencia y la incidencia, las decisiones en los tratamientos, en la operatividad y los costos se pueden adapatar de mejor manera.

Desde el INTA Rafaela, la Dra. Cecilia Camussone expuso sobre la disponibilidad de “Vacunas para prevenir mastitis”, como herramientas complementarias.
Observando particularmente la enfermedad causada por el stafilo aureus, se generan infecciones subclínicas, con tendencia a la cronicidad, con una pobre respuesta a los antibióticos y que pueden comenzar antes del primer parto.
Esas infecciones pueden tener una prevalencia en vaquillonas y vacas en lactancia de hasta el 14%. Puede entonces prolongarse durante toda la lactancia y servir de vehículo de contagio a otros de los animales del rodeo.
“La vacunación tiene como objetivo aumentar sus defensas inmunes”, para que las deficiencias y costos asociados a futuro también se disminuyan.
Las vacunas disponibles en el mercado actualmente son de organismos enteros contra s. aureus, siendo dos las más conocidas, teniendo ambas más efectividad al aplicarse en animales jóvenes, ya que los resultados positivos aumentan a medida que pasan las lactancias.
Desde el INTA Rafaela se desarrolló una vacuna de subunidades, con eficacia moderada. Para tal fin seleccionaron dos antígenos de superficie para intervenir en los mecanismos de ingresos del s. aureus al organismo, con el diseño de un adyuvante liposomal nuevo.
“Esta formulación es capaz de producir anticuerpos que bloquean la bacteria, neutralizan sus factores de virulencia, tanto en sangre como en leche y aumentaban la producción de los mediadores inflamatorios que atraen distintos tipos de células, confirmando una buena respuesta inmune”.
Camussone explicó que se evaluaron también respuestas en condiciones de exposición natural. La eficacia en la primera lactancia tuvo una reducción del 60% en la tasa de infecciones intramamarias. En una segunda lactancia se logró una reducción del 70%, pero aún se siguen haciendo evaluaciones experimentales, con resultados similares a las actuales vacunas comerciales.
Lo que se destacó es que “la vacunación no reemplaza otras medidas de control de la enfermedad, sino que se propone como un complemento del programa aplicado en cada establecimiento”.













