La horticultura del Noroeste Argentino atraviesa un momento de alta exigencia. La combinación de costos crecientes, precios inestables y condiciones ambientales extremas está poniendo a prueba la capacidad de los productores para mantener la rentabilidad y la sustentabilidad de sus sistemas. En este contexto, la Jornada Hortícola del INTA Yuto, que se realizará el 8 de octubre, llega como un espacio clave para actualizar conocimientos, compartir experiencias y proyectar el futuro de una actividad vital para la economía regional.
“Los desafíos son múltiples”, resume Ceferino Flores, ingeniero agrónomo y técnico de la Estación Experimental Agroindustrial Yuto. “Los costos de producción por hectárea son muy elevados, y el tema de la comercialización genera muchas dificultades. Se está vendiendo con valores bajos, los precios son erráticos, y eso complica mucho el cierre de las campañas”, explica.
El especialista advierte que el problema económico no afecta solo al productor. “Si el campo no produce, las empresas que venden agroquímicos, fertilizantes o semillas tampoco pueden sostenerse. Hay toda una cadena en riesgo. El sistema productivo está mostrando signos de fatiga”, sostiene.
A las dificultades financieras se suman los desafíos climáticos, que cada año son más severos y menos previsibles. “El clima es otro factor determinante. Las condiciones son muy fluctuantes: un exceso de calor puede cortar temprano un cultivo, o impedir el cuaje de los primeros tomates. En zonas como Fraile Pintado o Chalicán, los picos de temperatura complican mucho el manejo”, detalla Flores.
Pero el técnico del INTA señala que el mayor problema estructural está debajo de los pies: la degradación del suelo. “Cada año los suelos están más esqueléticos, más empobrecidos. Eso genera una dificultad muy grande para sostener los rendimientos y la calidad. Es una señal de alarma para toda la región”, afirma con preocupación.
Frente a ese panorama, la Jornada Hortícola del NOA 2025 pondrá especial énfasis en la recuperación de la fertilidad del suelo y la eficiencia de las aplicaciones. “Este año queremos imprimir un mensaje claro: el productor tiene que entender que ya no basta con la fertilización química tradicional. Siempre se pregunta ‘qué fertilizante le echo’ o ‘cuánto le pongo’, pero esa información sola es insuficiente”, sostiene el ingeniero.
Según Flores, el enfoque debe ser mucho más integral. “Hoy necesitamos hablar de fertilización química, física y biológica de los suelos. Solo así vamos a poder recuperar su estructura, su vida y su capacidad de respuesta. Es la clave para estabilizar las producciones y mejorar el comportamiento de las plantas ante factores ambientales adversos, tanto bióticos como abióticos”, explica.
El cambio no solo pasa por los insumos, sino también por la incorporación de tecnología. En ese sentido, los drones se han convertido en una herramienta que genera entusiasmo, pero también demanda capacitación. “El dron es una máquina de alta eficiencia, que permite hacer aplicaciones en menos tiempo y con mejor calidad de gota. Además, evita depender del estado del suelo, porque no necesita que haya piso firme para trabajar”, describe Flores.
Sin embargo, aclara que no basta con tener la tecnología. “No alcanza con tener un dron. Hay que aprender a usarlo correctamente. Queremos brindar herramientas para un uso eficiente y responsable, que cuide la salud del operario, mejore la precisión y reduzca desperdicios”, enfatiza.
El encuentro del 8 de octubre comenzará a las 8:30 en el predio del INTA Yuto, y está dirigido a productores pequeños, medianos y grandes, además de ingenieros agrónomos y técnicos vinculados a la horticultura intensiva. “Trabajamos con todo el estamento productivo, porque creemos que cada uno puede aportar desde su experiencia. Gracias a Dios, esta jornada tiene siempre una muy buena concurrencia y un nivel técnico destacado”, señala Flores.
Además de las charlas sobre calidad de aplicación, mapeo de suelos y estrategias de manejo sostenible, el evento busca consolidar a la Estación Experimental de Yuto como un centro de encuentro e innovación. “Queremos que Yuto sea un lugar donde se unan las tecnologías, los productores y los ingenieros. Que charlemos, conozcamos y busquemos juntos nuevos horizontes. Necesitamos lograr altos rendimientos sin perder de vista la salud del suelo y la estabilidad de nuestros sistemas locales”, destaca el técnico del INTA.
Para quienes aún no se hayan inscrito, el ingeniero recuerda que pueden hacerlo mediante un código QR disponible en las redes del INTA o en los medios que difunden la jornada. Pero aclara que eso no será un impedimento para participar: “El INTA es la casa de todos. Si algún productor no logra inscribirse, igual lo esperamos ese día. Lo importante es que se acerquen, participen y se lleven herramientas concretas para aplicar en sus campos”.
El mensaje final de Ceferino Flores resume el espíritu de la jornada y el desafío que enfrenta la horticultura regional: “Necesitamos repensar nuestros sistemas. No se trata solo de producir más, sino de producir mejor. De recuperar nuestros suelos, de aprovechar la tecnología sin perder el equilibrio natural. Solo así vamos a asegurar el futuro de la producción hortícola en el NOA”.













