En un sector históricamente asociado al trabajo masculino, cada vez más mujeres asumen roles técnicos, de gestión y de liderazgo en el campo. Sofía Padilla es una de ellas. Ingeniera zootecnista y parte del equipo técnico de PH Consultora Ganadera, una firma que brinda asesoramiento especializado en producción bovina en el norte argentino, Sofía representa a una generación de mujeres que transforman la ganadería desde la planificación, la estrategia y la pasión.
“PH significa padre e hija”, cuenta sonriendo. “La consultora nació hace unos cinco años junto a mi papá. Él trabajó muchos años de manera independiente y yo también, pero siempre tuvimos la idea de hacer algo juntos. Así nació este proyecto familiar, con el objetivo de ofrecer asesoramiento y capacitación en producción bovina de carne en Salta, Tucumán y Santiago del Estero”.
Sofía creció en el campo, y esa conexión temprana marcó su camino. “Siempre supe que quería ser zootecnista. Desde chica acompañaba a mi papá al campo y me encantaba trabajar en la manga, andar entre las vacas, embarrarme, vivirlo. Me acuerdo que cuando en el colegio de monjas dije que quería estudiar esto, me miraban sorprendidas. Me decían que el campo era para ir a andar a caballo, no para trabajar”, recuerda entre risas. “Pero mi convicción siempre fue muy fuerte. Sabía que eso era lo mío”.
Con más de veinte años de trayectoria, Padilla reconoce que el panorama ha cambiado notablemente. “Cuando me recibí, éramos muy pocas las mujeres en este ambiente. Hoy hay muchas más posibilidades y un reconocimiento creciente de nuestras capacidades. Creo que las mujeres hemos ido ganando lugar, demostrando que podemos cumplir cualquier rol con compromiso y profesionalismo”, afirma.
A lo largo de su carrera, nunca se sintió limitada por su género. “Tuve la suerte de que las puertas se me fueron abriendo. Siempre entré con ganas y sin pensar que por ser mujer estaba en desventaja. Al contrario: cuando una trabaja con respeto, perfil bajo y demuestra lo que sabe, se gana el lugar. Creo que la clave está en no competir, sino en complementar. Las mujeres tenemos una forma distinta de mirar, de organizar y de comunicar, y eso suma muchísimo en los equipos de trabajo”, sostiene.
En su día a día en PH Consultora Ganadera, Sofía y su equipo acompañan a productores en distintas etapas de la gestión ganadera: planificación forrajera, nutrición, genética y reproducción. “Nos apasiona trabajar con la gente de campo, desde el productor hasta el personal de a pie. Creemos que la eficiencia no se logra solo con tecnología, sino también con capacitación y compromiso de todos los que forman parte del sistema productivo”, explica.
La ingeniera destaca además el crecimiento de la ganadería en el NOA y el potencial que tiene la región. “Estamos en un momento muy interesante. Hay muchos empresarios agrícolas que están incorporando la ganadería a sus esquemas productivos. Se están integrando sistemas, y eso abre oportunidades enormes. Pero para que el sector siga creciendo, necesitamos reglas claras y políticas que acompañen”, advierte.
Su mirada combina técnica y realismo, pero también una profunda vocación. “El ganadero argentino es muy resiliente. Si hoy todavía hay productores en este país, es porque hay vocación. Lo que necesitamos es que nos dejen trabajar tranquilos, con estabilidad y previsibilidad. La ganadería puede crecer, somos eficientes y podemos llevar carne de calidad tanto a la mesa de los argentinos como al mundo”, subraya.
La conversación también deriva hacia los desafíos personales que enfrentan las mujeres del agro, especialmente en relación con la maternidad. Sofía, madre de tres hijos, no duda en hablar desde su propia experiencia. “No es fácil combinar la maternidad con el trabajo en el campo. Las distancias, los horarios, las responsabilidades son grandes. Pero creo que hay etapas en la vida. A veces una puede bajar un poco el ritmo, dedicarse más a los hijos sin dejar de estar activa. Y cuando los chicos crecen, se vuelve con más fuerza. Lo importante es no soltar lo que nos apasiona”, reflexiona.
En ese equilibrio entre familia y profesión, Padilla encuentra una enseñanza que transmite a las nuevas generaciones. “A las jóvenes que están estudiando o recién empezando, les diría que no se limiten. Que si tienen vocación, avancen. Que no escuchen a quienes les digan que el campo no es para ellas. Se puede, y se puede mucho. Hay que ser respetuosa, trabajar bien y mantener la pasión. Las oportunidades llegan cuando una hace las cosas con ganas y con honestidad”.
De cara al futuro, Sofía es optimista. “Este año fue muy bueno para nosotros. Crecimos mucho, sumamos clientes y proyectos, y eso nos entusiasma. Hay empresas que están apostando fuerte a la ganadería, buscando integrar la agricultura y la carne, y nosotros estamos para acompañar ese proceso. Lo que más nos motiva es ver crecer a nuestros clientes y a su gente. Cuando el personal de campo mejora, todo el sistema mejora”, afirma.
Al final de la charla, su mensaje resume la esencia de su historia: compromiso, pasión y trabajo compartido. “La mujer rural tiene un rol cada vez más visible, pero sobre todo más valorado. No competimos con los hombres; los complementamos. Y en el campo, eso se nota. Cuando trabajamos juntos, las cosas funcionan mejor. Porque al final del día, lo que todos queremos es lo mismo: producir, crecer y dejar una huella en la tierra que amamos.”













