En un contexto regional marcado por brotes importantes en años recientes, incluyendo no solo a Argentina sino también a Paraguay y Bolivia—países que se encuentran bajo emergencia sanitaria—el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) mantiene un estado de vigilancia estricta. Aunque el país sigue bajo el paraguas de la emergencia, la situación actual se caracteriza por una relativa tranquilidad, según afirmó Héctor Medina, coordinador general de contingencias y emergencias del SENASA.
«Estamos en el marco de una emergencia por situaciones de brote que hemos tenido importantes en los últimos años,» explicó Medina, quien destacó, no obstante, que «a pesar de estar en ese paraguas de emergencia eh hoy la situación nosotros la manifestamos como de calma». Esta calma no implica una inacción; por el contrario, representa una fase de máxima alerta preventiva, ya que aún no se han detectado focos recientes de la plaga en ninguna parte del país. Medina recordó que la langosta sudamericana es una plaga nativa y que «siempre está presente, pero no en niveles poblacionales que nos puedan llegar a alertar».
La intensificación del monitoreo en esta época del año es crucial, dado que la primavera y el inicio del verano, con el aumento de la temperatura, generan «condiciones predisponentes para que el insecto aparezca y podamos tener nuevos brotes poblacionales».
Las zonas de cría permanente y el factor hídrico
El SENASA no solo se enfoca en las condiciones ambientales generales, sino que posee identificadas históricamente las zonas de cría permanente de la plaga. Estas áreas son consideradas el ambiente ideal para las langostas, e incluyen un vasto territorio que abarca «La Rioja, Catamarca, pero que también incluye parte de Santiago Estero, Córdoba y el sur de Tucumán».
Estas provincias se encuentran bajo «vigilancia estricta, independientemente de que haya una emergencia o no». En paralelo a este monitoreo permanente, los técnicos evalúan de forma constante las condiciones ambientales, prestando especial atención a la precipitación. El factor hídrico es determinante: «al haber precipitaciones da la posibilidad de que haya vegetación y si hay vegetación aumenta la probabilidad de aparición de focos de langostas».
Preparación internacional y capacitación continua
Durante las etapas en las que la plaga no se manifiesta activamente en forma de mangas o enjambres, la labor del SENASA se centra intensamente en la preparación y el entrenamiento. Esto incluye la verificación de los equipos de control y, fundamentalmente, la capacitación de sus equipos técnicos.
Medina subrayó la relevancia de la cooperación internacional, mencionando un proyecto específico con la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Argentina ha sido reconocida como líder en la materia: «Argentina es e reconocido a nivel internacional como especialista en la temática». Esta experiencia ha permitido al país ser anfitrión de talleres internacionales, incluso recibiendo a equipos de FAO Roma y especialistas de África y el continente americano. Estos encuentros sirven para capacitar no solo a los equipos del SENASA, sino también al sector privado, a las provincias y a terceros países en el manejo de esta plaga particular.
Tecnología y alerta temprana en campo
Para optimizar la eficiencia y agilizar la detección, el SENASA ha implementado un sistema de vigilancia permanente apoyado por herramientas informáticas avanzadas.
«Tenemos todo establecido, una serie de protocolos para que los monitores vayan a campo,» explicó el coordinador. Los monitores utilizan una aplicación móvil o tabletas para registrar datos esenciales directamente en el terreno. Estos datos incluyen la presencia o ausencia de la plaga, pero también información sobre «la vegetación, tipo de suelo, condiciones ambientales en general». Toda esta data se centraliza en un sistema de información que, además de permitir el análisis, tiene la capacidad de emitir alertas a los distintos actores del sector agropecuario.
Este sistema de alerta es crucial, especialmente cuando se activan los protocolos de emergencia, notificando a los productores sobre «el avance de la plaga con un mensaje sobre qué hacer en caso de detectarla, a quién avisar, cómo hacer, cómo controlar». El objetivo es que el accionar, el ABC del control, esté «perfectamente claro, eh, y no se pierda tiempo en tomar una decisión que es fundamental para este tipo de de plagas cuando se mueven tan rápidamente».
El riesgo de la densidad y el factor transfronterizo
Medina hizo hincapié en la diferencia clave entre la presencia aislada de un insecto y la aparición de una amenaza real. La langosta es común en el norte del país; es un «insecto bastante común. Incluso en el norte del país, mismo en Tucumán, es muy común verla, ¿no? en la plaza, en las casas».
El verdadero peligro radica en el aumento de la densidad poblacional. «Una langosta no es problema, el tema si son cinco, son 10, son 20 y eso da la posibilidad de que se pueden formar mayores grupos y ahí es donde empieza el problema,» detalló Medina. El estado más complejo y que siempre se busca evitar es el de «mangas».
La necesidad de un control temprano se agudiza por la naturaleza de la langosta, considerada una plaga migratoria y transfronteriza, con capacidad de «moverse hasta 150 km en un día». Esta movilidad extrema hace que la cooperación regional sea indispensable.
Medina ejemplificó la interdependencia con sus vecinos: «Argentina puede tener recursos infinitos y tener mejor sistema de detección y control del mundo. Pero si Paraguay y Bolivia no trabajan en la par, las mangas van a seguir ingresando a Argentina y viceversa, por lo cual hay un trabajo de cooperación regional que es clave y fundamental».
Perspectivas y el desafío del control temprano
Las perspectivas para los próximos meses están directamente vinculadas al clima. La vigilancia aumentará su intensidad debido a que el inicio de la temporada de lluvias y el incremento de la temperatura son las condiciones más propicias para una posible explosión poblacional de la plaga.
«El trabajo fuerte comienza a partir de ahora,» afirmó Medina. El principal objetivo es seguir la vigilancia y, en caso de encontrar ejemplares, «poder hacer un control temprano. Ese es el gran desafío que estamos teniendo».
A la par de las tareas de monitoreo y manejo, el SENASA continuará potenciando la capacitación. Como muestra del liderazgo argentino en esta temática, el país organizará en marzo de 2026 un congreso internacional en San Martín de los Andes. Argentina fue elegida como sede para recibir «al menos 150 especialistas de distintas partes del mundo,» un reconocimiento que surge de la experiencia desarrollada junto a organismos como el CONICET en el trabajo con esta plaga.













