Aunque por vías separadas, tanto el sector público como el privado aunaron posiciones en los últimos días para emitir una férrea defensa ante un nuevo embate proteccionista de la Unión Europea contra el producto emblema de las exportaciones argentina: la soja.
En rigor, contra uno de sus derivados, el biodiésel. El viejo continente impulsa una medida que podría cerrar definitivamente el mercado europeo para este biocombustible -al único al que exporta hoy-, aduciendo factores vinculados a la protección al ambiente que no tienen ningún asidero científico.
LA REGIÓN CENTRO, EN DEFENSA DEL BIODIESEL
En primer término, durante la edición 2026 de Expoagro que finalizó este viernes, funcionarios de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos (las provincias que conforman la Región Centro), y también de Corrientes, junto al sector privado, conformaron un frente unido contra el potencial bloqueo de exportaciones de la Unión Europea.
La postura conjunta busca proteger un mercado de hasta 400 millones de dólares anuales y miles de empleos vinculados a la cadena productiva.
De la jornada “Región Centro: el biodiésel como motor de futuro”, participaron los ministros de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini; de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso; de Desarrollo Económico de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo; y de Producción de Corrientes, Walter Chávez, junto a representantes de la cadena de valor de la soja y del biodiésel.
Puccini abrió con firmeza: “Traemos una agenda de preocupación ante el análisis de la Unión Europea que, de prosperar, impediría a la Argentina exportar biodiésel. Eso significaría que dejarían de ingresar 400 millones de dólares al país. Hoy estuvimos con las cámaras, el sector privado, los productores y las Bolsas de Comercio, porque esta defensa es colectiva”.
Busso sumó su mirada: “Poner la preocupación en agenda ya es un paso enorme, y el acompañamiento del sector privado es clave. Queremos la apertura económica y que se reconozca la competitividad de nuestro biodiésel.”
Por su parte, Bernaudo llevó la discusión al terreno productivo: “Se trata de cadenas de valor, y son esas cadenas las que sufren. En un momento en que el petróleo está complicado, el biodiésel argentino en Europa es un jugador importante. Hasta el productor más chico de soja se ve afectado”.

Puccini volvió a intervenir, señalando que “este es un equipo de trabajo de Nación y provincias. Acabamos de firmar un acuerdo con la Unión Europea que no debería estar en discusión, pero luego aparece un informe que califica a la soja como insumo de alto riesgo. Ya se hicieron los esfuerzos técnicos: Cancillería trabajó con todas las cámaras, y Santa Fe fue una de las provincias que se anotó para tener voz”.
Los ministros remarcaron que detrás de cada tonelada exportada hay innovación y arraigo. Casi el 100 % de la soja santafesina se produce bajo siembra directa, un sistema que evita la erosión y captura carbono, alcanzando un ahorro superior al 70 % de gases de efecto invernadero frente al diésel fósil.
“Europa castiga al producto más eficiente ambientalmente para proteger sus aceites vegetales, más caros y menos sustentables”, señalaron.
RESPALDO INSTITUCIONAL Y PRODUCTIVO
En este contexto, el presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), Luis Zubizarreta, señaló: “Esto va más allá de nuestra industria: afecta a toda la cadena. Vamos a trabajar juntos y llevar este reclamo a todas las instancias posibles para que la medida se revierta. La fuerza de la Región Centro es fundamental en este proceso.”
Por su parte, el director Ejecutivo de la Bolsa de Comercio de Rosario, Javier Servio, advirtió: “Celebramos dar visibilidad a un tema tan importante. Hoy lo que encontramos son cuestiones comerciales sin fundamentos técnicos. El acuerdo Unión Europea–Mercosur había significado un paso adelante y en pocos días retrocedimos muchísimo. Esperamos destrabar esta situación con diálogo”.
Por su parte, el presidente de Coninagro, Lucas Magnano, sumó: “Primero quiero felicitar por estar todos en una mesa buscando soluciones. Cuidar este sector es muy importante. Desde Coninagro tenemos datos sólidos: nadie más que los productores queremos cuidar el recurso, y tenemos todo para demostrar que no es como plantea la Unión Europea. Si trabajamos juntos, vamos a encontrar una salida”.
Finalmente, el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe), Bernardo Vignatti, cerró: “Entendemos que esta problemática nos compete a todos. Desde el sector sabemos las condiciones en las que producimos y contamos con las herramientas para desmitificar las acusaciones que plantea la Unión Europea”.
Bajo este panorama, el frente regional anunció que consolidará un dossier técnico-jurídico para denunciar este proteccionismo ante la OMC, retomando el antecedente favorable de 2016. Además desde el espacio Provincias Unidas, se impulsará en el Congreso una nueva Ley de Biocombustibles que eleve el corte obligatorio -hoy limitado al 7,5 %- y permita desplegar plenamente el potencial santafesino.
UN DOCUMENTO CRÍTICO
Por su parte, la Bolsa de Cereales y la Fundación INAI difundieron un artículo titulado “La UE profundiza las distorsiones en el mercado mundial de la soja”, en el que recuerda que Europa ha sido un bloque históricamente proteccionista en el sector agroindustrial.
“En los últimos años esta tendencia se ha hecho especialmente notoria en la cadena de la soja, donde se multiplicaron las barreras para limitar -o directamente impedir- el ingreso de productos importados. La última iniciativa de la UE consiste en clasificar a la soja como un cultivo de alto riesgo de Cambio Indirecto en el Uso del Suelo (ILUC), excluyendo por lo tanto al biodiesel de soja del cómputo de uso de energías renovables en el transporte”, remarca el documento.
Y agrega: “Esta propuesta regulatoria tiene profundas inconsistencias que, de no ser debidamente atendidas antes de su entrada en vigor, afectarán seriamente la producción y comercialización de soja y sus subproductos a nivel mundial”.
“Es así como la inminente entrada en vigor del Acuerdo Comercial Interino entre Mercosur y la UE debe enfrentar su primer reto: servir de marco para evitar el uso de barreras paraarancelarias que desvirtúen el objetivo central del mismo, es decir, el establecimiento de una zona de libre comercio que permita aumentar y diversificar el intercambio de bienes y servicios entre ambas Partes, sin barreras injustificadas”, completa.
(Fuente: Infocampo)













