En Lules se respira clima de expo. La cuarta edición de la Expo Frutihortícola del NOA se prepara para reunir a productores, técnicos, empresas e instituciones en un evento que, año tras año, gana protagonismo dentro del calendario agropecuario regional. Con una propuesta que combina conocimiento técnico, innovación aplicada y vinculación directa entre actores del sistema productivo, el encuentro apunta a mostrar el presente del sector y su proyección a futuro.
“Ya estamos en la cuenta regresiva, como para el mundial, también para la Expo Frutihortícola”, graficó el ingeniero Javier Rovira, quien forma parte activa de la organización desde el INTA Famaillá. El evento se desarrollará los días 25 y 26 de junio en el Parque Cultural de Lules, con actividades que se extenderán desde las 10 de la mañana hasta las 5 de la tarde, incluyendo también propuestas culturales.
La expo no surgió de manera aislada. Según explicó Rovira, es el resultado de un proceso colectivo que se fue fortaleciendo con el tiempo. “Este evento ya ha quedado instalado en la agenda de los eventos relacionados con la producción en la región. Se logró gracias a la constancia en la organización por parte de un gran número de instituciones, empresas y organizaciones que han apostado a visibilizar el sector”, sostuvo. En ese camino, el INTA cumplió un rol articulador clave, canalizando la iniciativa de productores.
Una de las principales novedades de esta edición es su ampliación conceptual. Por primera vez, el evento adopta el formato de Expo Frutihortícola, integrando de manera explícita a la fruticultura regional. “Es la primera vez que se hace así, por demanda de empresas y productores al no haber un evento específico para el sector de frutales”, explicó Rovira. La decisión responde a una necesidad concreta: generar un espacio que represente a toda la diversidad productiva del norte argentino.
El contexto en el que se desarrolla la expo no es sencillo. El sector atraviesa una presente complejo marcado por la presión de productos importados y condiciones macroeconómicas adversas. “Hay una coyuntura de precios que no ayuda y entra mucho producto importado. Fruta fina, palta, arándano e incluso el tomate el año pasado llegó mucho de países limítrofes. La frutilla está entrando congelada de Egipto y la cuestión cambiaria no ayuda”, detalló el especialista. Sin embargo, lejos de paralizarse, la actividad muestra una notable capacidad de adaptación. “Es un sector dinámico que se reinventa día a día y apuesta fuerte a la producción regional incorporando muchísima tecnología”, agregó.
A los desafíos económicos se suman las complicaciones climáticas que impactaron en la campaña actual. Las intensas lluvias en Tucumán, el sur de Salta y el este de Catamarca generaron demoras. “Se retrasaron las labores de suelo; recién se está promediando la preparación e implantación de frutilla o tomate de invierno. Vamos a salir con un par de semanas de retraso también en primicia”, explicó Rovira. En el caso del citrus, la humedad también jugó en contra. “Las condiciones climáticas y la infraestructura no permitieron adelantar la cosecha para exportación, y cosechar con mucha humedad perjudica la calidad”, indicó, aunque aclaró que no se registran pérdidas significativas.
En este escenario, la Expo Frutihortícola se posiciona como una herramienta estratégica para fortalecer al sector. Con tres ejes centrales -productividad, competitividad y sustentabilidad-, el evento buscará facilitar la transferencia de conocimiento y la adopción de nuevas tecnologías. “El sector es altamente competitivo. El norte del país es el mayor productor de tomate para fresco y marca tendencia tecnológica”, señaló Rovira, destacando además el nivel de innovación alcanzado por los productores locales. “Los frutilleros tucumanos están a nivel mundial implementando tecnología como macrotúneles, cultivo en altura, sustrato y bioinsumos”, precisó.
Uno de los aportes más relevantes del sistema científico-tecnológico también estará presente. “El INTA sacó las primeras tres variedades argentinas de frutilla que son tucumanas”, remarcó el ingeniero, subrayando el impacto de la investigación aplicada en la producción regional. A esto se suma el trabajo en optimización de fertilización, en un contexto de insumos cada vez más costosos a nivel global.
La agenda del evento incluirá cuatro bloques de seminarios técnicos, con especialistas nacionales e internacionales. Habrá espacios dedicados a la eficiencia en fertilización, tecnologías para mitigar los efectos del cambio climático, producción en sustrato, y alternativas productivas como el resurgimiento de cultivos como la palta y el pecán. También se abordará el uso de drones en la actividad agropecuaria, una herramienta que gana terreno en la agricultura de precisión.
El componente sustentable también tendrá un rol destacado. “Trabajamos con empresas citrícolas para visibilizar sus certificaciones de prácticas ambientales, economía circular y responsabilidad social”, explicó Rovira. Además, el evento incorporará un fuerte eje educativo, con la participación de escuelas técnicas y agrotécnicas de toda la región. “Habrá un concurso de innovaciones con cerca de 30 stands”, anticipó.
Más allá de los contenidos técnicos, la expo se presenta como un espacio de encuentro. Rondas de negocios, intercambio entre productores y contacto directo con empresas de insumos y servicios forman parte de una propuesta que busca generar oportunidades concretas. “Es una oportunidad de encuentro e interacción entre colegas y productores. Tendrá las últimas novedades en insumos, servicios y maquinaria”, afirmó Rovira.
Con el respaldo de instituciones como la Estación Experimental Obispo Colombres y la Universidad Nacional de Tucumán, y la participación de actores de distintas provincias, la Expo Frutihortícola del NOA se consolida como un punto de referencia para el sector. En un contexto desafiante, Lules vuelve a posicionarse como epicentro de una actividad que no deja de reinventarse y que apuesta al conocimiento como motor de desarrollo.













