El Gobierno nacional alcanzó un acuerdo con el sector del practicaje que permitió levantar el paro portuario y comenzar la normalización de la operatoria en los principales puertos del país, poniendo fin a un conflicto que durante varios días mantuvo paralizadas las exportaciones agroindustriales y generó pérdidas millonarias para toda la cadena logística. El entendimiento contempla la suspensión del Decreto 690/2026, una reducción del 20% en las tarifas del servicio de practicaje y la conformación de una mesa de diálogo para revisar el marco regulatorio.

La medida representa un alivio para el complejo agroexportador argentino, ya que el conflicto afectó directamente la navegación en la Hidrovía Paraná-Paraguay y en los principales puertos del Gran Rosario, desde donde se embarca cerca del 80% de las exportaciones nacionales de soja, maíz, trigo, harinas y aceites. La imposibilidad de ingresar o zarpar de los buques provocó demoras en la carga, congestión en las terminales y crecientes costos logísticos para exportadores, acopiadores y productores.
La imposibilidad de ingresar o zarpar de los buques provocó demoras en la carga, congestión en las terminales y crecientes costos logísticos para exportadores, acopiadores y productores.
Durante la paralización quedaron demorados más de 140 buques, aunque otras estimaciones elevaron esa cifra por encima de las 180 embarcaciones, muchas de ellas con cargas agrícolas listas para partir hacia los principales mercados internacionales. La interrupción también afectó el ingreso de nuevos barcos, generando una acumulación de operaciones y complicando la logística de las terminales portuarias.
El conflicto se originó tras la entrada en vigencia del Decreto 690/2026, impulsado por el Gobierno nacional como parte de su política de desregulación del transporte y la logística. La norma modificaba el régimen del servicio de practicaje y pilotaje, habilitando una mayor competencia entre prestadores, flexibilizando algunos requisitos operativos y estableciendo nuevas condiciones para la contratación del servicio. Los prácticos rechazaron la iniciativa al considerar que comprometía la seguridad de la navegación en los accesos portuarios y en la hidrovía.
Tras intensas negociaciones, las partes acordaron suspender temporalmente la aplicación del decreto, reanudar de inmediato las tareas de asistencia a la navegación y constituir una mesa de trabajo integrada por representantes del gobierno y del sector para analizar una nueva regulación. Como parte del entendimiento también se estableció una rebaja del 20% en las tarifas del practicaje, uno de los objetivos que perseguía el Ejecutivo para disminuir los costos logísticos del comercio exterior.
Como parte del entendimiento también se estableció una rebaja del 20% en las tarifas del practicaje, uno de los objetivos que perseguía el Ejecutivo para disminuir los costos logísticos del comercio exterior.
Para la agroindustria, el acuerdo permite comenzar a descomprimir una situación que amenazaba con profundizar los sobrecostos de la cadena exportadora. Las terminales habían empezado a restringir la recepción de mercadería debido a la falta de espacio para almacenar nuevos embarques mientras permanecían inmovilizados los buques ya cargados. Al mismo tiempo, la demora en los despachos incrementaba los costos por estadía de los barcos y ponía en riesgo el cumplimiento de contratos internacionales de exportación.
Aunque la actividad comenzará a normalizarse en las próximas horas, el retorno a la plena operatividad demandará varios días debido a la acumulación de embarcaciones y al reordenamiento de las ventanas de carga en las terminales. El desafío inmediato será recuperar el ritmo habitual de embarques en un momento clave para el comercio exterior argentino, donde los complejos cerealero y oleaginoso continúan siendo la principal fuente de ingreso de divisas para el país.













