La organización de un encuentro científico de estas características comenzó mucho antes de la apertura de las jornadas. Detrás del programa que se presentará durante el IV Simposio Sudamericano de Pecán hubo un proceso de recepción, evaluación y selección de trabajos, desarrollado por una Comisión Científica integrada por referentes de distintas instituciones de ciencia y técnica y universidades, tanto de Argentina como del exterior.
“Formo parte de la Comisión Científica del Simposio. En estos momentos reemplazo a la anterior coordinadora, pero estamos trabajando con un grupo de expertos de diferentes instituciones de ciencias y técnicas y universidades en toda la conformación de esta comisión”, explicó Franca Carrasco en diálogo con Suena a Campo.
La investigadora detalló que uno de los principales trabajos realizados fue la recepción y evaluación de los resúmenes presentados por los autores, además de la devolución correspondiente, para llegar ahora a la etapa de presentación de las investigaciones durante el encuentro.
La propuesta científica fue organizada a partir de distintos ejes que permiten abarcar las principales áreas vinculadas con el cultivo. Entre ellos se encuentran genética; manejo y ecofisiología; sanidad; cosecha, poscosecha y subproductos; y economía y mercado.
“Todos estos ejes son valiosos y representan la potencialidad que tiene el cultivo en la región”, señaló Carrasco, quien destacó además la trayectoria de los especialistas que integran la comisión y de quienes estarán a cargo de las exposiciones.
Para el NOA, la generación y transferencia de conocimiento adquiere una importancia particular debido al potencial que presenta el cultivo de pecán y al crecimiento de las inversiones vinculadas con esta actividad. En Catamarca, según explicó la investigadora, ya existe una base científica que permitió estudiar la factibilidad del cultivo y analizar el comportamiento de diferentes variedades bajo las condiciones de la región.
En ese proceso tuvo un papel importante el grupo de frutos secos de INTA, que desarrolló estudios orientados a conocer la adaptación del pecán y las posibilidades de producción en la zona. Para Carrasco, ese conocimiento acumulado contribuye a generar condiciones para que nuevos productores e inversores puedan avanzar en el territorio.
Pero el crecimiento del cultivo también plantea desafíos. Entre ellos aparecen las enfermedades y las plagas, cuya presencia requiere estrategias de manejo y monitoreo. Carrasco remarcó que las condiciones ambientales pueden influir en la aparición de estos problemas y advirtió que el cambio climático podría generar escenarios diferentes para la producción.
“Como todo cultivo o sistema productivo, las dificultades que pueden aparecer son muchas, son múltiples. Siempre la estrategia es el conocimiento y el manejo, el manejo oportuno”, sostuvo.
Uno de los temas que tendrá particular interés durante el Simposio será la Mancha Negra del Pecán, una enfermedad que, según explicó la investigadora, no presenta la misma relevancia en algunas de las zonas internacionales de producción, pero que sí constituye una problemática para la región.
Carrasco señaló que se trata de una enfermedad emergente que puede afectar la superficie fotosintética de las hojas y también los frutos, generando incluso caída de fruta. Además, existe una dificultad adicional durante las primeras etapas, ya que sus síntomas pueden confundirse con una deficiencia de zinc.
“Es muy importante que el productor cuente con ese conocimiento, se le haga la transferencia de ese conocimiento y él pueda distinguir en su finca la presencia de esta enfermedad en el caso de que aparezca y tomar las medidas necesarias”, explicó.
En ese sentido, el Simposio busca que la ciencia no quede limitada a las exposiciones. Una de las propuestas contempla estaciones y recorridas a campo en Tucumán y Catamarca, donde productores, estudiantes, técnicos e investigadores podrán observar directamente diferentes aspectos del cultivo.
Para Carrasco, esa experiencia permite una apropiación diferente del conocimiento. “El intercambio que se puede dar en el campo reconociendo un síntoma, por ejemplo, de una enfermedad o viendo un marco de plantación o viendo tal o cual característica de la planta, hace como la apropiación del conocimiento”, afirmó.
La articulación entre ciencia, productores, empresas e instituciones también forma parte de la propuesta general del encuentro. La investigadora consideró que la presencia conjunta de estos actores permite obtener una mirada amplia sobre el presente y el futuro de la actividad, incluyendo las posibilidades de incorporación de tecnología y de tecnificación de los sistemas productivos.
Por eso, definió al Simposio como un evento que excede lo estrictamente científico: “Está pensado como un evento no solamente científico, sino como un evento técnico productivo, pero también un evento que tiene una mesa para negociación”.
En esa interacción aparece uno de los objetivos centrales de la investigación aplicada al sector productivo: responder a las necesidades que surgen en el campo y, al mismo tiempo, devolver al productor herramientas que permitan mejorar sus decisiones.
“La ciencia se debe a ellos y hay una retroalimentación constante entre lo que la ciencia logra para devolvérselo al productor y a su vez toma la demanda del productor y vuelve a investigar”, resumió Carrasco.
Con esa mirada, el IV Simposio Sudamericano de Pecán se plantea como un espacio de intercambio entre conocimiento científico, experiencia productiva y nuevas oportunidades para una actividad que busca consolidarse en el NOA. Del 28 al 30 de octubre, Tucumán y Catamarca serán escenario de tres jornadas en las que investigadores, productores, técnicos, especialistas y jóvenes interesados en el cultivo podrán encontrarse para analizar los desafíos actuales y las herramientas disponibles para acompañar su crecimiento.













