La Verdu atraviesa una nueva etapa de crecimiento con la apertura de su segunda sucursal en avenida Mate de Luna 1796, frente al Parque Avellaneda y a pocos metros del Monumento del Bicentenario. El nuevo espacio amplía la propuesta de la marca, que además de frutas y verduras incorporó alimentos frescos, licuados, jugos, opciones saludables, productos congelados y un espacio para emprendedores tucumanos.
Al frente del proyecto se encuentra Jessi Cangro, quien lleva 18 años al frente de La Verdu y reconoció que, hasta hace poco tiempo, no estaba entre sus planes abrir una segunda sucursal. La decisión comenzó a tomar forma a partir de una propuesta de Cristian Luna, quien conocía la zona y consideraba que podía convertirse en un punto estratégico para la marca.
“Yo hace 18 años que tengo La Verdu y realmente no tenía pensado abrir una segunda sucursal hasta que llegó él a mi vida”, contó Jessi durante una entrevista en el streaming de Suena a Campo, en referencia a Luna.
Cristian, abogado y también vinculado al rubro comercial, había tenido durante cuatro años y medio un bar en esa misma zona. Además, ya conocía a Jessi porque era proveedor de productos congelados de La Verdu. Esa experiencia, sumada al conocimiento del movimiento del sector, fue lo que lo llevó a plantearle la posibilidad de instalar allí una nueva sucursal.
“Conocí a ella, su fuerza, su energía, sus ganas, y digo: ‘Acá tiene que venir La Verdu Bajo Cero’”, relató Luna. La idea inicial era combinar la propuesta tradicional de La Verdu con una línea de alimentos congelados, muchos de ellos elaborados por él a través de su marca PH Empanadas.
La nueva sucursal comenzó a funcionar con una propuesta que busca diferenciarse de una verdulería tradicional. La propia dueña define el concepto como una “verdulería boutique”, inspirado en modelos que conoció en otros lugares y adaptado a las necesidades del público tucumano.
Entre las novedades aparecen los licuados, las frutas cortadas en el momento y aguas saborizadas con ingredientes como jengibre, limón y pepino. También se sumaron opciones listas para consumir, como sándwiches de pan integral con semillas, palta, lechuga, pollo y huevo, además de burritos y otras alternativas.
“Siempre soñé que en La Verdu se hagan licuados, jugos, que la fruta la piquen en el momento, que hagan todo eso rico, fresco”, explicó Jessi, quien incluso desarrolló una bicicleta especialmente pensada para preparar licuados.
El crecimiento de la marca también tiene un fuerte componente familiar. La nueva sucursal reúne a distintos integrantes de la familia de Jessi, que participan de las tareas y acompañan el desarrollo del emprendimiento.
“Es una fuente de trabajo. Aparte es confianza, es lo que siempre hablo. Trabajar en un lugar donde es tuyo, porque yo siempre digo: es de nosotros”, sostuvo.
A la propuesta comercial también se incorporaron productos de otros emprendedores. La Verdu ofrece, entre otras alternativas, yogures, chipá, conservas y productos elaborados por integrantes de la familia. Jessi explicó que una de sus premisas es generar espacios para que otras marcas puedan mostrar y comercializar sus productos.
“Para mí es un orgullo que quieran ir a mi negocio y vender en mi negocio, así que por supuesto las puertas están abiertas para todos”, afirmó.
Las conservas son otro ejemplo de esa dinámica. A partir de la producción artesanal de su suegro, “Pepe”, quien se jubiló hace aproximadamente dos años, Jessi encontró una nueva oportunidad comercial. Berenjenas, ajíes, puré de garbanzos y otras elaboraciones comenzaron a formar parte de la oferta de La Verdu.
La nueva sucursal también tuvo una rápida respuesta del público. Luna destacó especialmente el movimiento generado durante los fines de semana por la cercanía con el Parque Avellaneda y las actividades que se desarrollan en la zona.
“El lugar es buenísimo y La Verdu Mate de Luna tiene todas las comodidades para que vayas, pases un momento espectacular y comas rico”, señaló.
El proyecto, sin embargo, ya mira hacia adelante. Durante la entrevista aparecieron algunos adelantos sobre nuevas propuestas que prepara la marca, entre ellas las denominadas “frutas de cristal”. Jessi anticipó que se trata de una innovación inspirada en propuestas de otros lugares, pero con un sello propio.
Con una segunda sucursal recientemente inaugurada, una propuesta que combina alimentos frescos, productos de emprendedores y nuevas experiencias de consumo, La Verdu busca consolidar su crecimiento en Tucumán. Y mientras Jessi reconoce que todavía necesita acomodarse a este nuevo desafío, el próximo objetivo ya apareció casi de manera inevitable: pensar en una tercera sucursal.













