Argentina atraviesa un momento particular para la actividad avícola: el consumo de huevos continúa en aumento y el sector proyecta nuevas oportunidades de crecimiento. En Tucumán, productores y representantes de la recientemente conformada Cámara de Avicultura analizan cómo acompañar ese escenario, pero también advierten sobre los desafíos que implica producir, comercializar y competir en un mercado donde la oferta y la demanda tienen un impacto directo sobre la rentabilidad.
En el marco de la Semana del Huevo, Augusto Sáenz, productor y miembro de la Cámara de Avicultura de Tucumán, explicó que el crecimiento del consumo está relacionado con un cambio en los hábitos de los consumidores y con una mayor producción para acompañar esa demanda.
“El consumo viene en aumento. La verdad que cambios de hábito en la gente creo que es lo principal. Y lo que acompaña al sector también. Y bueno, la respuesta por el sector productivo que ha aumentado la producción considerablemente”, señaló Sáenz.
El productor también destacó el trabajo que realizan desde el sector para acercarse al consumidor y brindar información. Para Sáenz, el objetivo no debería ser solamente producir más, sino construir una actividad que pueda sostenerse en el tiempo.
“Nosotros tratamos de llegar al cliente final, tratar un poco de docencia, de enseñarle al cliente en qué cosas sí hay que fijarse”, sostuvo. Y agregó que el desafío es acompañar al sector para desarrollar “una avicultura sostenible en el tiempo, no solamente crecer por crecer”.
Ese crecimiento también plantea la necesidad de fortalecer la representación de los productores. La Cámara de Avicultura de Tucumán nació recientemente y reúne actualmente a un grupo reducido de productores que busca compartir información, acompañar a quienes recién comienzan y avanzar hacia una mayor formalización de la actividad.
Sáenz explicó que se trata de una actividad exigente, que demanda atención permanente. “No es una actividad sencilla para nada. Requiere tiempo, requiere personal, requiere cuidados: la alimentación, la sanidad, la logística, el personal. Es un trabajo de lunes a lunes”, describió.
La Cámara busca además sumar a productores que todavía no se incorporaron y brindarles acompañamiento en trámites y procesos de formalización. “Invitar a los productores más chicos a sumarse, que sepan que no están solos”, planteó Sáenz, al remarcar que a medida que una granja crece también aumenta la necesidad de cumplir con distintos requisitos.
Patricio Rossi, presidente de la Cámara de Avicultura de Tucumán, coincidió en la necesidad de consolidar una organización que permita darle mayor fuerza al sector. Según explicó, hubo intentos anteriores de conformar una entidad similar que no lograron consolidarse, pese a que existen granjas tucumanas con décadas de trayectoria.
“Hay granjas que ya tienen segunda, tercera generación de producción, o sea que ya llevan más de 30, 40 años produciendo y bueno, nunca lograron un consentimiento, algún tipo de acuerdo para formar una cámara o algo similar. Nosotros, bueno, eso lo logramos”, destacó Rossi.
Uno de los principales reclamos de la Cámara está relacionado con las condiciones de competencia. Los productores tucumanos sostienen que deben afrontar exigencias sanitarias y fiscales y consideran necesario que quienes ingresan huevos a la provincia compitan bajo las mismas reglas.
“No buscamos prohibir el ingreso de huevo, porque eso no tiene sentido. De hecho hay un margen para crecer tremendo de los productores de Tucumán para abastecer la plaza, pero que todos tengamos las mismas reglas”, explicó Sáenz.
Rossi también puso el foco en la formalización y planteó que la Cámara pretende ayudar a las granjas que se encuentran en situaciones más precarias para que puedan avanzar hacia el cumplimiento de los requisitos sanitarios y fiscales.
“Unión, necesitamos unión, porque sigue siendo una actividad castigada”, afirmó. En ese sentido, propuso además generar una identificación que permita reconocer el huevo producido en Tucumán: “Queremos identificarnos como cámara y en nuestros locales o en nuestros transportes que se manifieste algún tipo de sticker o figura para que sepan que es huevo tucumano”.
El escenario productivo también está condicionado por el comportamiento de la oferta. Rossi explicó que, pese a un reciente incremento del precio del huevo, todavía existen excedentes en el mercado. Según detalló, de unas seis millones de gallinas que estaban de más en producción, aproximadamente un millón fue eliminado mediante faena o postergación de recrías.
Para el presidente de la Cámara, el desafío pasa por crecer de manera ordenada y acompañar ese aumento con una estrategia comercial que permita colocar la producción. “Yo creo que si vamos a hablar de una política productiva y una política eficiente, siempre va a ser mejor producir más, pero en un contexto donde sepamos que lo que producimos pueda estar de la mano de una buena gestión de exportaciones”, sostuvo Rossi.
La industrialización aparece como otra alternativa para absorber parte de la producción. Rossi señaló que la industria está mejorando el pago por el huevo y que ese proceso también contribuyó a reducir la cantidad disponible en plaza, aunque consideró que todavía no alcanza para garantizar una actividad plenamente sustentable.
Mientras tanto, el cambio de hábitos mantiene al huevo como protagonista de la mesa. Sáenz destacó su versatilidad y el lugar que adquirió en la alimentación cotidiana. “Hoy una fuente de energía muy importante. Ha pasado a tener un lugar importante en la mesa. Antes era un aderezo, era una ensalada. Hoy comemos huevo nada más porque es muy versátil”, afirmó.













