Con la llegada de la primavera, el control de las moscas vuelve a ocupar un lugar central en el manejo sanitario de los establecimientos ganaderos. El aumento de las temperaturas, la humedad y las lluvias favorecen condiciones que pueden complicar el bienestar de los animales y afectar el rendimiento productivo. Frente a este escenario, anticiparse y combinar herramientas de control resulta fundamental para reducir las poblaciones de insectos antes de que se conviertan en un problema difícil de manejar.
Fernando “Oso” Leiva, gerente de Agrovet, explicó que octubre es un momento clave para comenzar a trabajar sobre esta problemática. La empresa, con sucursales en Yerba Buena y Trancas, Tucumán, se dedica a la sanidad animal y ofrece alternativas para establecimientos ganaderos, criaderos de cerdos y otras producciones pecuarias.
“Estamos justo en el momento clave, que es octubre, donde arranca a aumentar la población de moscas”, señaló Leiva. Según explicó, la presencia de estos insectos genera incomodidad en el ganado y puede provocar una disminución del consumo diario de alimento, con consecuencias directas sobre la producción de carne y leche.
El impacto está estrechamente relacionado con el bienestar animal. Cuando los animales destinan parte de su tiempo y energía a defenderse de las moscas, disminuye su confort y pueden reducir el consumo de la ración. Esto afecta tanto el aprovechamiento del alimento como su transformación en músculo o leche.
“El estrés que produce un animal incómodo hace que consuma menos en su ración diaria y, aparte, afecta la conversión del alimento que ingiere en músculo”, explicó el gerente de Agrovet. En el noroeste argentino, advirtió, la combinación de calor, humedad y lluvias puede agravar el escenario durante los próximos meses.
Para abordar el problema, Leiva remarcó la importancia de no concentrar las acciones únicamente en las moscas adultas que se observan alrededor de los animales. El manejo también debe contemplar las etapas iniciales del ciclo de vida, especialmente las larvas, porque de ellas surgirán nuevas generaciones de insectos.
Entre las alternativas que comercializa Agrovet se encuentra Ambliflut, de Vetanco, una línea que incluye formulaciones larvicidas y un producto líquido destinado al control de las moscas adultas. Según detalló, una de las presentaciones larvicidas tiene una concentración del 8% y se utiliza tanto en producción porcina como en ganadería. Otra, de 25 kilos y con una concentración del 6,7%, está destinada exclusivamente a establecimientos ganaderos.
Los larvicidas se incorporan al alimento para interrumpir el desarrollo de los insectos. “Cuando eclosionan los huevos nosotros interrumpimos el ciclo de vida de la mosca y se muere en larva”, explicó Leiva. En cuanto a las dosis mencionadas durante la entrevista, la presentación al 8% se utiliza en cantidades de entre 250 y 500 gramos por tonelada de alimento, mientras que la formulación ganadera de 25 kilos se incorpora en proporciones de entre 2,5 y 3 kilos por tonelada. La elección y aplicación deben ajustarse a las indicaciones específicas de cada producto y al asesoramiento técnico correspondiente.
El tratamiento suele comenzar en octubre y puede extenderse durante el verano. De acuerdo con la experiencia que describió Leiva, algunos establecimientos mantienen el control durante noviembre, febrero y marzo, e incluso hasta abril cuando persisten las temperaturas elevadas.
Para actuar sobre los insectos adultos, la empresa también ofrece Ambliflut líquido, que se aplica mediante fumigación en el establecimiento. Otra alternativa es la trampa FlyOut, que utiliza un cebo compuesto principalmente por levaduras para atraer y capturar moscas. El dispositivo consiste en un balde de diez litros en el que se coloca un litro de cebo y se agrega agua hasta el nivel indicado para su funcionamiento.
Leiva señaló que estas trampas pueden utilizarse en corrales ganaderos, granjas de gallinas ponedoras, establecimientos de pollos parrilleros y haras, entre otros espacios. La recomendación que describió es colocarlas con una separación del suelo de aproximadamente un metro a un metro y medio, altura en la que, según indicó, suele concentrarse una población importante de moscas.
La empresa también trabaja con Agita, un cebo a base de feromonas que se aplica como una pintura sobre superficies interiores de establecimientos, como postes y cortinas de galpones. De acuerdo con Leiva, es una herramienta especialmente útil en instalaciones avícolas y criaderos porcinos, pero no se recomienda para exteriores porque la lluvia puede lavar el producto.
La clave, insistió, está en entender que las distintas alternativas cumplen funciones complementarias. Las trampas ayudan a reducir la población adulta; los insecticidas actúan sobre las moscas voladoras, y los larvicidas interrumpen el desarrollo de nuevas generaciones. Por eso, una estrategia que combine el control de las etapas inmaduras con el de los insectos adultos puede reducir la población de manera más sostenida.
“No sirve de nada atacar la población de moscas voladoras si no atacamos también las larvas”, advirtió. Y agregó: “Atacando de esos dos flancos, hacemos que el establecimiento baje considerablemente la población de moscas”.
Además de comercializar los productos, Agrovet ofrece asesoramiento con el apoyo de veterinarios de los laboratorios y realiza envíos al campo sin cargo en zonas de Tucumán, Salta, Santiago del Estero y Catamarca. Leiva destacó que el acompañamiento permite orientar a los productores sobre las alternativas disponibles y su incorporación al manejo del establecimiento.
En una época en la que las condiciones ambientales pueden acelerar la proliferación de moscas, comenzar a tiempo y sostener un plan de control adecuado ayuda a proteger el bienestar animal y a reducir pérdidas productivas. La recomendación central es no esperar a que la presencia de insectos se vuelva una molestia generalizada: la prevención y el manejo integrado son herramientas importantes para atravesar los meses de mayor presión de moscas.













