La doctora Cecilia Reynaga, investigadora del Instituto de Biodiversidad Neotropical (IBN) del CONICET en Tucumán, en diálogo con Suena a Campo, se refirió a su trabajo en el estudio de organismos acuáticos y la importancia de los mismos como bioindicadores en la evaluación de la calidad del agua en ríos y arroyos de la región.
Una de las tareas importantes que tienen en ese sentido es el seguimiento del estado de las masas de agua. La situación global se obtiene del estado ecológico y químico de las mismas y en el Instituto de Biodiversidad Neotropical hay un grupo grande de investigadores que trabajan en cuerpos de agua sobre todo en la región de yungas. «Insectos, peces, plantas, todo relacionado a los cuerpos de agua. Desde hace mucho que los estudiamos y pudimos ver algunos organismos que son sensibles a cambios ambientales», dijo Reynaga.

Sabiendo cómo responden a distintos cambios esos organismos, les da el pie a los investigadores para hacer las evaluaciones de calidad de agua. «Los insectos acuáticos están naturalmente en ríos y arroyos, nosotros estudiamos dónde deberían estar y los vamos a buscar, si no están allí significa que hubo algún cambio en ese ambiente que afectó a esos organismos. Ellos son sensibles y rápidamente mueren o desaparecen», reconoció.
Estos cambios bruscos en los campos de agua responden a «vertidos de sustancias que aumentan y consumen el oxigeno del agua en su degradación. Al descender el oxigeno para ellos, terminan muriendo o migrando», dijo y agregó: «también sucede, por ejemplo, cuando se modifican los bosques de ribera, muchos organismos se alimentan las hojas que caen al agua y si eso cambia, se mueren».
Los investigadores del IBN trabajan en conjunto con la secretaría de Medio Ambiente que tienen su propio protocolo de monitoreo del agua. «Estamos trabajando para incorporar en la bioindicación de la calidad del agua, en ese sentido, podemos decir que los organismos vivos nos marcan la calidad, son importantes para que nosotros podamos cumplir con esa tarea», señaló Reynaga.
La doctora también se refirió al denominado «Índice biótico de las yungas» (IBY-4). «Aquí trabajamos con cuatro grupos de insectos. Hay diferentes formas de evaluar la calidad ecológica del agua utilizando organismos, estas formas fueron tomadas desde Europa, nos da un número de referencia. Los resultados de nuestros estudios, son importantes para las alertas tempranas. Los organismos detectan algún tipo de modificación, y nosotros nos encargamos de ir buscando la causa para poder hacer una prevención», aclaró.

La investigadora también aprovechó la charla con Suena a Campo para hacer referencia al programa de Educación Ambiental, que llevan adelante junto al ministerio de educación en las escuelas rurales. «Vamos a la escuelas que tienen un cuerpo de agua cercano, por ejemplo las de alta montañas. Brindamos talleres a alumnos y a la comunidad general, les enseñamos para que ellos puedan identificar a estos grupos de insectos». Reynaga manifestó que eso es muy importante por que ellos «se transforman en monitores» del estado de agua y estas experiencias es trasladada a todas las familias. «Ellos tienen que hacer una búsqueda activa, levantar las piedras, reconocer los organismos. De esta forma, ellos también pueden detectar la dinámica que tienen estos organismos en la calidad del agua», finalizó Reynaga.
(Fuente: Suena a Campo)













