Con la próxima campaña agrícola a punto de comenzar, el análisis de la calidad de las semillas se vuelve un tema crucial para los productores. En Tucumán, las condiciones de la campaña anterior dejaron huellas importantes en la calidad de las semillas, especialmente de soja, mientras que el maíz muestra mejores indicadores. La Ing. Agr. Cynthia Prado, líder del laboratorio de semillas de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), compartió, en diálogo con SUENA A CAMPO, los resultados de las evaluaciones realizadas y las claves para optimizar el rendimiento en los campos tucumanos.
Prado explicó que el panorama actual para la soja es complejo, con valores de poder germinativo promedio que rondan el 80% en general, pero que bajan significativamente al 74-75% en muestras provenientes directamente de productores. Esto contrasta con las semillas provenientes de semilleros y multiplicadores, cuyos valores superan el 85%. Este deterioro en la calidad de la soja tiene raíces en factores ambientales adversos y el ataque de patógenos de fin de ciclo, que afectaron severamente la viabilidad de las semillas. Prado subrayó que, aunque la calidad no es óptima, el uso de tratamientos adecuados, como fungicidas e inoculantes, podría ayudar a garantizar un buen arranque en los cultivos.
En cuanto al maíz, las condiciones son más alentadoras debido a que la mayoría de los productores adquiere híbridos con calidad certificada. Según Prado, las semillas de maíz muestran un alto vigor y buen poder germinativo, características que las preparan para enfrentar las altas temperaturas típicas de Tucumán en esta época. “El maíz, por ser una planta C4, tiene una gran capacidad para adaptarse a las condiciones extremas de temperatura y humedad de nuestra región”, señaló.
Uno de los aspectos más destacados por Prado fue la importancia del monitoreo constante de las semillas. Recordó que la semilla es un ser vivo y que su calidad puede variar significativamente desde la cosecha hasta la siembra. En ese sentido, recomendó realizar análisis periódicos para identificar problemas a tiempo y ajustar las prácticas de manejo en consecuencia. También resaltó la necesidad de realizar siembras de precisión, evitando tanto la subdosificación como el exceso de semillas, ya que cualquiera de estas prácticas puede comprometer el rendimiento del cultivo.
Además de las consideraciones técnicas, Prado destacó la importancia de las condiciones climáticas actuales. La disponibilidad de agua en el perfil del suelo es favorable para el arranque de los cultivos, pero las temperaturas extremas podrían convertirse en un desafío. Para mitigar estos riesgos, sugirió escalonar las fechas de siembra y diversificar los lotes, ajustándose a las características específicas de cada campo. “Es clave acompañar a las semillas con todos los insumos necesarios, desde fungicidas hasta productos biológicos que promuevan un mejor enraizamiento y desarrollo inicial”, afirmó.
Por último, Prado instó a los productores a no descuidar otros cultivos de verano, como el poroto, que también han sufrido los efectos de las condiciones adversas de la campaña pasada. Realizar análisis de calidad de estas semillas es esencial para garantizar una buena implantación y desempeño.
En un contexto desafiante, las recomendaciones de la EEAOC son claras: maximizar los cuidados en el manejo de las semillas, realizar un monitoreo continuo y ajustar las prácticas agrícolas para sacar el mayor provecho de las condiciones actuales. Con estas estrategias, los productores tucumanos pueden aspirar a una campaña 2025 más exitosa, a pesar de los retos que plantea la calidad de las semillas.
(Fuente: Suena a Campo)













