En los últimos días, la confirmación de nuevos casos de gripe aviar en Argentina ha encendido las alertas, especialmente en la provincia de Chaco, donde aves de traspatio como gallinas, pavos y patos han resultado afectadas. Un hecho inusual ha despertado el interés de los especialistas: la muerte de dos gatos en un establecimiento lechero, presuntamente a causa del virus, lo que plantea interrogantes sobre la transmisión y posibles nuevas rutas de contagio. Para conocer más sobre la situación, su impacto en la producción avícola y las medidas preventivas necesarias, en Suena a Campo entrevistamos al ingeniero Marcos Auat, referente clave del sector avícola en el NOA.
Según Auat, el patrón de este brote es similar al ocurrido en febrero de 2023, cuando se registraron los primeros casos después de mucho tiempo sin detecciones en Argentina. «La localidad afectada en Chaco se encuentra cerca de humedales, lugares que sirven de parada obligatoria para aves migratorias transboreales provenientes del hemisferio norte. Estas aves, al trasladarse al hemisferio sur para reproducirse, pueden transportar el virus, contagiando a las aves domésticas», explicó Auat.
El SENASA ha activado su protocolo de control, establecido en la resolución 1699/2019, que incluye la visita a la granja afectada, el aislamiento y sacrificio de las aves expuestas, y la aplicación del protocolo de radio avícola, investigando establecimientos dentro de un radio de diez kilómetros. Posteriormente, se mantiene una estricta vigilancia para evitar la propagación del virus. «El protocolo es claro y se aplica de manera rigurosa. SENASA toma muestras, aísla y controla la zona para minimizar los riesgos», detalló el especialista.
La gripe aviar es una enfermedad de alta morbilidad y mortalidad en aves. «En un lapso de 24 a 48 horas, un lote completo de aves en establecimientos comerciales puede verse afectado, generando pérdidas económicas significativas para la industria avícola«, alertó Auat. Además, existe el riesgo de transmisión a los seres humanos, lo que refuerza la necesidad de un control riguroso.
En cuanto a la reciente información sobre la muerte de dos gatos presuntamente infectados con el virus, Auat aclara que estos casos fueron detectados en Estados Unidos, un país con una alta concentración de aves y producción avícola. «No es la primera vez que vemos este tipo de casos. En Argentina, ya hemos tenido muertes de lobos marinos en 2023 debido al contacto con aves silvestres portadoras del virus. El virus puede saltar de aves a mamíferos, pero sigue siendo un evento poco común«, explicó.
El impacto del brote en la avicultura del NOA aún es incierto. «Si bien actualmente no existen restricciones en la comercialización de productos avícolas, si el virus se expande, podrían aplicarse medidas como la restricción del movimiento de aves entre jurisdicciones», señaló Auat. En 2023, situaciones similares generaron serias dificultades en la cadena de provisión, lo que podría repetirse si el virus se propaga.
Por el momento, la información oficial del SENASA no ha indicado la presencia de nuevos casos fuera de Chaco, aunque Auat advierte que la detección en aves de traspatio suele aumentar en esta época del año debido al contacto con aves silvestres migratorias. «Es esperable que durante febrero, marzo y abril veamos más detecciones, porque es el período en el que las aves migratorias interactúan con especies locales», explicó.
Para los productores avícolas, las medidas preventivas resultan fundamentales. «La bioseguridad en los establecimientos es clave para reducir los riesgos de contagio. Hay que reforzar los controles y evitar el contacto con aves silvestres», recomendó el especialista. Auat destaca la importancia de mantenerse informados a través de las notificaciones oficiales del SENASA, implementar barreras que eviten el contacto con aves silvestres, como mallas antipájaros, y garantizar un adecuado manejo ambiental, nutricional y sanitario de las aves. Además, se recomienda evitar el ingreso de personas ajenas a las granjas y realizar un control riguroso del movimiento de animales.
El especialista también hizo hincapié en la necesidad de adaptar los protocolos de manejo a las condiciones climáticas extremas. «Los golpes de calor también afectan a las aves y pueden facilitar la aparición de enfermedades. La alimentación nocturna, el suministro constante de agua fresca y el uso de antipiréticos son estrategias clave para mitigar estos efectos», señaló. En el caso de establecimientos con aves en jaula, es fundamental prevenir fallos eléctricos que puedan afectar los sistemas de ventilación y nebulización, por lo que se recomienda contar con generadores de respaldo.
La gripe aviar sigue representando un desafío para la sanidad animal y la producción avícola en Argentina. «Si bien las autoridades han implementado medidas de control, la prevención y el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad resultan esenciales para minimizar el impacto del virus y evitar una crisis en el sector», concluyó Auat. La información y la vigilancia continúan siendo las mejores herramientas para enfrentar este desafío.













