El reciente anuncio sobre la posible importación de carne vacuna desde Brasil ha despertado una fuerte controversia entre los actores del sector agropecuario argentino. En un país donde la carne representa mucho más que un alimento —una identidad cultural y una fuente estratégica de exportación—, la mera posibilidad de traer productos cárnicos del país vecino ha encendido las alarmas entre productores, técnicos y consumidores.
La ingeniera zootecnista Luciana Sleiman, con vasta experiencia en cría, recría y exposiciones ganaderas, aporta una mirada técnica sobre este escenario que, aunque todavía no es una realidad concreta, ya genera múltiples interrogantes. “La primera impresión fue de alerta, porque esto indica que hay cosas que no están funcionando como esperábamos en nuestro sector productivo. Nos obliga a pensar en qué medidas deberíamos tomar de ahora en más”, afirma.
Según Sleiman, lo que se plantea es la importación de un corte específico de asado con hueso, que no tiene alta demanda en el mercado brasileño, y que estaría destinado en principio a ser comercializado exclusivamente en la región patagónica argentina. Pero aún no se ha especificado con claridad cuál es ese corte ni se han cumplido las condiciones necesarias para su ingreso. “Brasil todavía no cuenta con el estatus sanitario libre de aftosa sin vacunación, condición imprescindible para que pueda ingresar carne con hueso a la Patagonia, que es una zona libre de aftosa sin vacunación”, explica la especialista.
La resolución 180/2025, publicada en marzo pasado en el Boletín Oficial, introdujo una flexibilización en las condiciones sanitarias para el ingreso de carne con hueso a la región patagónica. Sin embargo, debido al fuerte rechazo de productores y del propio gobierno patagónico, se decidió prorrogar por 90 días la implementación de esa medida. Es decir, todavía no hay nada concreto ni oficial, pero el debate ya está abierto.
Para Sleiman, es importante que el sector ganadero se mantenga en estado de alerta. “El productor argentino conoce muy bien el mercado y sabe que producir en este país es caro. La cadena de comercialización es extensa, con muchos intermediarios, y cada eslabón encarece el precio final. Eso hace que hoy un kilo de carne tenga un valor elevado para el consumidor, más aún cuando el poder adquisitivo está estancado”, analiza.
En ese sentido, la ingeniera no descarta que la discusión sobre importar carne desde Brasil también forme parte de una estrategia para enfriar el precio interno. “Desde diciembre a esta parte, la carne aumentó de manera explosiva, y eso se trasladó directamente a la góndola. Quizás se busca usar este supuesto para generar una señal de alerta y contener los precios. Pero, sinceramente, no creo que eso suceda”, sostiene.
La preocupación también se centra en cómo podría afectar esta medida al posicionamiento internacional de Argentina como exportador de carne de alta calidad. Sleiman recuerda que en los primeros nueve meses del año pasado, Argentina exportó cerca de 700.000 toneladas de carne, una cifra histórica no vista en más de medio siglo. “Tenemos un sistema productivo diverso, una cuidadosa selección genética y un perfil de calidad que nos permite abastecer a mercados muy exigentes. Nuestra carne es valorada en el mundo por su bajo contenido graso, excelente perfil nutricional y producción sustentable”, remarca.
Desde su perspectiva, el verdadero desafío no está en el abastecimiento interno, ya que más del 70% de la producción se destina al mercado local. “El problema es estructural: tenemos el kilo de novillo más caro de la región medido en dólares, una altísima carga impositiva, insumos caros y adversidades climáticas como la sequía o la pérdida de maíz por la chicharrita, que afectaron la alimentación del ganado”, señala.
En cuanto a la competitividad, Brasil tiene una ventaja evidente: su stock ganadero quintuplica al argentino, y su carne —aunque de calidad distinta— se ubica en muchos mercados internacionales. “Si nos preguntamos por qué solo enviarían el corte de asado y no otros, la respuesta es simple: el resto de los cortes brasileños ya están bien posicionados en otros mercados donde les pagan mejor que lo que podría ofrecer Argentina. Además, la calidad del novillo argentino sigue siendo distinta, y eso nos mantiene en un lugar de preferencia en el mercado global”, concluye Sleiman.
Por ahora, todo permanece en el terreno del supuesto. Pero la polémica ya ha dejado en evidencia las fragilidades del sistema ganadero argentino y la necesidad de revisar políticas estructurales para no perder terreno ni en el consumo interno ni en el competitivo mercado internacional.













