En una muestra de unidad habitual, entidades agropecuarias del Noroeste Argentino (NOA), encabezadas por la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), emitieron un comunicado conjunto en el que exigen la eliminación de los derechos de exportación. En una región históricamente relegada en materia de infraestructura y acceso a puertos, las retenciones resultan particularmente gravosas, afectando seriamente la rentabilidad y viabilidad de las explotaciones agrícolas. Esta preocupación se intensifica en el actual contexto del maíz, cuya cosecha está por comenzar.
José Frías Silva, presidente de la Sociedad Rural de Tucumán, dialogó con Suena a Campo para profundizar en esta postura regional que busca ser escuchada por las autoridades nacionales. “Nos impulsó la necesidad de hacer oír nuestra realidad, que muchas veces no es comprendida en Buenos Aires. Las retenciones son una carga que ya no se puede sostener”, afirmó.
El comunicado difundido por las entidades del NOA se conoce en un momento en que el gobierno nacional ha dejado abierta la posibilidad de modificar el esquema de retenciones después del 30 de junio. “Lo dijo el propio presidente: que las retenciones podrían subir después de esa fecha. Y nosotros, con el maíz, recién arrancamos las trillas en julio. Es decir, entraríamos de lleno en una situación de incertidumbre y riesgo”, explicó Frías Silva.
El dirigente agropecuario advirtió que las condiciones propias del NOA hacen que el impacto de las retenciones sea mucho más severo que en otras regiones. “La distancia a los puertos nos encarece todo: el flete es carísimo, y eso ya nos deja fuera de competencia. Si a eso le sumamos más presión impositiva, directamente estamos destruyendo la producción del NOA”, señaló.
Aunque reconoce que las comparaciones con la zona núcleo no siempre son justas, Frías Silva destacó las desigualdades estructurales que padecen los productores del norte. “No me gusta comparar, pero lo cierto es que en otras regiones se pagan arriendos más altos, sí, pero tienen acceso a mejores caminos, puertos cercanos, servicios. Nosotros jugamos con muchas desventajas”, enfatizó.
Consultado sobre cómo afectaría un aumento en las retenciones justo al inicio de la cosecha de maíz, el presidente de la SRT fue contundente: “Sería calamitoso. No podríamos licuar costos, y la situación se volvería insostenible. No estamos pidiendo privilegios, sino que se tenga en cuenta la realidad regional”.
Frente a este escenario, las expectativas del sector están puestas en lograr que el reclamo sea escuchado. “Hoy estoy acá en la CRA, en la Confederación Rural Argentina, y todos son conscientes del problema. El gobierno también lo sabe, pero tienen sus propios objetivos y su propia hoja de ruta. Esperamos que haya alguna señal favorable o al menos una alternativa para el NOA”, expresó.
El comunicado regional fue bien recibido por otras entidades agropecuarias del país, según detalló Frías Silva. “Nos acompañan y ven con buenos ojos que nos hayamos unido como región. Participaron varias entidades y otras vinculadas a pequeños productores y economías regionales. Es un frente común que no habíamos logrado antes con tanta claridad”.
Sobre contactos con el gobierno nacional, indicó que no hubo reuniones formales aún, aunque sí un diálogo reciente con el secretario Fernando Vilella. “Tuvimos una charla informal con él, en la que pudimos comentar la situación. Ojalá se abra una instancia de diálogo más concreta”, dijo.
Una de las preocupaciones centrales del sector, según Frías Silva, es la falta de certezas. “Estaría bueno saber cuál es la meta. ¿Hasta cuándo tenemos que seguir esperando para que eliminen las retenciones? Se dijo que cuando se levantara el cepo, o cuando se solucionaran las reservas del Banco Central. Ya hemos pasado por todo eso, pero la carga sigue”, cuestionó.
“La sensación es que siempre nos corren el arco. Como sector, ponemos el hombro, aguantamos, y seguimos produciendo. Pero hay un límite. No se puede producir en la neblina, sin saber hacia dónde vamos ni cuándo nos van a dar el alivio que necesitamos”, agregó.
Finalmente, de cara al segundo semestre del año, la Sociedad Rural de Tucumán mantiene una actitud de cautela. “El gobierno viene haciendo muchas desregulaciones, eso es cierto. Pero la mayoría no impactan directamente en nuestra zona. Aun así, valoramos que se estén moviendo cosas. El problema es que nuestros tiempos no son los mismos que los del gobierno. Necesitamos medidas urgentes”, concluyó.
La voz del NOA se hace escuchar, con la esperanza de que no se diluya en medio del ruido nacional. En un país donde el campo es protagonista, el reclamo del norte pide un trato equitativo y políticas pensadas para cada realidad.













