BASF redobló su apuesta por el noroeste argentino al confirmar su participación como sponsor oficial de la primera Jornada de Actualización Técnica en Granos (JAT), organizada por Suena a Campo y el ingeniero Lucas Cazado. El anuncio lo hizo el Ing. Agr. Ricardo Ortega, gerente de cultivos de maíz y girasol de la compañía, en diálogo con este medio, donde explicó que la decisión se vincula con “el compromiso de estar al lado del productor, conocer sus necesidades y ofrecer soluciones sostenibles que impacten directamente en la productividad”.
La multinacional de origen alemán, con 160 años de historia global y 75 en la Argentina, llega a la cita con la credencial de invertir unos 1.000 millones de euros al año en investigación y desarrollo, respaldada por más de 3.000 colaboradores dedicados a esa tarea. “De acá a 2030 prevemos lanzar ocho activos nuevos; la única manera de enfrentar ambientes cada vez más exigentes es innovar”, enfatizó Ortega. El ejecutivo subrayó que la región del NOA, por su diversidad de suelos y condiciones climáticas, requiere un “traje a medida” de tecnologías.
El año pasado la compañía concretó un hito interno al presentar tres productos de manera simultánea: el herbicida de presiembra, el fungicida premium para soja y el inoculante sólido, pensado para extender la vida útil de la semilla en zonas donde la logística complica los tiempos de curado. “Fue histórico para nosotros”, dijo Ortega, y agregó que el inoculante “marca la diferencia cuando cada kilómetro encarece la operación”.
La estrategia ahora se expande hacia la genética. “Históricamente se nos reconoció por la química, pero hoy sumamos híbridos de maíz, variedades de soja y girasol que ya están disponibles para ensayos a campo”, adelantó el entrevistado. Durante la JAT, los técnicos de BASF detallarán el comportamiento de esos materiales en ambientes del NOA, una información muy demandada por los productores locales.
La digitalización ocupa otro lugar clave en la agenda. A través de Xarvio, su plataforma de agricultura de precisión, la empresa ofrece herramientas para monitoreo, prescripciones de siembra y aplicaciones variables de insumos. La función más reciente, Mapeo Digital de Malezas (MDM), combina vuelos de dron y software de lectura de imágenes para generar archivos que se cargan en la cabina del pulverizador. “El sistema permite ajustar en tiempo real la dosis de herbicida según la presión de malezas y ahorrar hasta 70 % de agua y producto”, señaló Ortega, quien calificó a la herramienta como “una palanca de eficiencia y sustentabilidad”.
Consultado sobre los desafíos específicos del maíz en la región, el gerente recordó la campaña 2022/23 marcada por una sequía sin precedentes y la irrupción del vector de achaparramiento Dalbulus maidis. “Fue una sorpresa dura, pero aceleró la búsqueda de soluciones”, reconoció. Desde entonces se fortalecieron redes de monitoreo y trampas de luz en Tucumán y provincias vecinas, y se generó un volumen de datos que hoy permite un manejo integrado más robusto. “Contamos con mucha más información. Eso nos da tranquilidad para volver a apostar fuerte por el maíz”, aseguró.
La capacitación aparece como el hilo conductor de todos los ejes. Ortega sostuvo que la producción agrícola argentina creció 2,5 veces más que la superficie sembrada en el mismo período gracias a la adopción tecnológica. “La innovación prospera solo si el productor se actualiza. Por eso espacios como la JAT son tan valiosos”, argumentó. Según el ejecutivo, la jornada reunirá a especialistas de fitosanidad, nutrición, semillas y agricultura digital provenientes de diversas provincias, una oferta poco frecuente en el NOA. “No todos los años se concentra tanto conocimiento técnico en la región; es una oportunidad que hay que aprovechar”, insistió.
El escepticismo que aún muestran algunos productores frente a la formación permanente y la digitalización no pasa inadvertido. Ortega apeló a la evidencia para disipar dudas: “Hoy tenemos registros claros de que las herramientas de precisión economizan insumos y reducen la huella ambiental. El productor que participa, prueba y mide termina adoptando”. A su juicio, el intercambio cara a cara que propone la JAT estimula esa curva de aprendizaje porque permite ver resultados concretos y debatirlos con los desarrolladores.
En la recta final del diálogo, el ingeniero recordó que la sustentabilidad dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en “el pilar que asegura la continuidad del negocio agrícola”. En ese sentido, remarcó tres líneas de acción que la firma impulsa en el NOA: productos de menor impacto ambiental, genéticas adaptadas a estrés y servicios digitales que optimizan recursos. “Se trata de producir más con menos y conservar el capital natural”, resumió.
La JAT en Granos se llevará a cabo en las próximas semanas en Tucumán y anticipa una agenda cargada de ensayos a campo, conferencias y demostraciones dinámicas. Para BASF, el evento se alinea con la hoja de ruta global “Innovación para un futuro sostenible”, pero, sobre todo, con la realidad del productor norteño que enfrenta altos costos de flete, variabilidad climática y márgenes ajustados. “Si nuestras soluciones no resuelven problemas concretos del lote, no cumplen su propósito”, remató Ortega antes de despedirse.
A medida que la región se prepara para recibir la campaña 2025/26 y procesar las lecciones de años turbulentos, la combinación de investigación, genética, química y digitalización se perfila como el motor que definirá la competitividad del NOA. La apuesta de BASF por estar presente en la primera JAT en Granos confirma que, en la agricultura moderna, la transferencia técnica es tan indispensable como la semilla que germina o el dron que sobrevuela los cultivos.













