El 4 y 5 de junio se realizará en la Facultad de Agronomía, Zootecnia y Veterinaria la primera edición de la Jornada de Actualización Técnica en Granos (JAT en Granos), un evento organizado por Suena a Campo y el Ing. Lucas Cazado, que reunirá a especialistas de todo el país. En el marco de este encuentro, se dictarán seis minicursos optativos de manera simultánea, con un fuerte enfoque técnico y práctico. Uno de ellos estará a cargo de la Dra. Gabriela Murúa, investigadora del INBIOFIV y del CONICET, quien abordará una temática de creciente relevancia: la resistencia de insectos en cultivos de soja y maíz.
“La resistencia es algo que no podemos evitar, porque los insectos se van abriendo camino al andar. Si no hacemos las cosas bien, estas tecnologías tan valiosas terminan quebrando”, advierte Murúa, en relación al uso de cultivos con proteínas Bt. Lejos de ofrecer “una receta de cocina”, como ella misma aclara, su exposición buscará compartir herramientas prácticas y conocimientos actualizados para enfrentar un problema que compromete la sostenibilidad de la producción.
Murúa explica que el fenómeno de la resistencia ya está instalado en distintos cultivos y regiones del país. “Hoy tenemos muchos insectos del maíz y la soja que son resistentes a tecnologías Bt. Por eso, el objetivo es brindar estrategias para garantizar la sostenibilidad de estos eventos, que tanto tiempo cuesta obtener y desarrollar”, remarca.
Entre las especies más problemáticas, la investigadora destaca a Spodoptera frugiperda. “Es la reina del cultivo. Ya ha reportado resistencia a una toxina Bt y además tiene alta tolerancia a insecticidas químicos. Esto aumenta la complejidad del problema”, asegura. También menciona que en 2022 se confirmó la resistencia de Chrysodeixis includens en soja, una situación que “era impensable hace unos años”, y el caso que afecta directamente la espiga del maíz.

Consultada sobre las prácticas que han favorecido este avance de la resistencia, Murúa es clara: “Uno de los errores más comunes es el mal uso o directamente la ausencia de refugios. En el caso del maíz Bt, se debe sembrar un 10% de maíz no Bt como refugio. Eso permite generar individuos susceptibles que se crucen con los resistentes y disminuyan la presión de selección”. Además, añade que los refugios también funcionan como reservorio de insectos benéficos: “Parasitoides, abejas… todos ellos tienen un rol fundamental en el ecosistema agrícola”.
El uso de eventos transgénicos significó una verdadera revolución para el manejo de plagas, especialmente en maíz. “La incorporación de los maíces Bt fue un antes y un después. Spodoptera era una plaga muy agresiva, que se comía todo, y como se escondía dentro del cogollo, los insecticidas muchas veces no llegaban. Cuando se adoptaron estas tecnologías, cambió el panorama productivo”, recuerda Murúa. Pero aclara: “Son herramientas muy buenas, pero tenemos que manejarlas bien para que no se quiebren y terminemos con muchas plagas resistentes”.
La articulación entre el sector científico, el privado y los productores también será un eje de su presentación. “Estas alianzas estratégicas suman muchísimo. Una bióloga en el campo, mezclada con ingenieros agrónomos, puede lograr cosas muy valiosas. Yo he tenido excelentes resultados trabajando en conjunto”, afirma. “Nuestra idea es desarrollar estrategias que puedan dar una solución inmediata al sector productivo. Yo estoy convencida de que sola llego más rápido, pero juntos llegamos más lejos”.
Desde el INBIOFIV, la Dra. Murúa también trabaja en el desarrollo de bioinsecticidas a partir de plantas nativas. “Estamos evaluando extractos que ya han sido caracterizados por sus propiedades medicinales o cosméticas, y que podrían tener efecto bioinsecticida. Algunas de estas plantas que crecen en altura tienen un potencial enorme para controlar plagas de forma natural”, explica con entusiasmo.
La investigadora también subraya que el cambio climático no puede quedar fuera del análisis. “Estamos viendo veranos eternos, inviernos lluviosos, estaciones alteradas. Y los insectos están siempre presentes. Todo esto afecta el comportamiento de las plagas y genera nuevos desafíos”, sostiene.
Finalmente, Murúa invita a toda la comunidad agropecuaria a participar del evento. “Sobre todo a las nuevas generaciones: jóvenes agrónomos, egresados, técnicos. Porque el cambio empieza en ellos, en una nueva mentalidad para pensar el agro con conciencia ambiental”, concluye.
La JAT en Granos promete ser un espacio clave para el intercambio de conocimientos y experiencias. La participación de referentes como Gabriela Murúa refuerza la importancia de abordar con seriedad y perspectiva científica un problema que afecta directamente a la sustentabilidad de los sistemas agrícolas del país.













