La entomología atraviesa un momento bisagra. Así lo entiende Alejandro Vera, ingeniero agrónomo y reconocido especialista en insectos plaga de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), quien será el encargado de cerrar la segunda jornada de la JAT en Granos, que se realizará el 4 y 5 de junio en la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la UNT. Bajo el título “Desafíos emergentes en entomología: adaptarse o fallar en un contexto dinámico”, su presentación abordará una problemática que crece campaña tras campaña: cómo responder eficazmente al cambiante escenario sanitario en la agricultura. El evento es organizado por Suena a Campo y el Ing. Lucas Cazado, y reunirá a productores, técnicos, estudiantes avanzados y empresas para participar en un ciclo de presentaciones y minicursos sobre protección de cultivos. En diálogo con este medio, Vera brindó un adelanto de su presentación y reflexionó sobre los principales desafíos actuales en el manejo de insectos.
“Básicamente, hoy nos enfrentamos a tres grandes desafíos: el cambio climático, la bioglobalización de plagas y la resistencia a las herramientas de control”, explicó el especialista. En cuanto al primero, detalló que el ascenso térmico no solo implica el aumento de temperaturas, sino que modifica la distribución geográfica de las plagas. “Empiezan a aparecer en lugares inusuales, donde antes no se registraban”, señaló. Como ejemplo paradigmático mencionó a Dálbulus maidis, comúnmente conocido como la “chicharrita”, que hasta hace poco estaba restringido a zonas endémicas como el este de Salta y parte del Chaco, pero en la última campaña llegó hasta Río Negro. “Llegó a la puerta de la Patagonia, lo que nos dice que ese cambio climático que tanto se menciona es una realidad. Lugares donde antes la plaga no tenía presencia, ahora la tiene”, advirtió.
El segundo factor de preocupación es la bioglobalización. “Estamos viendo cómo las plagas se empiezan a expandir de forma acelerada y Argentina, por su ubicación, es un corredor directo de Brasil. Todo lo que sucede sanitariamente allí, a los dos años comienza a impactar en nuestro país”, explicó. Y el tercer aspecto clave es la resistencia: “Estamos perdiendo sensibilidad, no solo en los transgénicos, sino también en los insecticidas. Empiezan a fallar, y los insectos desarrollan tolerancia”, remarcó.
En este escenario, Vera considera que es imperioso reformular el enfoque de trabajo. “El título de mi charla, ‘adaptarse o fallar’, no es una exageración. Estamos en un contexto tan vertiginoso, tan dinámico, que nos obliga campaña tras campaña a hacer algo distinto. Pero no de forma improvisada, sino entendiendo a qué nos enfrentamos y cómo debemos actuar”, puntualizó.
Las Jornadas de Actualización Técnica (JAT) en Granos, según Vera, son una gran oportunidad para capacitarse y reflexionar. “Estos espacios nos permiten estar en la vanguardia, abrir la cabeza, entender que ya no alcanza con las metodologías de manejo de hace unos años. Necesitamos nuevas herramientas y estrategias”, sostuvo. En este punto, destacó el avance y la relevancia creciente de los productos biológicos: “Es una herramienta que está ganando fuerza en todo el mundo. Si uno se queda solo con la síntesis química, queda fuera del contexto actual”, afirmó. A su juicio, el desafío no solo está en usar nuevas herramientas, sino en comprenderlas. “Tenemos que desarrollar nuevos umbrales de acción. Los umbrales que usábamos estaban diseñados para químicos, no para productos biológicos como virus o entomopatógenos. Tenemos que aprender cuáles son las condiciones de aplicación, cómo posicionarlos. En muchas cosas todavía no sabemos cómo hacerlo porque no está generada la información”, explicó.
La transición hacia un modelo que incorpore tecnologías biológicas no será inmediata. “Llevará tiempo generar la información, pero hay que comenzar. Ya se están registrando productos biológicos para insectos en Argentina, algo que no ocurría. El problema es que técnicos y productores tienen que recorrer un largo camino aún para aprender cómo posicionarlos. Por eso, estas jornadas son el puntapié inicial”, sostuvo. En su visión, estas capacitaciones representan una oportunidad invaluable para actualizar conocimientos y anticiparse a los cambios. “Muchas instituciones como la EEAOC ya están desarrollando investigaciones en esta línea, pero todavía hay mucho por hacer”, agregó.
Además de los contenidos técnicos, Vera valoró el formato del evento. “Lo que están organizando Lucas y ustedes tiene una característica muy interesante, que es la hibridación. Es técnico, pero también académico. Muchas veces los congresos o son muy académicos o demasiado técnicos. Este tiene el equilibrio justo”, comentó. También elogió la inclusión de salas interactivas: “Ahí uno puede plantear un problema y salir con una solución. Es un ida y vuelta que enriquece mucho más que una exposición tradicional”, apuntó.
En ese sentido, remarcó la importancia del networking que se da en los espacios informales del evento, como los momentos del coffee o el almuerzo. “Muchas veces cuando uno escucha al disertante en el escenario lo ve lejano, pero cuando baja, se vuelve más accesible. Se intercambian mails, celulares, y muchas veces ahí empieza una relación de consulta o incluso de trabajo conjunto. Esas relaciones muchas veces son más valiosas que la exposición misma”, consideró.
Por todo esto, Vera no duda en invitar a todos los que estén vinculados al mundo agropecuario a sumarse a las jornadas. “Es la primera vez que se organiza algo así con foco específico en granos, y tiene todos los matices para ser un evento clave: innovación, intercambio, capacitación y contacto directo con los protagonistas de la investigación y la tecnología”, concluyó.
Las JAT en Granos se desarrollarán los días 4 y 5 de junio en la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la UNT, con más de 20 disertantes, seis minicursos especializados y múltiples espacios de interacción entre técnicos, productores, estudiantes e investigadores. Una cita ineludible para quienes buscan mantenerse actualizados y preparados frente a los nuevos desafíos de la entomología y la sanidad agrícola.













