La biotecnología ha sido una aliada silenciosa del agro durante décadas. Aunque su aporte muchas veces pase inadvertido, ha permitido desarrollar soluciones concretas para mejorar la producción agrícola. En los últimos años, una de las líneas de trabajo más prometedoras es la aplicación de la nanotecnología a los cultivos. Un ejemplo de este avance es el desarrollo impulsado por el equipo de Qumir Nano, empresa enfocada en crear productos que conjugan eficacia biológica, bajo impacto ambiental y sostenibilidad.
La doctora Romina Bertani, biotecnóloga y doctora en Ciencias Biológicas, forma parte del equipo detrás de este proyecto. “La idea surge ya hace muchos años atrás. El equipo de investigación detrás de Qumir Nano venía desarrollando diferentes insumos utilizando la bionanotecnología”, explica. Inicialmente, el trabajo se centraba en investigación básica, hasta que decidieron aplicar este conocimiento a uno de los principales desafíos de la agricultura mundial: las enfermedades provocadas por hongos y bacterias. “Muchos patógenos que afectan a los cultivos con el tiempo se vuelven resistentes a los principios activos de los productos químicos. Lo mismo que pasa con los antibióticos en los humanos”, señala Bertani.
A partir de esta necesidad nació un producto innovador que se diferencia claramente de los fitosanitarios tradicionales. “Nuestro producto más desarrollado se llama TicNano. Tiene tres propiedades en una: antimicrobianas, induce la respuesta de defensa en las plantas y tiene biomoléculas con propiedades adyuvantes”, explica. Esta triple acción le permite actuar eficazmente sin necesidad de añadir adyuvantes sintéticos en su aplicación. Además, el producto presenta una ventaja clave en comparación con los pesticidas convencionales: “Tenemos 900 veces menos ingrediente activo contra los patógenos, no producimos contaminación ambiental y la síntesis de nuestro producto no es química, sino biológica, utilizando un hongo como biofábrica”, añade.

La fórmula final solo contiene biomoléculas, es decir, los compuestos producidos por el microorganismo, pero no el microorganismo vivo. Esto simplifica la logística de almacenamiento y garantiza una mayor estabilidad del producto en el tiempo. En cuanto a su eficacia, los ensayos han demostrado resultados alentadores. “Hasta el momento, la mayor cantidad de validaciones en campo se hicieron con enfermedades fúngicas de soja. Controlamos muy bien la roya asiática y la mancha marrón, entre otras. También hemos hecho pruebas en caña de azúcar y en trigo”, detalla Bertani.
El proceso de validación comenzó en la campaña 2022-2023, en provincias como Tucumán y Salta. “Había que pasar del laboratorio al campo, ajustar la dosis efectiva para controlar enfermedades y que resulte costo-beneficioso para el productor”, recuerda. Los resultados de esa primera campaña permitieron avanzar a una fase más amplia en 2023-2024, donde los ensayos se expandieron a toda el área sojera de Argentina, con la colaboración de instituciones como el INTA y estaciones experimentales.

En este contexto, la nanotecnología desempeña un papel fundamental. “Nano está referido al tamaño de las moléculas que utilizamos. Ese tamaño tan pequeño permite que el producto ingrese de forma más eficiente a la planta, se trasloque sistémicamente y no se pierda por escurrimiento. Todo lo que aplicamos, la planta lo internaliza y cumple su función como fungicida”, explica Bertani.

Además del desarrollo de TicNano, Qumir Nano trabaja en nuevos productos. “Actualmente estamos enfocados en el desarrollo de cócteles bionanofertilizantes. Ya estamos validando algunos en condiciones de invernáculo y esperamos probarlos pronto en campo”, anticipa. Pero como toda startup, enfrentan desafíos importantes. “Nuestro mayor desafío es lograr que se adopte nuestra tecnología. La bionanotecnología no está presente en productos disponibles para el agro. Existen nanoproductos químicos, pero no biológicos”, aclara.
La clave, según la investigadora, está en informar y educar al productor: “Lo más importante es concientizar y explicar en qué consiste nuestra tecnología, para que el productor entienda los beneficios y las diferencias con los pesticidas y biológicos convencionales”. También menciona la necesidad de inversiones para seguir creciendo y alcanzar nuevos hitos.

Respecto a la expansión internacional, Qumir Nano ya dio un paso significativo. “Firmamos convenios con una de las agroquímicas más importantes del mundo, con base en Brasil, para comenzar las pruebas de nuestro primer producto en soja. Las pruebas empezarían en la campaña que inicia en septiembre de este año”, concluye Bertani.
Para más información sobre esta tecnología y otros desarrollos, se puede visitar la web oficial de la empresa: www.qumirnano.com.













