La firma ADAMA redobla su apuesta en el norte argentino con una estrategia que combina innovación técnica, cercanía territorial y desarrollo humano. Desde su rol en el área de Desarrollo Técnico de Mercado, la ingeniera agrónoma Rosaura Kotik impulsa el Programa Élite, una iniciativa clave para capacitar y vincular a los asesores e ingenieros agrónomos de todo el país. Paralelamente, la compañía fortalece su portfolio con soluciones específicas como Mayoral y Paramer, dos herramientas adaptadas a las exigencias del NOA, una región desafiante tanto desde lo climático como desde lo productivo.
“El Programa Élite es una iniciativa impulsada por nuestro equipo de desarrollo técnico a nivel nacional”, explica Kotik, quien coordina la región NOA dentro del esquema, incluyendo asesores de Salta, Jujuy y Tucumán. “Cada región conforma su propio grupo de asesores técnicos referentes del agro, y se fortalece año tras año con la incorporación de nuevos perfiles e influencers técnicos. Nuestro objetivo es potenciar la capacitación y el intercambio con ellos”.
A lo largo del año, el programa contempla actividades como ensayos, charlas de gabinete con distribuidores, viajes técnicos y encuentros tanto regionales como nacionales. “Por ejemplo, este mes realizaremos un encuentro Élite regional, y en agosto tendremos uno nacional. Son espacios clave para enriquecer el conocimiento técnico, pero también para escuchar las necesidades del campo y responder con soluciones concretas”, sostiene la ingeniera.
Uno de los puntos fuertes de este enfoque es la flexibilidad temática. Aunque el eje principal es técnico, también se abordan temáticas que los propios participantes proponen. “Estamos abiertos a tratar temas actuales del agro, pero también de recursos humanos, gestión de equipos, lo que nos pidan. Buscamos que haya un ida y vuelta real, y eso fortalece los vínculos y el trabajo en red”.
El impacto de estas capacitaciones no se limita a la formación individual. Kotik remarca que los conocimientos compartidos se traducen en decisiones más informadas y efectivas en el campo: “Las charlas giran en torno a problemáticas como malezas, plagas o fungicidas. Escuchamos lo que necesitan y les acercamos herramientas. Eso genera también oportunidades comerciales, porque la capacitación está directamente conectada con la propuesta de soluciones”.
En paralelo al desarrollo humano, ADAMA mantiene una presencia activa en el territorio a través de una red de clientes y distribuidores estratégicos. Su propuesta técnica se adapta a cultivos diversos como soja, maíz, sorgo, poroto, caña de azúcar, papa y tabaco. “Tenemos una paleta muy completa de herbicidas, insecticidas y fungicidas, que se amplía año tras año con nuevas moléculas y mezclas innovadoras. Nuestro compromiso es dar respuestas reales a las problemáticas del productor y del asesor”, afirma Kotik.
Dentro de ese portafolio se destacan dos productos esenciales para el NOA: Mayoral y Paramer. Mayoral es un herbicida formulado especialmente para el cultivo de caña de azúcar. “Cuando ingresé a la empresa, ya era un producto muy bien posicionado. Hoy seguimos haciendo ensayos y ajustando su uso para mantener y mejorar sus resultados. Es una mezcla de Imasapic e Imazapir, ambas de la familia de las imidazolinonas, con acción preemergente y postemergente temprana. Su espectro de control abarca gramíneas y malezas de hoja ancha, con una residualidad superior a los 100 días”, detalla la especialista.
Según Kotik, su uso se recomienda tanto en caña planta como en caña soca, en momentos estratégicos como la bajada de bordo o inmediatamente después de la cosecha. “La dosis varía entre 400 y 500 cm³ por hectárea, dependiendo del tipo de suelo, historial de malezas y condiciones ambientales. Es una herramienta muy valorada en Tucumán y Jujuy”.
Por su parte, Paramer se presenta como una opción preemergente a base de pyroxasulfone al 85%, formulado en WG. “Tiene un amplio espectro de acción y una eficacia del 95%. Es clave para el manejo de resistencia, especialmente en malezas difíciles de controlar. Ofrece un alto poder residual, lo que permite lotes limpios desde la siembra y durante las primeras etapas del cultivo”, apunta. Actualmente, Paramer está recomendado para trigo, cebada, soja y maíz, con dosis que varían según el cultivo. “En soja y maíz, lo estamos recomendando en mezcla con flumioxazin, para lograr un mayor control del banco de semillas”.
El trabajo de Rosaura y su equipo refleja el compromiso de ADAMA con el desarrollo del NOA, combinando capacitación, tecnología y visión a largo plazo. En una región con desafíos únicos, la compañía construye día a día un modelo de producción eficiente, sostenible y conectado con las verdaderas necesidades del campo.













