La campaña 2025 de porotos en el Noroeste Argentino (NOA) se desarrolló bajo condiciones sumamente desafiantes, marcadas por factores climáticos extremos y la aparición de problemas sanitarios que afectaron el rendimiento y la calidad del grano. A lo largo de la temporada, los productores enfrentaron desde altas temperaturas y sequías en el inicio del ciclo, hasta heladas intensas hacia el final, además de enfermedades y plagas que obligaron a extremar las estrategias de manejo.
El Ing. Agr. Oscar Vizgarra, asesor privado y especialista en legumbres, brindó un detallado panorama sobre lo que dejó la campaña y los principales desafíos que atravesó el cultivo. “La verdad que podría definirla como muy complicada”, señaló al inicio de la entrevista. Y añadió: “No solamente el poroto, sino también los otros cultivos de grano pasaron momentos muy difíciles”.
Según explicó Vizgarra, los problemas comenzaron desde el inicio, con una ola de calor intensa y una mala distribución de las precipitaciones. “En aquellos cultivos que se sembraron temprano, hacia fines de enero, hubo un lapso de 10 a 15 días sin lluvias. Esa seca fue complicada y provocó pérdidas importantes, sobre todo en Tucumán y en el sur de Salta: en zonas como Los Sosa, Metán, Anta, González”.
Con el regreso de las lluvias a mediados de febrero, muchos productores realizaron resiembras, lo que generó una ventana de siembra más tardía. Esos lotes fueron los que más sufrieron el embate de las heladas. “Las primeras heladas fuertes ocurrieron a fines de mayo. En el sur de Tucumán se sintieron con fuerza: temperaturas de hasta 0 grados durante casi cuatro horas. Eso afectó gravemente los cultivos”, explicó. Posteriormente, una segunda ola de frío se registró a finales de junio, afectando especialmente al norte salteño. “Esa fue la helada más dura. En el núcleo productivo de poroto, que es el departamento San Martín, hubo pérdidas de hasta un 30%”, sostuvo Vizgarra.
La situación sanitaria también fue un frente de batalla. En distintas zonas se registraron enfermedades como antracnosis, macrophomina, cercospora y bacteriosis, sumado al impacto del ácaro blanco. “En Tucumán, las enfermedades fúngicas fueron las más importantes, seguidas por bacteriosis a partir de abril. En el sur de Salta se destacó la presencia de cercospora y ácaro blanco, que con otoños húmedos se presenta con fuerza. En el norte, también se vieron casos de bacteriosis y hongos como aschochyta”, explicó.
Para el técnico, el enfoque preventivo fue clave: “En estos casos, hay que actuar antes de que la enfermedad se manifieste. Para el ácaro blanco, por ejemplo, se aplica abamectina apenas aparecen los primeros síntomas, porque si no te arrasa el cultivo en una o dos semanas”.
En cuanto a los rendimientos, los resultados fueron muy variables, dependiendo del clima y del momento de siembra. “En Tucumán, el promedio del poroto negro fue de unos 1.400 kilos por hectárea. En el sur de Salta, entre 1.200 y 1.300 kilos. Y en el norte, el promedio se ubicó cerca de los 1.200 kilos”, detalló Vizgarra. A su vez, agregó que la campaña se encuentra prácticamente finalizada, con un 90 a 92% de la superficie ya cosechada, aunque lamentó que muchos de los lotes restantes corresponden a porotos que fueron helados y que, por ende, han perdido calidad comercial.
En total, se sembraron unas 500.000 hectáreas: 200.000 de poroto negro, 200.000 de blanco y unas 100.000 de otros colores (rojo, cranberry, canela, etc.). Inicialmente, se esperaba una producción de 220.000 toneladas de poroto negro, 200.000 de blanco y unas 110.000 de otros colores. Sin embargo, las heladas y los problemas sanitarios modificaron esas proyecciones. “Hoy hablamos de unas 265.000 toneladas de negro, 160.000 de blanco y unas 80.000 de otros colores. Es decir, hubo una merma significativa en todas las variedades”, indicó.
Otro aspecto que marcó el cierre de campaña fueron los precios. “La campaña terminó con precios bajos respecto a años anteriores. El poroto negro, que el año pasado se vendía a 800 dólares la tonelada, hoy está en 400. Eso se debe a que Brasil tuvo una producción altísima de poroto negro y pasó de comprador a exportador, afectando toda la cadena”, explicó Vizgarra. El poroto blanco también bajó su cotización a unos 700 dólares, mientras que el rojo pasó de 1.400 a 1.100, y el canela de 1.800 a 1.200 dólares. Según Vizgarra, la baja de precios responde no solo a cuestiones económicas globales, sino también al ingreso de nuevos países competidores. “Egipto, por ejemplo, produjo mucho poroto blanco, y cuando Argentina no aparece en el mercado, otros llenan ese espacio”, comentó.
Finalmente, Vizgarra reflexionó sobre los aprendizajes que deja esta campaña. Destacó la importancia de ajustar las fechas de siembra, monitorear el clima con más precisión y aplicar estrategias sanitarias preventivas. “El productor del norte argentino ya está acostumbrado a trabajar bajo presión, pero esta campaña fue particularmente dura. Lo que viene exigirá más planificación, más tecnología y más anticipación”, concluyó.













