Desde hace más de una década, la Cena Anual de la Fundación Federalismo y Libertad se consolidó como uno de los encuentros sociopolíticos y empresariales más relevantes del Norte argentino. La edición 2025, que se realizará nuevamente en San Miguel de Tucumán, ratifica ese lugar al reunir a referentes de la política, la economía, el empresariado y la energía en un espacio de diálogo que trasciende coyunturas y pone el foco en el rumbo estructural de la Argentina. Así lo explicó José Guillermo Godoy, presidente de la Fundación, al analizar el sentido y la evolución de un evento que ya forma parte de la agenda nacional.
“La cena de la fundación ya lleva 13 años reuniendo actores relevantes del sistema político y de opinión”, recordó Godoy, y destacó que a lo largo del tiempo el evento supo adaptarse a los distintos contextos del país. “A veces vienen invitados internacionales, como en 2023, cuando estuvo el presidente del Banco Central de Perú; en 2022 tuvimos cuatro expresidentes, y el año pasado participó el presidente Milei”, enumeró. Esa trayectoria explica por qué la cena dejó de ser solo un encuentro social para transformarse en un espacio de referencia donde se discuten ideas, se cruzan miradas diversas y se construyen consensos desde una perspectiva federal.
La edición 2025 tendrá, sin embargo, un perfil particular. Según explicó Godoy, el contexto electoral marcó gran parte del último año, por lo que desde la Fundación decidieron cambiar el enfoque. “Este año optamos por una cena con un perfil menos político, porque toda la agenda estuvo atravesada por elecciones. Decidimos pensar la Argentina en el mediano y largo plazo”, señaló. En ese marco se inscribe la presencia de Horacio Marín, presidente de YPF y elegido CEO del año, quien será el principal orador del encuentro. “Es el presidente de una compañía símbolo de la Argentina, vinculada incluso con el agro a través de YPF Agro, que además acaba de comprar Refinor y tiene una planta en El Bracho, Tucumán”, explicó Godoy, subrayando la importancia estratégica del sector energético.
La elección de Tucumán como sede no es casual ni circunstancial. “La cena de la fundación siempre se hace en Tucumán”, afirmó Godoy, y sostuvo que la provincia ocupa un lugar histórico y geográfico clave dentro del NOA. “Tucumán está inserto en el circuito andino desde tiempos remotos. Fue proveedora de insumos para la mina de Potosí y, aunque no tenga potencial minero propio, está integrada al circuito de la energía y la minería”, explicó. A eso se suma el desarrollo de industrias locales vinculadas a la bioenergía, como el bioetanol, que fortalecen el perfil productivo de la provincia.
Para el presidente de la Fundación, Tucumán también se consolidó como un centro natural de encuentros y debates. “Creemos que es el centro del NOA desde el punto de vista de eventos culturales, foros y espacios de diálogo. Y nosotros hemos contribuido a que eso ocurra”, afirmó. La diversidad de asistentes es una de las marcas distintivas del evento: dirigentes de distintos signos políticos, funcionarios judiciales, empresarios, periodistas, profesionales, estudiantes y líderes sociales comparten una misma mesa. “La cena promueve el diálogo político y reúne actores de distintos colores. Ese es uno de los valores que cuidamos”, remarcó.
El crecimiento del evento fue gradual pero sostenido. Godoy recordó que la primera comida, a fines de 2012, reunió apenas a 60 personas y tuvo como invitado a Alberto Benegas Lynch. “En 2013 hicimos la primera gran cena con la visita de Juan José Aranguren, en un contexto donde el empresariado recibía fuertes presiones del Estado”, relató. Desde entonces, la lista de invitados fue ampliándose y reflejando los temas de cada momento: expresidentes como Luis Alberto Lacalle Herrera, analistas políticos, CEOs de grandes compañías y referentes internacionales. “Siempre tratamos de que la temática tenga que ver con el momento que vive el país”, explicó.
De cara a los próximos años, la Fundación pone el foco en un proceso que considera clave: la reconfiguración del aparato productivo argentino. “Argentina está atravesando un cambio profundo. Durante cien años el eje fue la agroindustria, y ahora se suma con fuerza el complejo minero-energético”, analizó Godoy. En ese sentido, destacó el potencial de las provincias cordilleranas y el impacto que pueden tener sectores como el litio, el cobre, Vaca Muerta y las energías asociadas. “Esto puede dar un salto enorme en producción y en generación de divisas, que es uno de los grandes problemas históricos del país”, sostuvo.
Desde su mirada, ese proceso redefine también el rol del interior. “Nuestra fundación es del interior, y ese va a ser nuestro eje de trabajo en los próximos años”, afirmó Godoy. La Cena Anual 2025, en ese contexto, se presenta como un espacio para anticipar escenarios, inspirar liderazgos y debatir cómo articular al agro, la energía y la industria en un proyecto de desarrollo federal. Una vez más, Tucumán será el punto de encuentro donde esas conversaciones comiencen a tomar forma.













