El norte argentino vuelve a posicionarse como un punto estratégico para el desarrollo de la producción frutihortícola, y en ese escenario el Congreso Internacional Frutihortícola Orán 2026 se presenta como un espacio clave para el intercambio de conocimientos, experiencias y tecnologías. En este contexto, empresas como Semillería Don Antonio y Plantinera Don Antonio se preparan para participar activamente, aportando su visión sobre uno de los aspectos más determinantes en el sistema productivo: la genética y la calidad del plantín.
En diálogo con este medio, Javier Mariani, socio gerente y responsable de marketing de la firma, destacó el valor que tiene este tipo de encuentros para el crecimiento del sector. “Para nosotros lo que más rescatamos es la capacitación. Confiamos que es un arma que siempre nos permite estar avanzados y sumar experiencias a través de otros”, afirmó. En esa línea, remarcó que estos espacios no solo permiten adquirir conocimientos, sino también generar una mirada más amplia sobre el rumbo de la actividad: “Significa crecer y ver desde un punto de vista distinto las cosas y poder aprender y aplicarlo en nuestro campo o en la empresa”.

La segunda edición del congreso genera grandes expectativas dentro del sector. Luego del impacto positivo que tuvo el primer encuentro, este nuevo capítulo llega con mayor consolidación y proyección. “El año pasado para muchos fue una novedad que gustó muchísimo. Este segundo congreso se viene con todo; ya se sabe cuál es el perfil, entonces creo que todos vamos a poder sacarle un mayor provecho”, aseguró Mariani, quien también valoró el rol de Orán como polo productivo regional.
Uno de los puntos centrales que abordará la empresa durante el evento es el papel de la genética dentro del sistema productivo. Aunque muchas veces se pone el foco en las etapas posteriores del cultivo, Mariani fue claro al destacar la importancia de comenzar bien desde el inicio. “Es muy importante. Nosotros vimos que había una necesidad de sumar este servicio para que el productor tenga la posibilidad de acceder a un plantín más acorde a la zona y en la fecha en que la precisa”, explicó. En ese sentido, subrayó que contar con materiales adaptados a las condiciones locales puede marcar una diferencia determinante en los resultados.
Con más de tres décadas de trayectoria en el rubro, la empresa decidió avanzar en el desarrollo de su plantinera para brindar soluciones integrales. “Queríamos brindarle al productor la tranquilidad de poder resolver esa primera etapa inicial que es muy fundamental”, sostuvo Mariani. Esta decisión responde también a una demanda creciente del mercado, donde cada vez más productores buscan reducir riesgos desde el inicio del ciclo productivo.
A la hora de elegir semillas o plantines, el conocimiento técnico y la adaptación al entorno se vuelven factores clave. “No todas las semillas y todas las variedades son para las mismas zonas. Hay variedades que vienen con resistencia a algunas enfermedades, y eso influye directamente en la elección”, detalló. Además, explicó que aspectos como el clima, las características del suelo y hasta la logística de comercialización —como la distancia a los mercados— deben ser considerados al momento de definir qué material utilizar.
En paralelo, el sector viene experimentando cambios importantes en cuanto a las tendencias productivas. Según Mariani, hay una clara orientación hacia sistemas más sustentables. “Hoy se tiende mucho a lo natural, no tanto a invadir con químicos una planta, sino a un cuidado mucho más natural”, indicó. En esa línea, destacó el creciente interés por el análisis de suelo y agua, así como el avance de soluciones biológicas dentro de los esquemas productivos.
Otro de los desafíos que enfrenta la actividad está vinculado a las enfermedades emergentes. Mariani mencionó especialmente el caso del virus rugoso, una amenaza latente en la producción hortícola. “Es una enfermedad que podría haber hecho un desastre en el norte. Las empresas están invirtiendo en genética para lograr materiales que eviten este tipo de problemas”, advirtió. Este escenario refuerza la necesidad de innovación constante y de trabajar de manera preventiva.
De cara al congreso, la propuesta de Don Antonio no solo se centrará en la exposición de productos, sino también en la generación de conocimiento. “Queremos enfocarnos en que conozcan nuestra marca, pero también en generar capacitación. Queremos ser un lugar donde las empresas puedan probar sus materiales”, explicó Mariani. Además, adelantó que contarán con la participación de especialistas internacionales, lo que permitirá enriquecer aún más el intercambio técnico.
El Congreso Frutihortícola Orán 2026 se perfila así como una plataforma clave para fortalecer al sector en una región con enorme potencial productivo. La combinación de innovación, capacitación y networking aparece como el camino para enfrentar los desafíos actuales y mejorar la eficiencia en los sistemas productivos.
“Les agradezco muchísimo que sigan apostando al norte; para nosotros es muy importante. Nosotros tratamos de sumar un granito de arena siempre pensando en el productor”, concluyó Mariani, dejando en claro que el verdadero motor de estas iniciativas es acompañar y potenciar el desarrollo de quienes día a día trabajan en el campo.













