Con 28 años, abogado y presidente del Ateneo de la Sociedad Rural Argentina, Lucas Vidal Podestá ganó visibilidad en las redes sociales por su particular forma de expresarse y su defensa de las tradiciones del campo. Sin embargo, detrás del fenómeno viral hay un joven dirigente que busca instalar una discusión más profunda: cómo formar nuevas generaciones comprometidas con el agro, fortalecer las instituciones y generar oportunidades para que vivir en el interior sea una elección.
En una entrevista con Suena a Campo, el salteño habló de sus raíces, del potencial productivo del norte argentino y de la importancia de transmitir valores que considera fundamentales, más allá de las modas y los cambios tecnológicos.

“Si por ser anticuado significa respetar la palabra dada, cumplir las obligaciones a las que nos comprometemos y tener los valores que me dejó mi padre, que a mi padre se los dejó mi abuelo, creo que estoy orgulloso de eso”, afirmó Vidal Podestá al explicar una parte de su identidad que hoy también forma parte de su exposición pública.
Aunque reconoce que las redes sociales y la tecnología son herramientas que cambian constantemente, sostiene que hay principios que deben mantenerse. Su objetivo, asegura, no es que la gente recuerde su nombre por haberse vuelto viral, sino que conozca el trabajo de los jóvenes vinculados con el Ateneo. “En unas cuantas semanas no se acuerde nadie quién es Lucas Vidal, pero sí quiero que la gente se acuerde qué es el Ateneo de la Sociedad Rural Argentina”, expresó.
Su historia está ligada a Salta, una provincia que, según contó, moldeó su personalidad y su manera de entender el país. Aunque actualmente desarrolla buena parte de su actividad en Buenos Aires, afirma que su origen sigue presente en su forma de pensar y de actuar.
“Salta me acompaña desde siempre. Salta es algo que ha moldeado un poco mi personalidad, mi esencia, y creo que eso es algo que lo voy a llevar por siempre”, sostuvo. Desde esa mirada, cuestiona una visión de la Argentina concentrada en el área metropolitana y plantea que el interior tiene mucho más para aportar de lo que habitualmente se reconoce.
“Nosotros como norteños sabemos que el campo, que la Argentina, no comienza y no es solo la General Paz”, señaló. Para el dirigente, mostrar la producción y las capacidades de las economías regionales también es una forma de fortalecer el federalismo y hacer visible el trabajo que se realiza lejos de los principales centros urbanos.
Uno de los temas centrales de la charla fue la salida de jóvenes hacia otras ciudades o países en busca de oportunidades. Vidal Podestá considera que promover el arraigo no significa pedirles que se queden sin ofrecerles condiciones para desarrollarse.
“Necesitamos generar las condiciones para que quedarse sea una elección y no una condena”, resumió. En ese sentido, mencionó la necesidad de contar con educación de calidad y posibilidades reales de construir una empresa, iniciar un emprendimiento o desarrollar una carrera profesional.
El agro, agregó, puede ser una fuente de oportunidades que excede la producción primaria. Las actividades rurales y las economías regionales requieren servicios vinculados con la tecnología, la innovación y la logística, además de alternativas para agregar valor en origen. A su entender, ese entramado puede abrir caminos para quienes quieren construir su futuro en sus provincias.
También destacó la importancia de reconocer la presencia de la producción argentina en los mercados internacionales. Como ejemplo, mencionó el tabaco y el impacto que puede tener el trabajo de una persona en una cadena que termina llegando a otros países. “Uno cuando va, por ejemplo, a ver el tabaco, cuando clasifican y demás, nunca se imagina que el tabaco que uno produce después va a estar siendo consumido en Londres, en Inglaterra”, explicó.
Para Vidal Podestá, esa conexión entre el trabajo local y los mercados globales debería ser motivo de orgullo, pero también de responsabilidad. Considera que el desarrollo depende tanto de las decisiones de los representantes como de la participación de los ciudadanos en las instituciones, los clubes y las organizaciones de sus comunidades.
En ese punto aparece el Ateneo de la Sociedad Rural Argentina, espacio que preside desde fines de 2024 y al que define como una instancia de formación para quienes pueden asumir responsabilidades dirigenciales en el futuro. Allí, explicó, los jóvenes acceden a conocimientos técnicos, jurídicos, contables, impositivos y gremiales, además de herramientas de oratoria, comunicación, logística y comercio internacional.
“El Ateneo de la Sociedad Rural Argentina es una escuela de dirigentes y los dirigentes no nacen, sino que se forman”, afirmó. Según explicó, la propuesta apunta a preparar a quienes ocuparán espacios de responsabilidad en los próximos años, con actividades que incluyen visitas a establecimientos agropecuarios, charlas y encuentros de capacitación.
Una de las características que destacó es que no hace falta pertenecer a una familia productora ni tener un campo para participar. “A nadie se le pregunta de dónde viene, si tiene o no tiene campo, sino que se le dice: ‘Che, acá todos pueden sumar’”, sostuvo. Las actividades son abiertas y, además de los encuentros presenciales en Buenos Aires, existen modalidades híbridas que permiten participar desde otras provincias e incluso desde el exterior.
Su mandato está próximo a terminar y Vidal Podestá mencionó a José Ignacio Fernández como quien podría sucederlo. De todos modos, aclaró que continuará vinculado con el Ateneo, cuyo rango de participación comprende a personas de entre 18 y 35 años. “Hay Luquitas para rato”, bromeó, al ratificar que seguirá colaborando desde el lugar que le toque ocupar.
No se imagina necesariamente en un cargo específico. También participa en el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal y afirma que su motivación pasa por involucrarse y contribuir a mejorar su entorno. “Yo siempre, como digo, estoy a disposición de lo que haga falta”, manifestó.
Su mensaje final vuelve sobre una idea que atraviesa toda la entrevista: el valor de participar, construir y dejar algo para quienes vienen detrás. “Estamos acá para vivir, no para juntar plata”, dijo, al recordar una frase de Abel Mónico Saravia.
Más allá de la repercusión en las redes, Vidal Podestá busca que su voz sirva para poner en primer plano al campo y a quienes trabajan por su futuro. Para él, defender las raíces no significa quedarse inmóvil, sino aprovechar las oportunidades, formar dirigentes y asumir la responsabilidad de mejorar aquello que las generaciones anteriores construyeron.













