En lagunas tranquilas, arroyos barriales y estanques de plazas, un pez pequeño con nombre curioso se convirtió en elnuevo protagonista de una estrategia sanitaria innovadora. Se trata de la chanchita (Australoheros facetus), una especie nativa de la Cuenca del Plata que encontró un nuevo rol en la lucha contra enfermedades como el dengue, el Zika y la chikungunya: devorar larvas de mosquito antes de que lleguen a volar.
Este enfoque de control biológico es impulsado por el INTA Ángel Gallardo en Santa Fe, junto a investigadores del Conicet, con un objetivo claro: reducir el uso de insecticidas en zonas urbanas y periurbanas y, al mismo tiempo, cuidar los ecosistemas.
Voraz, resistente y fácil de criar

Además de su apetito voraz, la chanchita presenta otras ventajas clave: puede reproducirse en cautiverio, tolera condiciones variables y es fácil de manejar en cultivos a pequeña y mediana escala.Por eso, el equipo técnico evaluó su tasa de crecimiento, comportamiento y capacidad de depredación antes de escalar su producción y planificar su distribución.
De los criaderos a los barrios
“Actúa especialmente en lagunas y estanques de baja profundidad, donde nada activamente entre la vegetación en busca de alimento”, explicó Belavi. Allí, el pez apunta a las fases inmaduras del mosquito, como larvas y pupas, reduciendo las poblaciones de géneros como Aedes, Culex y Anopheles, todos ellos posibles transmisores de enfermedades.
Demanda local y ciencia aplicada
“La respuesta de municipios y comunas demuestra que hay una fuerte demanda de herramientas sustentables, accesibles y basadas en conocimiento público”, destacó el especialista. Esta estrategia se articula con otras líneas de investigación del INTA que también apuestan al control biológico, como el uso de camarones de agua dulce (Macrobrachium borellii y Palaemon argentinus) con función depredadora sobre larvas de mosquito.
La propuesta no solo ofrece una solución ambientalmente responsable, sino que también recupera el valor de las especies nativas y el saber científico local. En contextos donde las condiciones climáticas favorecen la expansión de vectores, iniciativas como esta representan una alternativa concreta, replicable y de bajo costo.
Un pez, muchas posibilidades
Detrás del nado inquieto de una chanchita hay una idea simple pero poderosa: que la naturaleza, bien entendida, puede ser parte de la solución. Mientras las ciudades enfrentan nuevos desafíos sanitarios, la ciencia pública argentina pone a nadar una esperanza entre las aguas mansas de las plazas y los barrios.
Fuente: Inta













