Ricardo Martínez Peck, consultor en mecanización agrícola, alerta sobre el alto riesgo de incendios en el rastrojo de trigo y cebada vinculado a los modernos sistemas de control de emisiones en las camionetas diésel, particularmente el proceso de regeneración del Filtro de Partículas Diésel (DPF).
Alerta por incendios de pick ups en rastrojo de trigo
Estos sistemas, al hacer el proceso de regeneración, elevan las temperaturas del escape al rojo vivo, volviéndolos incompatibles con el ingreso a lotes secos. «Hoy una camioneta diésel es un compendio de sistemas de control que las hace muy sofisticadas y crece el riesgo de que haya incendios», puntualizó.
Este año la problemática es particularmente importante dado que el rinde del trigo es importante, y que los técnicos buscan «cortar» la planta lo más alto posible para favorecer el crecimiento de un cultivo de segunda.
Martínez Peck indicó que la única recomendación es no ingresar a los lotes con los vehículos, ya que anular los sistemas de emisiones (DPF, EGR) anula la garantía y es ilegal, y señaló que este problema afecta, por lo general, a todas las camionetas.

«Se sabía que las camionetas nafteras no debían entrar en el rastrojo debido a la alta temperatura de sus escapes, pero ahora las camionetas diésel son igualmente riesgosas debido a su sofisticado control de emisiones», comentó.
Cómo funciona el sistema DPF de las camionetas
Según detalló, los sistemas modernos de control de emisiones buscan reducir las «particulitas» (hollín) y los óxidos nitrosos, lo cual es un dilema para los fabricantes. Las camionetas diésel utilizan un Filtro de Partículas Diésel (DPF), el cual es un filtro mecánico que retiene hollín. Cuando el DPF se tapa, el sistema inicia un proceso de «regeneración» automáticamente, inyectando gasoil crudo al escape para quemar la carbonilla, lo que eleva la temperatura del DPF y lo pone al rojo vivo: «Este calor es el que enciende cualquier cosa seca cercana, como el rastrojo de paja».
Martínez Peck indicó también que todo este sistema de control de emisiones puede costar más del 30% del valor del motor y que la baja calidad del combustible en América Latina puede reducir drásticamente la vida útil del DPF.













