Expoagro vuelve a consolidarse como uno de los grandes puntos de encuentro del sector agropecuario argentino, no solo por la tecnología, los negocios y la innovación, sino también por el espacio que abre a las nuevas generaciones. En ese escenario, la Jornada Nacional de Jóvenes se afirma como un ámbito donde estudiantes, ateneos y organizaciones de todo el país comparten experiencias, ideas y miradas sobre el futuro del agro. Desde el norte argentino, un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Jujuy decidió no quedarse al margen y organizó un proyecto que combina formación, producción y trabajo colectivo para poder estar presente.
Aimé Ramos tiene 23 años, es estudiante de Ingeniería Agronómica de la UNJu e integra el Semillero UNJu, un grupo conformado por 14 estudiantes de segundo y tercer año que se propuso viajar a Expoagro y participar de la jornada juvenil. “El semillero nació como una inquietud de los estudiantes hacia los profesores para poder acercarnos al campo”, explicó. La mayoría de ellos recién está comenzando la carrera y todavía no tiene prácticas formales en terreno, pero la ansiedad por aprender y conocer de primera mano cómo funciona el sector fue el motor inicial.
Según contó Aimé, la idea comenzó a tomar forma cuando uno de los docentes les habló de Expoagro. “Nos nació la curiosidad de conocer ese lugar y por eso creamos el Semillero de Jujuy, para poder viajar este año a San Nicolás”, relató. Con el aval de la facultad, el proyecto empezó a transformarse en una experiencia productiva real. En julio recibieron la autorización para trabajar una hectárea en el campo experimental Emilio Navea, donde sembraron choclo blanco con un objetivo claro: recaudar fondos para el viaje.
A esa actividad se sumaron otras iniciativas, como la organización de una rifa y la producción de plantines de hortalizas. “Logramos recaudar más o menos la mitad de lo que necesitábamos con la rifa y con la venta del choclo, porque ya hicimos dos cosechas”, detalló Aimé. Sin embargo, el grupo sigue trabajando para reunir el resto del dinero. “No podemos ir con la plata justa, necesitamos un margen por cualquier emergencia”, explicó, dejando en claro la responsabilidad con la que encaran el proyecto.
Más allá del objetivo económico, la experiencia dejó aprendizajes que exceden ampliamente el viaje. “Desde un principio fue desafiante porque todos éramos nuevos, fue ponerse en el rol del emprendedor”, reconoció. Con el acompañamiento de los docentes, los estudiantes se organizaron en equipos: algunos se encargan del manejo del cultivo, otros del marketing y la comunicación, otros de la logística y la administración. “Tenemos una página de Instagram, @semillerou_jujuy, y ahí también aprendimos un montón”, contó Aimé.
Para muchos, el contacto con el campo fue una novedad absoluta. “Yo ingresé en 2024 y del campo sabía cero”, admitió. Sin embargo, el trabajo en grupo permitió complementar saberes. “Había compañeros que venían de escuelas técnicas agropecuarias y nos guiaron mucho, junto con los profesores”, explicó. Además, el proyecto se fue enriqueciendo con aportes externos. Durante un congreso de agroecología en el que participaron, conocieron pequeños productores y profesionales de otras provincias. “Se coparon con el proyecto, nos dieron consejos y también una mano para seguir adelante”, destacó.
La venta de plantines es hoy una de las principales fuentes de ingreso. En especial, la albahaca, muy demandada en Jujuy en época de carnaval. “Es una planta noble de esta festividad, por eso empezamos a venderla ahora”, comentó Aimé. Detrás de cada plantín hay horas de trabajo, cuidado y aprendizaje, pero también una fuerte carga simbólica. “Más que un nombre, el semillero es una identidad para nosotros”, afirmó.
De cara a la Jornada Nacional de Jóvenes, las expectativas son altas. “Es la primera vez que escuchamos de esta jornada y nos pareció muy lindo poder participar”, dijo Aimé. Para ella, el Semillero UNJu representa una promesa: “Nos vemos como semillas que, con cuidado, conocimiento y dedicación, crecen. Este proyecto es un espacio donde el conocimiento se transforma en práctica real y vamos cultivando nuestro futuro como profesionales”.
La representación del norte argentino es otro de los puntos que el grupo valora especialmente. “No creo que sea tan conocido nuestro territorio, y sin embargo somos muy ricos en fitogeografía y cultivos. Cada 20 kilómetros que te movés en Jujuy descubrís un mundo nuevo”, señaló. Esa diversidad, muchas veces invisibilizada, es parte de lo que quieren mostrar en un evento de alcance nacional.
Consultada sobre los desafíos de los estudiantes del norte dentro del agro argentino, Aimé fue clara: “El principal es el financiamiento y la falta de inversión en los jóvenes”. Para ella, es clave que los futuros profesionales puedan actualizarse y vivir las experiencias, no solo leerlas. “Está bueno generar iniciativas para quedarnos en nuestra provincia, valorizar lo nuestro y no sentir que la única salida es irse”, sostuvo.
Al final, el mensaje que deja es tan simple como potente. “Que se animen a pedir ayuda, a armar grupos, aunque coordinar sea difícil. Siempre hay tropiezos, pero se puede”, afirmó. La experiencia, asegura, es profundamente enriquecedora. “Al fin y al cabo nos vamos a recibir de esto y vamos a trabajar de esto. Es empezar a encarar el futuro con un paso adelante”. En Jujuy, ese futuro ya empezó a sembrarse.













