En la región norte, donde la totalidad de las trampas estuvo instalada sobre maíces, los Dalbulus maidis continuaron en aumento, coincidiendo con un predominio de localidades con cultivos en estadios fenológicos reproductivos. Aunque las condiciones ambientales limitaron la disponibilidad de datos en algunos sitios, solo un 10% de las localidades no tuvo presencia de la plaga, mientras que un 41% tuvo la categoría más alta (más de 100 adultos por trampa).

En otra zona endémica, el noreste, con el 97% de las trampas instaladas en lotes de maíz, la mayoría en estadios reproductivos, se registró una marcada fase de incremento, con una dinámica similar a la del norte. Sólo en el 2% de las trampas no hubo chicharritas, en tanto que en el 52% hubo más de 100.

En el Litoral, un 79% de las trampas registró capturas. Si bien en un 41% de las trampas predominó la categoría más baja (1 y 20 adultos), hubo un importante incremento de las poblaciones, sobre todo en trampas ubicadas sobre maíces (que fueron el 67% del total), particularmente en localidades de Entre Ríos: Villa Mantero y Paraná.

En la región Centro-Norte, con el 99% de las trampas instaladas sobre maíces, predominantemente en estadios reproductivos, registró presencia de Dalbulus maidis el 86% de las localidades, y en el 44% se capturaron más de 100 adultos por trampa. Las que registraron mayor presencia son de Santa Fe: San Jerónimo Norte y Esperanza.

Finalmente, en el Centro-Sur, que tuvo el 93% de las trampas instaladas en lotes con maíz también en su mayoría en estadios reproductivos, el vector estuvo ausente en el 70% de las localidades, aunque se observaron ligeros incrementos de la dinámica poblacional.














