La campaña citrícola ya comenzó en Tucumán y, después de varios años atravesados por dificultades productivas, sobreoferta industrial y problemas comerciales, el sector vuelve a mirar el futuro con algo más de confianza. El ánimo todavía es prudente, pero las señales del mercado y el estado general de la fruta permiten pensar en un escenario más favorable para la actividad limonera del norte argentino.
Así lo expresó Roberto Sánchez Loria, presidente de ACNOA, quien destacó que el inicio de la campaña encuentra a la actividad en una situación diferente a la de temporadas anteriores. “Yo hablaría de un moderado optimismo. No hay que exagerar la cosa, pero paulatinamente se han ido mejorando algunos valores y se limpiaron los stocks industriales que nos acompañaron durante muchos años”, explicó.
La eliminación de esos excedentes acumulados era una de las principales preocupaciones del sector, ya que presionaban sobre los precios y condicionaban la rentabilidad de toda la cadena. “Los stocks industriales pesaban sobre la oferta y, en consecuencia, los precios eran muy bajos. Esto se ha ido mejorando año a año”, señaló Sánchez Loria, quien remarcó que esa recuperación comienza a reflejarse tanto en el mercado industrial como en la fruta fresca destinada a exportación.
En ese sentido, las perspectivas para los mercados internacionales aparecen como uno de los puntos más alentadores del inicio de campaña. “Tenemos una muy interesante perspectiva para la fruta fresca en este arranque, tanto para la Comunidad Económica Europea como para los países no comunitarios. Hay una posibilidad de comenzar la campaña con negocios razonablemente buenos”, sostuvo.
La calidad de la fruta es otro de los factores que hoy genera expectativas positivas. A pesar de un verano marcado por intensas lluvias y complicaciones climáticas en distintos puntos de Tucumán, desde el sector aseguran que el limón está respondiendo dentro de los parámetros esperados para exportación. “El comienzo de cosecha nos encuentra con una fruta que está bien y que responde a las necesidades de calidad que exige el mercado”, afirmó el dirigente.
Las precipitaciones, sin embargo, dejaron algunas secuelas, especialmente en materia logística. Sánchez Loria explicó que la persistencia de las lluvias hasta hace pocas semanas alteró el estado de los caminos rurales y obligó a reforzar tareas de recuperación. “Las lluvias normalmente se cortan antes, pero este año continuaron hasta hace muy poco. Eso alteró algunas cosas, como la caminería interna, que estamos tratando de restaurar con una fuerte participación del Gobierno provincial para poder sacar la fruta en tiempo y forma”, indicó.
Más allá de esas dificultades puntuales, el panorama general aparece dentro de lo previsto. “Por el momento no tenemos sorpresas desagradables en materia de volúmenes ni de calidad. Recién estamos empezando y la campaña es larga, pero vamos bien”, resumió.
La exportación seguirá siendo, una vez más, el principal motor de la actividad limonera tucumana. Según detalló Sánchez Loria, cerca del 90% del volumen exportable argentino tiene como destino la Comunidad Económica Europea, los países no comunitarios -como Rusia y otras naciones del este europeo- y Estados Unidos. “En esos tres destinos está prácticamente el 90% de la exportación limonera tucumana”, precisó.
Sin embargo, el contexto económico argentino sigue representando un desafío para el sector exportador. El presidente de ACNOA reconoció que el tipo de cambio actual no resulta favorable para las economías regionales que dependen de las ventas al exterior. “Hoy tenemos la sensación -que en realidad es más que una realidad- de que el valor del dólar no es el más favorable para los exportadores”, señaló.
Aun así, consideró que la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación son condiciones necesarias para mejorar la competitividad a mediano plazo. “Dominar la inflación es una condición indispensable para mejorar las perspectivas de cualquier empresa en este país. Argentina debe mejorar su productividad y eso incluye también a nuestro sector”, remarcó.
Para Sánchez Loria, el desafío de la competitividad no depende únicamente del tipo de cambio, sino también de la capacidad de cada empresa para producir de manera más eficiente en un contexto global cada vez más exigente. “Tenemos que lograr productividad y eso está muy vinculado a los costos productivos. Vamos a tener que ser muy eficientes para lograr volumen y calidad con costos que no son los mejores”, explicó.
El aumento de los costos asociados al combustible, fertilizantes y otros insumos vinculados al petróleo es hoy una de las principales preocupaciones. “Estamos atravesando cambios muy fuertes en todo lo relacionado con combustibles y fertilizantes, y eso encarece los procesos productivos”, advirtió.
Frente a ese escenario, el dirigente consideró que la salida estará en la capacidad del sector para innovar y adaptarse. “Tenemos que poner toda la imaginación y toda nuestra creatividad para buscar procesos productivos lo más eficientes posibles”, afirmó.
A pesar de los desafíos, Sánchez Loria destacó la fortaleza estructural que tiene hoy la actividad citrícola del NOA. “La actividad citrícola en Tucumán y en el norte argentino es una actividad consolidada, potente y con vinculación internacional. Tenemos el complejo industrial limonero más grande del mundo y eso no es menor”, subrayó.
Después de años complejos, marcados por bajos precios y dificultades comerciales, el sector empieza a percibir que la situación puede entrar en una etapa de mayor estabilidad. “Esta es una actividad cíclica. Hay momentos buenos y momentos difíciles. Venimos de atravesar un bache muy complicado de tres o cuatro años, pero creo que estamos saliendo y avanzando hacia una normalización”, expresó.













