En el agro argentino, hablar del clima dejó de ser una simple referencia coyuntural para convertirse en uno de los principales ejes de las decisiones productivas. Sequías extremas, lluvias excesivas, cambios abruptos de temperatura y fenómenos cada vez más impredecibles obligaron a los productores a convivir con un escenario de incertidumbre permanente.
Cristian Russo, ingeniero agrónomo y referente de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, viene siguiendo de cerca esa transformación. Desde hace años, el equipo de la GEA monitorea lluvias, reservas de agua, evolución de cultivos y perspectivas productivas a través de estaciones meteorológicas, imágenes satelitales y el diálogo permanente con productores de distintas regiones del país.
“Desde 2020 venimos atravesando un escenario muy complicado. Tuvimos prácticamente cuatro o cinco Niñas seguidas y un año donde realmente se reventó la campaña”, explicó Russo al analizar el impacto climático que sufrió la producción argentina en los últimos ciclos agrícolas.
El especialista recordó que el monitoreo permanente permitió anticipar gran parte de las pérdidas que golpearon al sector en los últimos años. “Nos hemos convertido en un referente porque le hemos pegado a gran parte de las malas noticias que acompañaron al agro en este tiempo”, sostuvo.
Sin embargo, después de una larga etapa marcada por la sequía y la inestabilidad, comienzan a aparecer señales que generan cierto alivio. “Venimos de un año relativamente promedio y para nosotros eso ya es muy bueno. Además, las perspectivas del próximo ciclo también se ven bien. Después de tantos años malos, esperamos que ahora vengan los buenos”, señaló.
Uno de los principales cambios se produjo en el norte argentino, especialmente en provincias como Chaco y Santiago del Estero, donde las lluvias comenzaron a recomponer perfiles hídricos luego de campañas extremadamente difíciles. “Veníamos con una seguidilla de años malísimos. El año pasado empezó a cambiar y eso se notó mucho en el trigo”, explicó.
Russo destacó que las precipitaciones registradas durante agosto resultaron fundamentales para revertir el panorama. “Tuvimos lluvias muy extrañas para esa época. En zonas donde normalmente caen 30 milímetros, recibimos casi 300. Eso permitió sembrar trigo después de cuatro o cinco años con una falta de agua enorme”, afirmó.
El impacto positivo del agua también se reflejó en los cultivos estivales, especialmente en el maíz, que hoy aparece como uno de los grandes protagonistas de la campaña. “Estamos viendo una fuerte recuperación del maíz. Este año estamos hablando de una producción cercana a las 67 millones de toneladas y probablemente termine siendo aún mayor”, indicó.
Según Russo, parte de esa mejora se explica por el aumento del área sembrada y por mejores condiciones climáticas respecto de campañas anteriores. “Detectamos casi 440 mil hectáreas más sembradas en región núcleo gracias al trabajo con imágenes satelitales”, detalló.
El especialista considera que el maíz se consolida cada vez más como el cultivo con mayor potencial económico dentro de los sistemas agrícolas argentinos. “Es más fácil sacar 120 quintales de maíz que 50 de soja. Por eso se le está apostando cada vez más”, aseguró.
En contraste, la soja muestra algunas señales de estancamiento tecnológico, especialmente frente al avance que registran otros países productores como Brasil. “Argentina tiene un promedio de 29 quintales por hectárea, mientras Brasil está en 36. Ellos invierten muchísimo más en fertilización y tecnología”, explicó.
Las diferencias también aparecen vinculadas a los costos estructurales que enfrenta el productor argentino. “Acá prácticamente la soja casi no se fertiliza porque los costos son muy altos. El productor tiene que afrontar fletes, derechos de exportación y otros gastos que condicionan mucho la inversión tecnológica”, sostuvo Russo.
A pesar de las mejoras climáticas, el escenario sigue siendo extremadamente sensible. En las últimas semanas, las lluvias excesivas generaron complicaciones en varias regiones productivas, especialmente en el norte santafesino. “Hubo zonas con acumulados de 300 milímetros y si seguíamos con ese ritmo de precipitaciones, el impacto sobre la cosecha iba a ser muy fuerte”, advirtió.
En Tucumán y otras provincias del NOA, las precipitaciones también dejaron efectos dispares. Mientras algunas zonas lograron recuperar humedad clave para los cultivos, otras sufrieron problemas vinculados a excesos hídricos y dificultades operativas.
Russo remarcó que esta regionalización extrema del clima es uno de los grandes desafíos actuales para el análisis productivo. “Las diferencias entre el norte, el centro y el sur del país son enormes. Hoy el clima cambia muchísimo de una región a otra y eso obliga a mirar cada zona de manera particular”, señaló.
Para realizar ese seguimiento, la GEA combina tecnología con información aportada directamente por productores y técnicos. “Las estaciones meteorológicas y las imágenes satelitales son fundamentales, pero el diálogo con la gente es clave. Muchas veces una charla de media hora con un productor aporta muchísimo más que una encuesta tradicional”, explicó.
El especialista también destacó que los productores comenzaron a entender la importancia de visibilizar lo que sucede en el campo. “Hay más predisposición a contar lo que pasa. Se entendió que es necesario mostrar las buenas y las malas”, afirmó.
Respecto al futuro climático, Russo buscó llevar algo de tranquilidad frente a algunos pronósticos alarmistas vinculados a un posible “super Niño”. “Hoy no vemos un escenario de super Niño. El invierno pasado llovió muchísimo, pero eso tuvo más relación con el Atlántico cálido que con el Pacífico”, aclaró.
Mientras tanto, el agro argentino sigue mirando al cielo. Después de años donde el clima golpeó duramente a la producción, las lluvias volvieron a modificar el ánimo del sector. Pero la experiencia reciente también dejó una enseñanza clara: en la agricultura actual, nada puede darse por seguro y cada campaña puede cambiar por completo en apenas unas semanas.













