En un contexto donde producir más ya no alcanza y la sustentabilidad empieza a pesar tanto como el rendimiento, el Congreso de Ecofisiología y Manejo Agronómico en Cultivos de Granos vuelve a posicionarse como uno de los espacios técnicos más importantes del NOA. Y entre los referentes confirmados para esta nueva edición aparece nuevamente Gustavo Martos, investigador de CONICET, técnico agrónomo, licenciado en Biotecnología y doctor en Ciencias Biológicas, quien llegará a Tucumán para compartir experiencias vinculadas a salud de suelos, agricultura de precisión y manejo agronómico.
El encuentro, que se desarrollará el 4 y 5 de junio en la Facultad de Agronomía y Zootecnia de Finca El Manantial, busca reunir a productores, técnicos, investigadores y empresas en torno a un objetivo común: transformar conocimiento científico en herramientas concretas para el campo.
“Espero ser un buen jugador para este partido y que tengamos una linda audiencia”, expresó Martos al comenzar la entrevista, haciendo referencia a su participación por segundo año consecutivo en el evento.
Su presencia no es casual. En los últimos años, Martos se consolidó como uno de los especialistas que mejor logra integrar investigación aplicada y realidad productiva, un aspecto cada vez más demandado por el agro argentino. Actualmente desarrolla su trabajo en dos áreas que, según él mismo explica, están profundamente conectadas.
“Actualmente soy investigador de CONICET con experiencia en dos áreas que se comunican mucho. Una es la biología de suelo en el INSIBIO, donde tenemos un servicio técnico que mide bioindicadores para conocer el impacto de nuestras acciones sobre la salud del suelo y el ciclo del carbono. Lo segundo es lo productivo, dedicándome mucho a la agricultura de precisión en cultivos de maíz y caña para mejorar la sustentabilidad y los márgenes en el campo”, señaló.
Precisamente, uno de los temas que más protagonismo tendrá durante el congreso será la salud de los suelos, una problemática que comienza a preocupar cada vez más a productores de distintas regiones.
“Estamos teniendo muchas consultas de productores preocupados por cómo está funcionando la salud de su suelo. A veces se busca la maximización de recursos sin pensar en la degradación de la materia orgánica; es como ir despacito en un barco hacia un iceberg, no lo ves pero vas a llegar”, advirtió.
La metáfora refleja una realidad que atraviesa hoy a gran parte de los sistemas productivos: años de intensificación, presión sobre los recursos y manejo extractivo empiezan a mostrar consecuencias que ya no pueden ignorarse.
Para Martos, el gran desafío pasa por acercar herramientas científicas al productor y convertirlas en decisiones agronómicas concretas. “Es muy superador que los científicos nos podamos sentar con los productores para poner a su mano herramientas que hoy permiten medir el impacto de sus acciones”, sostuvo.
Ese vínculo entre ciencia y producción es justamente uno de los objetivos centrales del congreso. Por eso, la elección de la Facultad de Agronomía como sede no fue casual. El formato apunta a generar cercanía entre investigadores, técnicos y productores, con espacios de intercambio directo y discusiones aplicadas a la realidad del campo.
Durante las dos jornadas habrá minicursos, simposios y paneles técnicos. Martos participará en más de un espacio y abordará distintas líneas de trabajo que hoy tienen fuerte impacto en el NOA. Y adelantó parte de los contenidos que presentará: “En uno de ellos hablaremos sobre una interacción público-privada exitosa en el este tucumano, en Burruyacú, donde tenemos un ensayo de 50 hectáreas, uno de los más grandes del NOA en maíz”.
Ese ensayo representa uno de los trabajos más ambiciosos de investigación aplicada que se están desarrollando actualmente en la región. Allí se evalúan distintas densidades de siembra y genotipos de maíz bajo diferentes ambientes productivos.
“Estamos combinando diferentes densidades de siembra y genotipos. Hoy la obtención de datos no es un problema, el problema es qué hacemos con ellos para traducirlos en una acción agronómica concreta”, explicó.
La frase resume uno de los grandes desafíos de la agricultura moderna: el acceso masivo a información ya no garantiza mejores decisiones. Lo verdaderamente importante es interpretar esos datos y convertirlos en manejo eficiente.
En ese sentido, Martos destacó que el NOA enfrenta condiciones particulares que obligan a ajustar permanentemente las estrategias productivas.
“Yo me fui ‘agronomizando’ y hoy estoy tanto en el laboratorio como con las botas en el campo. En el NOA no nos podemos escapar al estrés hídrico o térmico, por lo que debemos aprender a manejar bioinsumos y conocer la respuesta inmune de las plantas”, señaló.
Las investigaciones desarrolladas en los últimos años permitieron identificar cuáles son las variables que más influyen sobre el rendimiento en maíz dentro de la región.
“Según nuestras investigaciones de los últimos cuatro años en maíz, los factores que más ponderan el rendimiento son la densidad de siembra y el híbrido elegido, siempre ajustados por ambiente productivo. No es la misma receta para cada campo”, remarcó.
Ese concepto de manejo por ambientes aparece cada vez con más fuerza dentro de la agricultura de precisión y marca un cambio profundo en la manera de producir. Ya no se trata de aplicar una fórmula generalizada, sino de entender la variabilidad de cada lote y tomar decisiones específicas según las condiciones de cada ambiente.
En paralelo, también crece el interés por herramientas vinculadas a bioinsumos y salud biológica de los suelos, especialmente frente a escenarios de estrés climático y mayores exigencias de sustentabilidad.
Por eso, para Martos, espacios como el Congreso de Ecofisiología cumplen un rol clave. No solo permiten actualizar conocimientos, sino también construir redes entre quienes investigan y quienes producen.
“Lo importante es que estas investigaciones salgan del laboratorio al campo y se puedan aplicar”, concluyó.
Con una agenda técnica cada vez más vinculada a la sustentabilidad, el manejo eficiente y la interpretación de datos, el Congreso de Ecofisiología vuelve a consolidarse como un espacio estratégico para pensar el futuro productivo del NOA. Y la presencia de referentes como Gustavo Martos confirma que hoy el desafío del agro ya no pasa solamente por producir más, sino por entender mejor cómo hacerlo.













