La producción intensiva del norte argentino volverá a tener su gran punto de encuentro en Tucumán. La Expo Frutihortícola 2026, que se desarrollará el 25 y 26 de junio en Lules, se prepara para una nueva edición con el objetivo de reunir a todos los actores de la cadena productiva y posicionar al NOA como una de las regiones con mayor diversidad y potencial agroindustrial del país.
El evento, que año tras año gana protagonismo, contará con la participación de productores, empresas, técnicos, investigadores, instituciones públicas y privadas, además de espacios destinados a la capacitación, dinámicas tecnológicas y debates sobre sustentabilidad, competitividad y eficiencia productiva.
Uno de los referentes que analizó la importancia de esta exposición fue el Dr. Daniel S. Kirschbaum, coordinador del programa nacional de hortalizas, flores aromáticas y medicinales del INTA y profesor adjunto de horticultura en la Facultad de agronomía, Zootecnia y veterinaria de la UNT. Durante una entrevista, remarcó el crecimiento sostenido que tuvo la Expo desde sus comienzos y destacó el valor estratégico que adquirió para toda la región.
“Es un evento que comenzó hace cuatro años con un perfil muy local y gracias al esfuerzo institucional, principalmente del INTA y de la Municipalidad de Lules, empezó a crecer. Después se fueron sumando otros actores públicos y privados para converger en este espacio”, explicó.
Kirschbaum sostuvo que la clave del crecimiento está en la articulación entre todos los sectores vinculados a la producción. “Estos espacios tienen valor e importancia si convergen todos los actores de la cadena. Hoy se busca esa unión y esa sinergia entre los distintos actores porque la articulación no solo es importante, sino vital para la resiliencia del sector agroindustrial”, señaló.
En ese sentido, aseguró que el contexto actual exige una integración mucho más profunda entre el ámbito científico y el productivo. “Antes la investigación iba por un lado y el sector productivo y de servicios por otro. Hoy la complejidad del contexto exige una integración total porque permite acelerar la transferencia de tecnología y sincronizar la agenda de investigación con la producción”, indicó.
La Expo tendrá una fuerte presencia de los principales cultivos regionales. Entre ellos se destacan la cadena citrícola, la frutilla y distintas producciones intensivas que caracterizan al norte argentino. Sin embargo, también habrá espacio para especies emergentes y alternativas que comienzan a ganar protagonismo dentro de las economías regionales.
“Siempre los cultivos más importantes de la región son los que tienen más espacio, pero la idea es que estén representados todos. La cadena citrícola, por ejemplo, es muy importante y también la cadena de la frutilla”, comentó.
Uno de los sectores que volverá a tener protagonismo será el de las frutas finas y los cultivos alternativos. Allí aparecerán especies como arándanos, frambuesas, moras y especialmente la uchuva o goldenberry, una fruta que viene despertando creciente interés en productores y consumidores.
“Desde INTA estamos promoviendo el cultivo de fisalis o goldenberry. Estos cultivos alternativos forman parte de la biodiversidad productiva que tiene el NOA, con distintos tipos de productores, territorios y ambientes. Todo eso se va a ver reflejado en la Expo”, afirmó.
Kirschbaum también destacó la enorme riqueza productiva que posee Tucumán y el norte argentino gracias a la diversidad climática y ambiental. Según explicó, esa característica convierte a la región en una de las zonas con mayor potencial para el desarrollo de frutas y hortalizas del país.
“En Tucumán los cultivos hortícolas por excelencia son la papa y el poroto, que además es un cultivo exportable. También tenemos la reina de los berries, que es la frutilla, cuya capital del norte es Lules”, expresó. Además, agregó: “Van surgiendo otras especies alternativas como el pecán y los frutos tropicales, que también están ganando espacio en la provincia”.
La edición 2026 no solo tendrá exposición de empresas y stands comerciales. También incluirá charlas técnicas, mesas de debate, dinámicas de maquinaria y concursos destinados a escuelas agrotécnicas. El objetivo es generar un ámbito de intercambio de conocimientos y experiencias entre distintos sectores.
“La agricultura debe ser rentable y competitiva, pero esa rentabilidad pasa exclusivamente por la eficiencia productiva. Hay que generar más alimentos y de mejor calidad por cada metro cuadrado con costos eficientes y manejo ambiental racional”, sostuvo el especialista.
Para Kirschbaum, la cadena frutihortícola requiere cada vez más precisión y profesionalización debido a la gran cantidad de mano de obra, tecnología y capital que demanda. “Las personas que concurran a la Expo van a aprender mucho sobre las nuevas tendencias productivas”, aseguró.
El INTA tendrá una participación destacada dentro de la muestra, especialmente a través de la Agencia de Extensión Rural Lules y de la Estación Experimental Agroindustrial Famaillá. Allí se exhibirán avances vinculados a genética, hidroponía y nuevos sistemas productivos.
“El INTA tiene un programa de mejoramiento genético de frutilla y ya está inscribiendo las primeras variedades argentinas y tucumanas. Eso va a estar presente en la Expo, junto con sistemas de hidroponía, materiales genéticos y el trabajo que venimos realizando con la uchuva”, explicó.
Incluso, el crecimiento de nuevos cultivos como el café también comenzará a tener espacio dentro del evento, acompañando el interés que despertó en distintos puntos del norte argentino.
La Expo Frutihortícola 2026 buscará así consolidarse nuevamente como una vidriera estratégica para las economías regionales, pero también como un espacio donde la ciencia, la producción y la innovación puedan encontrarse para pensar el futuro del agro intensivo del NOA.













