El anuncio del presidente Javier Milei sobre la reducción progresiva de las retenciones para los principales cultivos del país y sectores vinculados a la manufactura y la industria volvió a encender el debate dentro del campo argentino. Mientras en algunas regiones productivas la medida es interpretada como un fuerte incentivo económico, en el norte del país las repercusiones se analizan desde otra realidad productiva y financiera.
En Tucumán, el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán, José Frías Silva, consideró que más allá del impacto inmediato en los números de la producción, lo importante es el mensaje político y económico que transmite el Gobierno nacional respecto del rumbo que pretende sostener en materia agropecuaria.
“Más que buscar el impacto en la producción, queremos marcar que el camino por el cual está yendo este gobierno no lo vi nunca”, expresó Frías Silva al analizar las medidas anunciadas por el Ejecutivo nacional. En ese sentido, recordó que durante la gestión de Mauricio Macri también hubo una baja de retenciones, aunque señaló que aquella experiencia terminó revirtiéndose con el paso del tiempo.
“O sea, en el gobierno de Macri, si bien hubo una baja de retenciones y después volvió todo a la normalidad, este gobierno tiene un plan entre cejas que podríamos discutir el ritmo, la forma, el tamaño en el que hace la disminución, pero lo importante es que está sobre la mesa el tema y de a poco viene avanzando”, agregó el dirigente rural.
El esquema oficial anunciado por el Gobierno establece una reducción gradual de los derechos de exportación para distintos cultivos. En el caso del trigo y la cebada, las retenciones pasarán del 7,5% actual al 5,5% a partir de junio de 2026. Para la soja, en tanto, se prevé una quita progresiva que oscilará entre 0,25 y 0,5 puntos porcentuales, en un cronograma que se extenderá de manera escalonada hasta 2028.
Sin embargo, Frías Silva explicó que el escenario productivo del NOA presenta características muy distintas a las de la denominada zona núcleo pampeana. Mientras en provincias centrales el trigo y la cebada representan negocios consolidados y rentables, en el norte argentino esos cultivos tienen un rol más vinculado a la sustentabilidad y al manejo agronómico de los campos.
“A diferencia de otras regiones, nosotros no somos una zona triguera”, sostuvo el titular de la Sociedad Rural tucumana. Y añadió: “Lo que es el impacto que puede llegar a tener en nuestra producción de invierno podría llegar a ser algo bastante marginal por el hecho de que para nosotros, que no somos una zona triguera, que es más al centro del país, nuestro impacto tal vez no sea tan grande”.
De todos modos, consideró que las medidas podrían traer algún alivio indirecto para los productores del norte. “Nosotros, al tener cultivos de servicios, nos podemos llegar a encontrar con algunos beneficios económicos extras para seguir paliando las necesidades financieras que atraviesa el sector”, explicó.
La mirada del dirigente rural también estuvo atravesada por la difícil situación económica que vienen enfrentando las empresas agropecuarias en los últimos años. Sequías, problemas climáticos, caída de rentabilidad, aumento de costos y dificultades para acceder al financiamiento dejaron a muchos productores en una situación delicada.
“No podemos olvidarnos de que el sector viene de cuatro campañas bastante bravas”, remarcó Frías Silva. Según explicó, muchas empresas todavía están intentando reorganizarse financieramente luego de varios ciclos productivos adversos.
“Tenemos que reordenar nuestro capital de trabajo con un nivel de endeudamiento en las empresas que a veces no es fácil sobrellevar y con lo difícil que es acceder al crédito hoy”, aseguró.
En ese contexto, el dirigente insistió en que las medidas anunciadas por el Gobierno pueden interpretarse como una señal positiva hacia el sector, especialmente porque aportan previsibilidad a mediano plazo. Para muchos productores, el hecho de conocer con anticipación un cronograma de reducción de retenciones permite proyectar inversiones y planificar futuras campañas con un horizonte más claro.
No obstante, en provincias como Tucumán el impacto no se medirá solamente por la baja impositiva. La competitividad del sector también depende de otros factores estructurales, como los costos logísticos, la presión fiscal provincial y nacional, el acceso al crédito y la infraestructura para producir y transportar.
En ese marco, desde la dirigencia rural consideran que cualquier alivio tributario resulta importante, aunque advierten que la recuperación del sector no será inmediata. La situación financiera de muchos productores todavía obliga a priorizar la recomposición del capital de trabajo antes que pensar en expansiones productivas o nuevas inversiones.
Mientras tanto, el anuncio de Milei volvió a instalar en el debate público uno de los reclamos históricos del agro argentino: la reducción de las retenciones. En Tucumán, la expectativa está puesta en que el esquema anunciado pueda sostenerse en el tiempo y se transforme en una política permanente, algo que, según Frías Silva, el sector hace años viene esperando.













