La realidad del trabajo rural va mucho más allá de las cosechas, las campañas agrícolas o los ciclos productivos. Detrás de cada actividad del campo existe una extensa red de trabajadores que sostienen gran parte de la economía regional y que, muchas veces, enfrentan desafíos vinculados a la formalidad laboral, la capacitación y el acceso a derechos básicos.
En ese escenario, el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE) continúa ampliando su presencia en Tucumán mediante programas orientados a fortalecer el empleo formal, mejorar la registración laboral y brindar herramientas de contención social para miles de familias rurales.
Héctor Cossio, delegado provincial del organismo, asegura que la agenda de trabajo es amplia y abarca múltiples aspectos relacionados con el empleo rural. “El registro trabaja sobre la fiscalización, sobre ayudar a los trabajadores que eventualmente están en situación de desempleo a obtener sus prestaciones, la emisión de libretas y también diferentes programas sociales que tienen un fuerte impacto en la provincia”, explicó.
La actualidad productiva de Tucumán también condiciona gran parte de esa labor. Las lluvias registradas durante las últimas semanas afectaron diversas actividades agrícolas y retrasaron tareas de cosecha en varios sectores productivos. “Estamos atravesando un junio complicado desde lo climático. Esperemos que mejore para que se restablezcan actividades importantes como la cosecha citrícola, los granos y la caña de azúcar”, señaló Cossio.
Entre las iniciativas que el RENATRE impulsa actualmente, una de las más destacadas es el Programa Crecer, una herramienta que ya lleva una década funcionando y que busca brindar apoyo directo a las familias de trabajadores rurales. “Tiene diez años dentro del registro y apunta a colaborar con las familias de los trabajadores. En Tucumán contamos con tres centros intensivos de cuidado infantil ubicados en Teniente Berdina, Sargento Moya y León Rougés”, explicó.
Estos espacios permiten que madres y padres puedan desarrollar sus tareas laborales mientras sus hijos reciben atención profesional y cuidados adecuados. “Los centros están destinados a niños hasta cuatro años. Son espacios donde los trabajadores pueden dejar a sus hijos sabiendo que estarán cuidados por profesionales y en excelentes condiciones”, detalló.
A su vez, el programa incluye los llamados Puntos Jóvenes, destinados a adolescentes de entre 10 y 16 años que requieren acompañamiento educativo y orientación para su futuro laboral. “Los Puntos Jóvenes brindan apoyo escolar y acompañamiento para que los chicos puedan completar sus estudios y comenzar a proyectar su inserción laboral”, indicó.
Otra de las herramientas que ha cobrado relevancia durante el último año es la actualización periódica de las prestaciones por desempleo que otorga el organismo. Según explicó Cossio, el directorio del RENATRE decidió implementar nuevos incrementos para sostener el poder adquisitivo de los beneficiarios.
“Desde el primero de mayo se otorgó una actualización que llevó la prestación máxima a 382.450 pesos. Siempre existe una preocupación por mantener estos beneficios actualizados para acompañar a quienes atraviesan una situación de desempleo”, afirmó.
La registración laboral continúa siendo uno de los principales desafíos que enfrenta el organismo en Tucumán. La provincia posee una importante movilidad de trabajadores vinculados a distintas economías regionales, lo que exige un seguimiento permanente.
“Tucumán tiene una masa laboral muy importante que participa en distintas actividades durante el año. Muchos trabajadores pasan del citrus al arándano y luego migran temporalmente hacia provincias como Mendoza o Neuquén. Es una dinámica laboral muy intensa”, explicó.
Precisamente para acompañar esos procesos y mejorar las oportunidades laborales surgió recientemente el Programa de Empleo Rural (PER), una iniciativa que busca asistir a trabajadores desocupados mediante orientación laboral personalizada.
“El programa comenzó este año en una etapa inicial. Se realizan entrevistas virtuales y presenciales donde ayudamos a cada trabajador a construir su perfil laboral, ordenar su experiencia y elaborar un currículum que le permita ampliar sus oportunidades de empleo”, comentó.
Según Cossio, uno de los objetivos es ayudar a los trabajadores a identificar nuevas posibilidades laborales y potenciar habilidades que muchas veces no logran visualizar. “No solamente se analizan los antecedentes laborales. También se trabaja sobre las capacidades que tiene cada persona y sobre otras actividades en las que podría desempeñarse”, agregó.
Dentro de este esquema, la Libreta del Trabajador Rural sigue siendo una herramienta central para garantizar derechos y facilitar el acceso a distintos beneficios. “Es un documento fundamental porque acredita la identidad y la registración laboral de los trabajadores agrarios. Hoy incorpora un código QR que permite acceder rápidamente al historial laboral, capacitaciones realizadas, aportes jubilatorios y prestaciones”, destacó.
La capacitación constituye otro de los ejes estratégicos que impulsa el RENATRE en conjunto con distintas instituciones públicas y privadas.
“Trabajamos permanentemente con organismos como INTA, CASAFE y Campo Limpio para generar instancias de capacitación que permitan mejorar las competencias de los trabajadores rurales”, explicó.
Para el delegado provincial, la formalización laboral no beneficia únicamente al trabajador, sino que también genera ventajas para el empleador y fortalece el funcionamiento de toda la cadena productiva. “La registración es un reaseguro tanto para el trabajador como para el empleador. Por eso invitamos a todos a acercarse al registro para asesorarse y conocer las herramientas disponibles”, sostuvo.
En un contexto económico desafiante, donde muchas actividades agropecuarias enfrentan dificultades de rentabilidad y aumento de costos, Cossio considera que Tucumán mantiene una situación relativamente favorable gracias a la diversidad de producciones que posee.
“Sabemos que el contexto es difícil, pero Tucumán tiene actividades importantes como el citrus, el arándano y la frutilla que generan empleo y dinamizan la economía regional. Hay que ser optimistas y seguir trabajando para que cada vez haya más empleo formal y más oportunidades para los trabajadores rurales”, concluyó.
Mientras el sector agropecuario continúa enfrentando nuevos desafíos productivos y económicos, la tarea de formalizar el empleo y ampliar la protección social aparece como una pieza clave para garantizar el desarrollo sostenible de las comunidades rurales de Tucumán y de toda la región.













