No importa solo la cantidad, también es clave la infectividad de la chicharrita. Los datos del informe de la Red Nacional de Monitoreo de D. maidis destacaron que hay diferentes variables a tener en cuenta para una correcta lectura sobre el avance de esta plaga.
Los especialistas de Aapresid y la red confirmaron que la cantidad de chicharritas capturadas en los lotes representó solamente una parte del complejo problema productivo. La evaluación exhaustiva de la infectividad de los insectos se consolidó como la herramienta fundamental para interpretar el verdadero riesgo sanitario.
¿El tamaño de la captura importa?
La infectividad es el porcentaje exacto de individuos que actuaron como portadores efectivos de los agentes causales del achaparramiento. La red demostró empíricamente que este indicador clave explicó las fuertes diferencias sanitarias registradas entre las distintas zonas.
El especialista Alejandro Vera señaló que hubo fuertes contrastes observados en las evaluaciones técnicas. El experto remarcó: “Esto ayuda a explicar por qué zonas con niveles similares de capturas pueden mostrar impactos muy diferentes sobre el cultivo”.

Los relevamientos a campo determinaron que algunas áreas productivas padecieron una presencia temprana de insectos con altos niveles de portación de Spiroplasma. Mientras que otros territorios exhibieron poblaciones abundantes, pero arrojaron niveles de infectividad más bajos.
A través de la red, se analizaron más de 16 mil trampas adhesivas distribuidas a nivel nacional. En este sentido, los técnicos contabilizaron alrededor de 750.000 individuos y realizaron más de 2800 análisis de PCR. “La infectividad se convirtió en una herramienta fundamental para interpretar el riesgo sanitario”, destacó el informe.

Ante este escenario de avance de la plaga, la Red de Manejo de plagas dio recomendaciones para el manejo en zonas endémicas. Para ello, aconsejó evitar siembras tempranas de maíz que generen la continuidad temporal y espacial de los hospedantes.
Por este motivo, mencionó la necesidad de concentrar las fechas de siembra dentro de ventanas definidas a nivel regional y así reducir la presencia de cultivos en distintos estados fenológicos. También, se destacó la recomendación de eliminar maíces voluntarios («guachos») que actúen como reservorio durante el período entre campañas.
“Monitorear tempranamente desde la emergencia del cultivo, con especial atención en lotes tempranos y en bordes próximos a maíces más desarrollados”, mencionó el informe. Al mismo tiempo, utilizar sólo híbridos adaptados y de buen comportamiento frente al complejo de achaparramiento.
También se pueden implementar tratamientos de semilla y hacer un correcto uso de medidas de control con insecticidas de probada eficiencia. Por último, se recomendó coordinar estrategias de manejo regional entre productores de una misma zona.













