Oscar Solís convirtió un pequeño taller familiar en Perico en una fábrica de vehículos infantiles que ya vende en todo el país. Con seis años de trayectoria, Osso Juguetes es ahora finalista del Premio Emprendedor Industrial 2026 y el único proyecto del Norte entre los seleccionados. El reconocimiento se define por la participación del público y representa una oportunidad para visibilizar no solo a la empresa, sino también al potencial de la industria del interior argentino.
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Lo que comenzó como un proyecto familiar en el patio de una casa de Perico, Jujuy, hoy atraviesa una de las etapas más importantes de su historia. Osso Juguetes, emprendimiento creado por Oscar Solís, logró posicionarse en el mercado nacional con una propuesta que combina industria, creatividad y una fuerte vinculación con el mundo rural. Ahora, el desafío es todavía mayor: representar al Norte argentino en la final del Premio Emprendedor Industrial 2026 de La Fábrica Podcast.
Solís es el único representante del Norte entre los seis proyectos que llegaron a la instancia final, luego de una convocatoria que reunió aproximadamente 250 emprendimientos de todo el país. Para el empresario jujeño, el logro adquiere un significado especial porque detrás de la competencia existe también la posibilidad de mostrar que en las provincias hay empresas capaces de desarrollar productos, generar empleo y llegar a mercados de todo el territorio nacional.
“Pedir el apoyo a toda la gente para que nos ayude, no solo al único emprendimiento del Norte, sino de todo el interior de la Argentina”, expresó Solís durante una entrevista con Suena a Campo. La competencia tiene una particularidad: el ganador será definido por la interacción del público en el reel publicado por La Fábrica Podcast, por lo que los likes, comentarios y veces que el contenido sea compartido resultan fundamentales.
La historia de Osso Juguetes comenzó hace seis años, cuando Solís empezó a fabricar sus productos en un pequeño taller ubicado en el fondo de su vivienda. Con el tiempo, la demanda llevó al emprendimiento a mudarse a un galpón alquilado y, finalmente, a dar un nuevo salto con la instalación de una fábrica propia en el Parque Industrial de Perico.
“Empezó, sí, somos un emprendimiento familiar. Tengo el apoyo de toda mi familia, de mi esposa, mis hijos, mi papá trabaja conmigo. Ahora nos mudamos a una fábrica nueva en el parque industrial acá de Perico, pero todo esto empezó en el patio de mi casa”, contó.
La producción está enfocada principalmente en vehículos infantiles funcionales a escala. La línea incluye autos, tractores, camiones y motos, con diferentes sistemas de funcionamiento. Hay modelos a pedal, eléctricos y también con motores a nafta, lo que permite cubrir distintas edades y necesidades.
“Fabricamos vehículos que son funcionales para chicos a escala, autos, tractores, camiones, motos, todo con motor a pedales. El motor puede ser eléctrico o a nafta”, explicó Solís. La propuesta, además, amplía el rango de usuarios: algunos de los vehículos están diseñados con dimensiones y estructuras capaces de soportar el uso de adultos.
Los tractores ocupan un lugar central dentro de la producción. No se trata solamente de juguetes con estética rural, sino de vehículos pensados para que los chicos puedan jugar al aire libre y construir sus propias historias. En un país profundamente vinculado a la actividad agropecuaria, esa identidad productiva aparece reflejada en una de las líneas más fuertes de la empresa.
“Cada juguete que nosotros fabricamos está pensado para esto, para que el chico pueda tener contacto con la naturaleza, crear sus propias aventuras”, sostuvo Solís.
Esa búsqueda de recuperar el juego al aire libre se combina con una concepción del producto como objeto familiar. Algunos modelos pueden ser utilizados por varias generaciones y están pensados para ser robustos y duraderos. “Los juguetes están pensados para que sean durables, robustos y puedan ser usados también por adultos”, señaló.
La empresa ya comercializa sus productos en todo el país a través de las redes sociales, su página web y el tradicional boca a boca. Tucumán se convirtió en uno de los principales mercados para la producción jujeña, aunque los vehículos de Osso Juguetes llegan a clientes de distintas provincias.
La distancia geográfica representa uno de los desafíos habituales para una industria radicada en el Norte. Para resolverlo, la empresa desarrolló acuerdos con compañías de transporte con el objetivo de reducir el impacto del costo logístico para los compradores. “Desde acá mandamos a todas las provincias”, destacó.
Pero detrás de cada vehículo existe también una dimensión social y productiva. Solís explicó que la empresa trabaja junto a la escuela técnica de Perico y cuenta con más de diez jóvenes en régimen de pasantías, brindándoles la posibilidad de acercarse al mundo industrial y aprender un oficio.
“La industria no es muy fuerte, entonces nosotros mismos les damos lugar a los chicos para que puedan insertarse en la parte de industria con la escuela técnica de acá”, explicó. Para el emprendedor, el crecimiento de la fábrica no se mide solamente en unidades producidas o ventas, sino también en las oportunidades que puede generar en su comunidad.
La fabricación utiliza principalmente acero para los chasis y fibra de vidrio reforzada para componentes como capotes y guardabarros. La seguridad es otro de los aspectos centrales, teniendo en cuenta que se trata de vehículos que serán conducidos por niños.
“La mayor parte de lo que predomina es el hierro. Todo acero. Los chasis son todos metálicos y la parte de capote y guardabarros son únicamente fibra de vidrio, que son muy reforzadas”, detalló.
En esa búsqueda de durabilidad aparece una historia familiar que funciona como inspiración para el proyecto. Solís recordó un juguete construido por su abuelo para su padre, que luego utilizó él y posteriormente su propio hijo. Esa experiencia marcó una de las principales aspiraciones de Osso Juguetes: fabricar productos que puedan convertirse en parte de la memoria de una familia.
“Nuestra visión es que el juguete se pueda transmitir de generación en generación”, afirmó. “Cada proyecto y cada trabajo está pensado para eso, desde lo más básico hasta la duración y, sobre todo, la seguridad”.
Ahora, toda esa historia llega a una vidriera nacional. Haber quedado entre los seis finalistas ya significó para Solís contactos con industriales, nuevas oportunidades y mayor exposición para su empresa. Pero el premio puede representar todavía más: poner en escena la capacidad de emprender y producir lejos de los grandes centros industriales.
“Es una excelente vidriera para nosotros que estamos tan lejos. Poder visibilizarnos a través de esto sería algo muy beneficioso para nuestra industria y no solo para lo nuestro, sino para todas las industrias del interior”, afirmó.
La definición está ahora en manos de la gente. El pedido de Solís apunta a que Jujuy, Tucumán y todo el Norte acompañen el proyecto de Perico. “Mientras más interacciones tenga el video, el video que más movimiento tenga es el que gana”, explicó.
Desde aquel primer taller instalado en el patio de su casa hasta una fábrica propia en el Parque Industrial de Perico, Osso Juguetes recorrió un camino marcado por trabajo familiar, producción nacional, formación de jóvenes y una mirada puesta en el futuro. Esta vez, el desafío es hacer que una historia nacida en el Norte se escuche en todo el país.













