El Caballo Criollo volverá a ocupar un lugar central en la agenda de la Expo Agro Ganadera 2026, que se realizará del 23 al 27 de septiembre en el predio de la Sociedad Rural de Tucumán. La muestra tendrá una serie de actividades destinadas a exhibir las características de una raza profundamente vinculada con la historia productiva argentina y que, con el paso del tiempo, logró ampliar sus usos más allá del trabajo tradicional en el campo.
Francisco Estrada, integrante de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos y uno de los impulsores del regreso de la raza a las exposiciones de la Sociedad Rural de Tucumán, destacó que se trata de una oportunidad para que el público conozca de cerca las cualidades de estos animales y, al mismo tiempo, para seguir fortaleciendo su presencia en la región.
“El caballo criollo es la raza nacional por excelencia”, definió Estrada durante una entrevista con Suena a Campo. Su origen está ligado a los caballos introducidos por los españoles que quedaron en estado silvestre y que, a través de un largo proceso de selección, fueron dando lugar a un biotipo determinado hasta consolidar la raza.
Actualmente, su presencia se extiende por prácticamente todo el territorio argentino, desde la Patagonia hasta el Norte. “Hoy la raza está expandida desde Santa Cruz hasta Jujuy, Salta, Jujuy, o sea, está a lo largo y a lo ancho del país y es lejos la raza más popular de nuestro país”, explicó.
Una de las características que permitió al Caballo Criollo convertirse en una herramienta fundamental para el trabajo rural es su rusticidad. Se trata de animales capaces de mantenerse en condiciones de pasturas naturales, con buena fertilidad y una reconocida resistencia para afrontar largas jornadas.
“Es un caballo muy funcional para el trabajo. Siempre fue un caballo de campo de trabajo para trabajar en los campos de hacienda y siempre se tuvo en cuenta una de las características que tiene esta raza, que es el largo aliento, la rusticidad”, señaló Estrada.
A esas condiciones se suma una característica que resulta fundamental para su relación con las personas: su mansedumbre. “Es un caballo dócil y muy manso”, remarcó. Esa combinación de resistencia, funcionalidad y temperamento permitió que el Criollo se convirtiera en un compañero histórico de los trabajadores rurales y, posteriormente, encontrara nuevas funciones vinculadas con el deporte y las actividades ecuestres.
Precisamente, la Expo Agro Ganadera será un escenario para mostrar esa evolución. Estrada explicó que la exposición había dejado de realizarse durante varios años y que, con la reapertura de las puertas de la Sociedad Rural, se trabajó para recuperar la presencia de la raza.
“El año pasado fue fantástica, con muy buenas críticas y bueno, básicamente la exposición tiene la parte de una competencia morfológica”, contó. En esta prueba se evalúan las características físicas de los animales, aunque el análisis no se limita a observar su aspecto.
Los movimientos también son determinantes. Se analiza cómo camina, trota y galopa cada ejemplar, además de otros aspectos relacionados con su conformación. Actualmente, la exposición tucumana se encuentra en una categoría inicial, denominada C, pero el objetivo de los organizadores es continuar creciendo hasta alcanzar categorías superiores.
“Hoy estamos en la categoría C, que es una categoría inicial, pero nuestra idea es que lleguemos a la categoría B o B pasaporte, que es una de las más altas”, explicó Estrada. Para alcanzar ese objetivo será necesario sostener el crecimiento en participación y calidad de los ejemplares. La expectativa para este año es aumentar en un 50% la cantidad de participantes en las distintas categorías.
Entre las novedades y propuestas que podrán disfrutar los visitantes estará también la prueba de tipo y aptitud, una disciplina que comenzó a desarrollarse hace algunos años y que ganó rápidamente popularidad porque permite evaluar al caballo de manera integral.
La competencia contempla la morfología, la aptitud y los andares. “Es como que la prueba le da un 40% de valor a la nota de morfología, un 40% de valor a la de aptitud y un 20% a la parte de los andares”, detalló Estrada.
La propuesta no estará limitada a los ejemplares destinados a competencia morfológica. También habrá una prueba de riendas denominada Felipe Z. Ballester, de un elevado nivel técnico y que requiere un importante entrenamiento previo de los animales.
“Es una prueba bien difícil”, describió Estrada. En las categorías más altas, explicó, los caballos pueden llegar con hasta tres años de entrenamiento antes de ingresar a la pista. Aunque existe un binomio entre caballo y jinete, la evaluación está enfocada fundamentalmente en el desempeño del animal.
Pero si hay una actividad capaz de generar interacción con el público, esa será el aparte campero. La prueba se realiza con vacas y equipos conformados por tres jinetes, que deben apartar determinados animales siguiendo una modalidad específica.
“El aparte campero es muy, muy divertido”, sostuvo Estrada. La particularidad es que la participación del público forma parte de la dinámica: los espectadores acompañan, alientan y hasta pueden ayudar a los jinetes a identificar las vacas que deben apartar. La escena genera adrenalina y un fuerte vínculo entre quienes están en la pista y quienes observan desde afuera.
La agenda se completará con un remate de Caballos Criollos, previsto para el sábado 26 de septiembre a las 19 horas. Según adelantó Estrada, se ofrecerán principalmente caballos mansos, con el objetivo de acercar la raza también a quienes buscan un animal para disfrutar en familia o iniciarse en las actividades ecuestres.
Incluso, la organización prevé una propuesta especial para el domingo: quienes adquieran un caballo durante el remate podrán participar de una actividad campera promocional. La intención es que la experiencia no termine con la compra, sino que permita a los nuevos propietarios integrarse a las actividades de la exposición.
Más allá de la competencia y los remates, la presencia del Caballo Criollo en la Expo Agro Ganadera representa una forma de mantener vigente una parte de la identidad rural argentina. La raza nació vinculada al trabajo, se adaptó a distintos ambientes productivos y encontró en las actividades deportivas una nueva forma de crecimiento.
Para Estrada, además, recuperar estos espacios significa fortalecer el vínculo entre los criadores, los productores y la comunidad. La expectativa está puesta en que la exposición continúe creciendo y que Tucumán pueda avanzar hacia categorías cada vez más importantes dentro del calendario de la raza.
La cita será entonces del 23 al 27 de septiembre, en la Sociedad Rural de Tucumán. Allí, entre animales, productores, familias y actividades ecuestres, el Caballo Criollo volverá a demostrar por qué, después de generaciones, continúa siendo uno de los grandes protagonistas de la vida rural argentina.












