El citrus tucumano busca ampliar su presencia en los grandes mercados internacionales. China, India y Estados Unidos forman parte de la agenda de negociaciones que impulsa la provincia junto con entidades del sector, en un trabajo que apunta a abrir destinos, mejorar las condiciones de acceso y transformar las gestiones diplomáticas en nuevos negocios para productores y exportadores.
La licenciada Virginia Ávila, secretaria de Estado de Relaciones Internacionales y Empresariales de Tucumán, explicó que las oportunidades no dependen únicamente de contar con un producto de calidad o de encontrar compradores. Para ingresar a un mercado, primero deben estar dadas las condiciones comerciales y sanitarias que permitan concretar las operaciones.
“No basta con tener un producto y querer venderlo. Y tampoco es solamente necesario que alguien me quiera comprar. Lo que es muy necesario es que el mercado esté abierto”, señaló Ávila durante una entrevista con Suena a Campo.
La funcionaria participó junto con representantes de Federcitrus y ACNOA en una agenda de trabajo vinculada a la conferencia industrial de la Unión Industrial Argentina, donde el presidente de la Asociación del Noroeste Argentino de Citrus, Roberto Sánchez Loria, expuso sobre competitividad y negociaciones internacionales.
El encuentro permitió plantear las dificultades que enfrenta el sector para ampliar sus exportaciones. Ávila distinguió entre mercados que están abiertos, pero aplican aranceles elevados, y otros que no presentan barreras arancelarias o fitosanitarias, aunque permanecen cerrados por cuestiones paraarancelarias que requieren acuerdos entre los países.
En ese escenario, la articulación entre el sector público y el privado resulta central. Las empresas, asociaciones, cámaras y organismos provinciales y nacionales trabajan en conjunto con los negociadores de Cancillería y los equipos técnicos de las embajadas.
“Esto solo no se puede”, remarcó Ávila, al describir la coordinación necesaria para avanzar en las gestiones.
India: una negociación que todavía requiere plazos
Uno de los focos de la agenda es India, un mercado de gran población y potencial para el citrus argentino. Durante la reunión, se presentaron al embajador estadísticas de exportación e importación para mostrar la posición de Argentina y sus principales competidores.
Sin embargo, la negociación comercial entre el Mercosur y la India condiciona los tiempos. Ávila explicó que en agosto se avanzó en ese proceso y que las partes establecieron plazos de tres meses para responder a las propuestas. Ese período se cumpliría a fines de diciembre, momento en el que Cancillería deberá definir cómo continuar.
La alternativa será sostener la negociación dentro del bloque o avanzar por una vía bilateral. La decisión también involucra a los demás países del Mercosur, que tienen interés en reducir los tiempos para concretar acuerdos.
“Cuando uno negocia dentro de un bloque tiene que esperar”, explicó la funcionaria. Y recordó que las negociaciones internacionales pueden extenderse durante meses o incluso años, porque implican intercambios y concesiones entre las partes.
En ese proceso, el limón no es el único producto involucrado. “Cuando uno entra en una negociación como bloque, no entra solo el limón, entran muchos otros productos”, indicó Ávila. No obstante, el citrus tuvo un lugar destacado en la agenda presentada por las entidades del sector.
La calidad está, pero falta facilitar el acceso
Ávila destacó el trabajo de los productores y exportadores tucumanos, que sostienen la innovación y las certificaciones incluso en campañas difíciles. A su criterio, la calidad del limón argentino ya está demostrada y no constituye el principal obstáculo para llegar a nuevos destinos.
“Yo felicito a todos los productores y exportadores tucumanos porque aun en malos años […] mantienen la innovación y las certificaciones siempre a la vanguardia para poder ingresar a cualquier mercado”, expresó.
Las dificultades aparecen en otros factores: la demanda internacional, los costos logísticos, los aranceles y las condiciones de acceso. La funcionaria mencionó que, después de la pandemia, las tarifas de las navieras aumentaron de manera considerable y afectaron la estructura de costos de exportación.
“En la estructura de costo de un precio final de exportación, el costo es muy importante”, sostuvo. En determinadas campañas, ese incremento puede dificultar que las empresas cubran sus costos, aun cuando exista interés comercial.
Por eso, la competitividad no depende de una sola variable. “Todo es un combo en economía”, resumió Ávila, al señalar que el precio, la calidad, los aranceles, las exigencias sanitarias y el costo de llegar desde Tucumán tienen distintas ponderaciones según el destino.
Fruta fresca e industrialización
La secretaria también analizó las posibilidades de crecimiento a través de la fruta fresca y de los productos industrializados del limón. La industrialización puede generar mayores ingresos en términos de valor final, aunque requiere inversiones y capacidad financiera que no todas las empresas empacadoras tienen disponibles.
“En términos de valor final genera más ingresos una industrialización”, afirmó. Sin embargo, aclaró que existe una demanda concreta de fruta fresca que también debe atenderse.
Ávila describió un proceso de concentración y transformación empresarial que se observa en distintas actividades agroindustriales. Mencionó como ejemplos al azúcar y al arándano, sectores en los que los cambios de precios y los costos elevados modificaron la estructura de producción.
En ese contexto, la diversificación aparece como una alternativa para quienes evalúan nuevas actividades, aunque requiere planificación y paciencia. La funcionaria recomendó acercarse a productores que ya tienen experiencia en los cultivos de interés y compartir conocimientos antes de tomar decisiones de inversión.
China y Estados Unidos, con agendas propias
La funcionaria aclaró que el avance previsto para fines de diciembre corresponde únicamente a la negociación con India. China y Estados Unidos tienen procesos diferentes y requieren gestiones específicas.
“Cada negociación se hace país por país”, afirmó Ávila. Por eso, la provincia mantiene contactos con distintas embajadas y equipos técnicos, con el objetivo de comprender las condiciones de cada mercado y avanzar en las conversaciones.
La agenda también deberá adaptarse a posibles cambios en el escenario internacional. Ávila señaló que, tras las elecciones en Estados Unidos, podrían modificarse algunas condiciones de cara al próximo año, por lo que consideró necesario mantener las gestiones y estar preparados.
El desafío para el citrus tucumano, en definitiva, consiste en convertir su capacidad productiva y su calidad reconocida en oportunidades concretas de exportación. Para lograrlo, el sector necesita mercados abiertos, condiciones competitivas y una estrategia sostenida de articulación entre productores, entidades y gobiernos.













