El Ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, declaró que pasadas las elecciones legislativas de octubre, el Gobierno promoverá una reforma impositiva para los productores tamberos.
El precio del producto “es más que caro”, admitió Buryaile, y explicó que esta situación se debe “a la altísima presión fiscal” que sufre la industria láctea.
En el informe difundido por El Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba, en el centro del país, donde se presentó un ranking con el valor del litro de leche vacuna en el mundo, se evidenció que los argentinos pagan el segundo precio más alto para adquirir el producto (U$S 1,55), detrás de Canadá (U$S 1,88).
El precio del litro de leche vacuna en Argentina “se encuentra desfasado y desequilibrado” del valor internacional, lo que causó “un abrupto descenso en su consumo y el encarecimiento de sus (productos) derivados”, agregó el Centro.
En tanto, Buryaile dijo que, pasadas las elecciones nacionales legislativas, previstas para el 22 de octubre, el Gobierno promoverá una reforma impositiva “para bajar la presión fiscal que afecta a la leche y miles de productos en Argentina”. “Hay precios que van desde 20 pesos (U$S 1,15) a 25 pesos (1,44) en el litro de leche. Esto es más que caro”, explicó.
Sin embargo, los productores lácteos reciben a cambio de un litro de leche “$ 5,50 (U$S 0,32)”, indicó. Los productores aseguran que el sector se encuentra en una crisis que provocó en el último tiempo el cierre de numerosos establecimientos. Además, según datos de la Subsecretaría de Lechería, en 2016 los argentinos consumieron, 40,1 litros de leche por habitante en promedio, la cifra más baja desde 2002 y 2003, los años posteriores a la peor crisis económica y social del país.
FUENTE: La Gaceta










