En una agricultura cada vez más tecnificada, hablar de protección vegetal implica mucho más que seleccionar un fitosanitario y definir una dosis. Hoy, la eficiencia de una aplicación depende de numerosos factores que comienzan incluso antes de que la máquina ingrese al lote. Comprender cómo aplicar, con qué tecnología hacerlo y capacitar a quienes realizan esa tarea son aspectos que cobran cada vez mayor importancia para lograr mejores resultados productivos y un uso más responsable de los insumos.
Con ese objetivo nació Better Drop, la consultora fundada por el ingeniero agrónomo Facundo Menta, especializada en tecnología de aplicación de fitosanitarios, generación de información técnica y capacitación de productores, asesores y aplicadores.
«La consultora se dedica a generar información sobre cómo aplicamos fitosanitarios. Tratamos de dejar de lado la idea de hablar solamente de producto y dosis para empezar a enfocarnos en cómo realizamos la aplicación y qué tecnología utilizamos», explicó. Según Menta, uno de los grandes desafíos consiste en ordenar la enorme cantidad de variables que intervienen durante una aplicación agrícola.
«El control de adversidades probablemente sea el proceso más complejo dentro de la agricultura. Entran tantas variables en juego que muchas veces el productor, el técnico o el aplicador no saben por dónde empezar a mejorar. La intención está, pero muchas veces falta organizar la información», sostuvo.
Desde Better Drop trabajan precisamente sobre ese aspecto, combinando información técnica acumulada durante décadas con nuevos datos generados en distintos sistemas productivos. «Lo que buscamos es generar información actual, contrastarla con toda la información técnica disponible desde hace 50 o 60 años y, a partir de eso, orientar la toma de decisiones«, señaló.
Uno de los conceptos que más destaca el especialista es que existen principios básicos que pueden aplicarse prácticamente a cualquier producción agrícola. «Siempre digo que el ABC de aplicar fitosanitarios es el mismo, independientemente del cultivo. Después cada sistema tiene sus particularidades, pero las bases son comunes«, afirmó.
Las capacitaciones que desarrolla la consultora combinan actividades presenciales y virtuales, una modalidad que les permitió ampliar considerablemente el alcance de su trabajo. «La virtualidad nos permitió llegar a 17 países. Es una locura y demuestra la necesidad que existe de contar con información sobre calidad de aplicación«, comentó.
Para Menta, esa demanda no es exclusiva de Argentina, sino que atraviesa prácticamente a toda la agricultura mundial. «La necesidad de hacer más eficiente este proceso existe a nivel global. En distintos países se empiezan a cuestionar por qué aplicamos como aplicamos. Cuando uno empieza a medir cómo hace las cosas y les pone números, recién ahí puede saber si lo está haciendo bien, mal o regular«, explicó.
Durante los últimos años, el crecimiento de los drones pulverizadores abrió un nuevo escenario dentro de la agricultura de precisión. Sin embargo, el especialista considera que la tecnología por sí sola no garantiza buenos resultados. «Los drones pulverizadores son prácticamente el tema del momento. Pero siempre digo que tecnología y técnica tienen que ir de la mano. Si los usuarios no están capacitados, la tecnología puede empezar a tener problemas, y el inconveniente no será del dron sino de cómo lo estamos utilizando«, advirtió.
En ese sentido, destacó que muchos de los nuevos operadores ingresan directamente al sistema a través de esta tecnología, por lo que la capacitación resulta indispensable. «Hoy aparecen muchos operarios nuevos trabajando con drones. Por eso es fundamental capacitarlos para que la tecnología pueda expresar todo el potencial que tiene para ofrecer«, sostuvo.
Otro aspecto que suele generar numerosas consultas entre los productores es el uso de coadyuvantes, especialmente en aplicaciones con bajos volúmenes de agua. «En los drones, donde se trabaja con volúmenes bajos, los coadyuvantes cumplen un rol fundamental porque ayudan a compatibilizar los caldos y a proteger las gotas durante el recorrido hacia el objetivo«, explicó.
Sin embargo, aclaró que estos productos no reemplazan una correcta planificación de la aplicación. «Los coadyuvantes vienen a respaldar las decisiones que nosotros tomamos. Primero hay que hacer bien las cosas, regular correctamente la maquinaria y elegir el momento oportuno de aplicación. Recién ahí el coadyuvante puede expresar todas sus bondades«, señaló.
Uno de los errores más frecuentes que observa durante las capacitaciones tiene que ver con un concepto muy arraigado entre los productores. «Históricamente se habla de cuántos litros por hectárea se aplican. Ese es uno de los grandes errores. Hablar de más o menos volumen no implica necesariamente más o menos control«, afirmó.
En cambio, propone cambiar el enfoque hacia un parámetro mucho más determinante. «Cuando dejamos de hablar de volumen y empezamos a hablar del tamaño de gota con el que trabajamos, cambia completamente la manera de entender la aplicación. Ese tamaño tiene fortalezas y debilidades que debemos conocer para tomar mejores decisiones«, explicó.
Finalmente, Menta invitó a los productores del NOA a aprovechar las herramientas tecnológicas disponibles y continuar profesionalizando una actividad que resulta determinante para la producción agrícola. «Hoy tenemos muchísima tecnología disponible: drones, pulverizadoras terrestres, nebulizadores y muchas otras herramientas. Hay que animarse a conocer cómo trabaja cada una porque ese es el comienzo para hacer mejor las cosas, ahorrar insumos y realizar aplicaciones más seguras«, aseguró.
Y concluyó con un mensaje que resume el objetivo de su trabajo: «Tenemos que apostar a profesionalizar cada vez más la tarea de aplicar fitosanitarios. Solo así vamos a lograr aplicaciones más eficientes, más seguras y mejores resultados a campo«.













