Bajo el lema “Acciones para los nuevos paradigmas”, Coninagro presentó, en la Bolsa de Cereales de Córdoba, el documento “El Campo y la Política III”, un trabajo que brinda herramientas para la construcción de políticas públicas a largo plazo y busca priorizar una política poblacional que evite las megaconcentraciones urbanas, impulsando procesos de desarrollo local y arraigo familiar en todas las regiones productivas.
El documento analiza, en profundidad y con una mirada multidisciplinaria, los temas transversales de toda la actividad y producción agrícola/ganadera y, en detalle, cada una sus economías regionales: granos, carne bovina, leche, algodón, arroz, aves, cítricos, forestal, hortalizas, mandioca, maní, ovinos, papa, peras y manzanas, porcinos, tabaco, vino y mosto, y yerba mate.
El resultado del trabajo es un conjunto de políticas que debe llevar el Estado junto con los Privados a fin de lograr previsibilidad para producir más y mejor, entre las que se destacan: Sustentabilidad, para lo cual plantea la necesidad de acciones sinérgicas y multidisciplinarias que partan desde la persona, hacia el cuidado, defensa y respeto del medio ambiente. Infraestructura: se impulsa el desarrollo basado en tres pilares (hídrico, vial y energético),que den sustentabilidad en el tiempo a la política rural. Coninagro apoya el Plan Belgrano, el Plan Vial y cree que es interesante el Plan Energético.
Financiación: se muestra la necesidad de una financiación del capital de trabajo adecuada a los ciclos productivos y se resalta la importancia de la creación de líneas crediticias que cuenten con años de gracia y tengan intereses razonables. Por último, se promueve una política monetaria que incentive la producción industrial y local, con garantías alternativas que lleguen a todos los productores, cooperativas y Pymes. Coninagro impulsa la creación de cajas de crédito cooperativas rurales y la conformación de una Sociedad de Garantía recíproca (SGR) abocada a la cooperativa.
Innovación y nuevas tecnologías en Bioeconomía: deben complementarse las entidades públicas y privadas para que los productores y cooperativas puedan adquirir paquetes tecnológicos con financiación de largo plazo y a tasas internacionales, que les permitan ser competitivos y sustentables.
Reducción de la presión impositiva: se pretende que el Estado reduzca la presión impositiva sobre la producción y adecue los costos laborales en la producción primaria, industrial y comercial.
Desarrollo local y bien común: un estado abocado al bien común como base de lo estratégico y lo operativo, que priorice una política migratoria que evite las megaconcentraciones urbanas y promueva el desarrollo local y arraigo familiar en el interior del país.
Estabilidad de precios. Asociativismo: como contracara de la concentración. Cuidando al productor y al consumidor, se apoya el asociativismo como capital social en una economía solidaria que incluya al pequeño productor.
“Entendemos que el desarrollo es integral y sustentable, vale decir, humano, ambiental y económico. Nuestro sector cooperativo agroindustrial es el indicado para transitar por ese rumbo y para impulsar acciones que generen más producción, más valor agregado y más empleo”, afirmó el Presidente de Coninagro, Carlos Lannizzotto.
FUENTE: El Liberal











