Las vacas lecheras han alcanzado un nivel productivo inimaginable hace tan solo tres o cuatro décadas. Muchos son los factores responsables de este desarrollo, como la mejora genética, la mejor alimentación, sanidad y manejo. Sin embargo, en la actualidad los tambos enfrentan problemas que no deberíamos considerar inherentes al nivel de producción alcanzado y a la intensificación del modelo productivo. Debemos pensar cómo mejorarlos para resolver los inconvenientes sanitarios a los que se enfrentan estas “máquinas” de producir leche y que nos eran casi desconocidas cuando el sistema de producción no era tan intensivo.
La intensificación de la producción lechera conlleva la necesidad de que la vida productiva de las vacas se desarrolle en tambos más o menos amplios y cómodos. Por ello, las instalaciones juegan un papel determinante en su bienestar y confort, ya que el nivel de producción será mayor y de mejor calidad cuanto mejores sean las condiciones en que viven los animales.
La falta de bienestar o de confort lleva consigo la aparición de estrés, siendo éste una respuesta biológica del animal a una situación que éste interpreta como amenaza (lo sea o no realmente) e incluye cambios fisiológicos (afectando al nivel y eficiencia de la producción, reproducción y otras funciones productivas) y etológicos.
Estrés térmico: el principal enemigo del confort y la productividad
La vaca lechera es la que más sufre las temperaturas extremas, su organismo no está preparado para resistir temperaturas demasiado bajas o altas. En el último verano tuvimos muy altas, esto combinado con la humedad y la radiación solar impacta en la producción lechera, en terneros más débiles como así también en la preñez de las hembras que se ve disminuida por los efectos del calor. Para tratar de paliar el impacto hay brindarle más confort al animal. En este sentido al parecer aún no se están implementando medidas de forma corriente, hay algunos tambos que han incorporado un sistema de duchas en el ordeñe para disminuir el impacto de las altas temperaturas.
Otros factores causantes de estrés
Además de las temperaturas lejanas a la zona térmica de confort, el número de factores causantes de estrés en las vacas lecheras es numeroso. Entre otros muchos, podemos destacar los siguientes:
- Permanecer excesivo tiempo de pie (en la sala de espera al ordeño, en los pasillos, delante del comedero, etc.)
- Desplazarse sobre suelos resbaladizos o abrasivos o con barro.
- Comederos y bebederos sucios, vacíos o insuficientes
- Pasillos ciegos y bebederos en rincones, que dificultan el libre movimiento de todas las vacas
- Condiciones ambientales deficientes
- Corrales mal diseñados
- Sobreocupación (elevada densidad de animales)
- Malos tratos por parte del personal.
- Problemas sanitarios
Como vemos en la lista anterior, una buena parte de las causas de la falta de bienestar de las vacas lecheras se centra en los corrales e instalaciones de los tambos, que se convierten en aspectos tanto más decisivos cuanto mayor es el nivel de intensificación productiva y, en consecuencia, pueden incrementar las interacciones negativas de los animales con este entorno tan próximo (alojamientos, otras vacas y el cuidador).
Ing. Zoot. Guido Gomez Proto
Fuente: INTA Rafaela










