El sector agropecuario argentino está atravesando un año particular, signado por los muy buenos precios de los productos que exporta, que alcanzan a disimular la presión fiscal, las retenciones y la brecha cambiaria. En ese contexto, el docente y especialista en el sector, el ingeniero agrónomo Fernando Vilella, conversó con la prensa sobre el contexto actual en el que se mueve el sector y qué podría esperarse hacia adelante.
En referencia a los precios, Vilella comentó: «dos terceras partes de los precios reflejan lo que pasa en los fundamentos, es decir en la oferta y demanda y la variación de stocks. El tercio restante depende del contexto global, signado por las tasas de interés bajas y la política monetaria de Estados Unidos, expansiva en respuesta al shock de la pandemia«.
En principio, está creciendo la demanda china, debido a que está saliendo muy rápido de la pandemia. Para el caso del maíz, pasó de 7 a 30 millones de toneladas. La demanda de soja había caído por la fiebre porcina, pero esto también está quedando atrás. La parte de los cerdos que se criaban prácticamente en el fondo de las casas con sobras hogareñas, ahora se la engorda en grandes establecimientos con alimentos específicos basados en soja y maíz, y eso representa un cambio estructural. Y a nivel de oferta, este año se dio que los tres grandes productores, que son Estados Unidos, Brasil y Argentina, tuvieron cosechas regulares. Así que se redujo la oferta y el stock al mismo tiempo.
En cuanto al tercio restante, con tasas de interés bajas los precios de los commodities suben, porque hay más fondos de inversión apostando al sector en busca de una buena rentabilidad. Naturalmente, si las tasas empiezan a subir, impactará en sentido contrario en el precio de las materias primas, que deberían bajar. Se calcula que por cada 100 puntos básicos que sube la tasa de referencia en Estados Unidos los commodities deberían bajar 5%. Además el dólar débil y la política monetaria laxa juega a favor del precio de los commodities, impactan en el precio del petróleo y arrastran al resto.
«Hoy la expectativa de siembra es superior a la del año anterior. Pero por una señal exclusiva de precios. La “inyección” de tecnología no está creciendo sustancialmente por culpa del tipo de cambio y la brecha cambiaria. Desde el punto de vista de costos, el panorama es complicado. Este año los precios compensan la falta de estímulo de la política y de la presión fiscal».
De alguna el campo se encuentra con el freno de mano puesto. «Es que no hay incentivos para apostar a más. Al campo se le reclama agregar valor, pero eso significa inversión en activos que hay que amortizar. Si el campo, al que yo llamo “Vaca viva”, tuviera los mismos estímulos fiscales que el Gobierno le da a Vaca Muerta, la producción se multiplicaría rápidamente. No estoy diciendo que haya que subsidiar al sector agropecuario, pero sí reglas del juego claras».
Hoy el Gobierno reclama una transformación más amplia de las materias primas, es decir, “transformar el granero del mundo en supermercado del mundo. Pero avanzar en la industrialización de las materias primas es casi imposible, hoy, con esta presión fiscal y estructura gremial y el costo financiero. Hoy no se puede competir en el mercado de los fideos standard, por ejemplo. Los costos locales están por encima de cualquier competidor. Y a eso hay que agregarle el costo del dinero para una empresa local. Se requiere mucho capital, y hoy el dinero está muy caro acá, a diferencia de lo que pasa en el resto del mundo».
Argentina es líder en producción sustentable con cuidado ambiental. Existen muy buenos avances en biotecnología, en ingeniería mecánica, en aplicaciones informáticas. «Este es el siglo de la biología y de la informática. Las dos cosas juntas hacen a la utilización más intensa de instrumentos que desembocan en inteligencia artificial, internet de las cosas. Hay muchos jóvenes muy talentosos diseñando modelos predictivos que se pueden aplicar a muchos usos, como los seguros, la agricultura de precisión. En eso somos líderes, y podría asegurar que estamos arrancando una nueva revolución desde lo biológico y tecnológico», finalizó.
Fuente: Clarín












