Gianina Giacoppo es una jóven que se define como una apasionada por el campo. En diálogo con Suena a Campo, comentó cómo fue su camino para consolidarse como empresaria en el rubro; donde hoy conduce producciones de tabaco, granos y frutales en la zona del Valle de los Pericos, Jujuy -un lugar que todavía conserva viejas costumbres y posicionarse como mujer al frente de una empresa aún es todo un desafío-.
La joven oriunda de la provincia de Jujuy, estudió la carrera de ingeniería agronómica en la Universidad Nacional de Tucumán. «La actividad agrícola en mi familia viene desde mis bisabuelos«, dijo Giacoppo y recordó que «siempre, desde chica me gustó la actividad que realizaban mis papás en el campo«.

Así, una vez finalizada su carrera, la joven volvió a su tierra para cumplir su tarea: acompañar y hacer crecer la empresa familiar. Al día de hoy, «ya estoy trabajando hace 6 campañas en la actividad de tabaco en el Valle de los Pericos. Empecé acompañando a mi papá y aprendiendo de él. Hasta que, al año siguiente, me independicé. Inicié en un campo familiar que no estaba totalmente desarrollado, arranqué prácticamente de cero«, comentó.
Hoy la empresa está dirigida por tres hermanas
Asimismo, Giacoppo contó que fue tal el crecimiento de su actividad, que tuvo que pedir ayuda a sus hermanas. Así, terminaron fundando una empresa diversificada donde las tres están a la cabeza: la más chica en el sector comercial, la del mayor en el área contable y Gianina en el campo.
Si bien la ingeniera logró abrir una nueva empresa, indicó que al día de hoy sigue trabajando y ayudando también en el campo de sus papás.
«Obviamente, en nuestra empresa tenemos altibajos pero tratamos de hacerla crecer y que dé sus frutos», señaló.

Grandes desafíos para una mujer
A su vez, Giacoppo comentó que fueron muchos los obstáculos a los que tuvo que enfrentarse hasta lograr posicionarse. «Cuando me recibí, en el sector tabacalero, por ejemplo, no conocía mujeres que hagan el trabajo que yo estoy haciendo. Y al día de hoy, somos muy poquitas mujeres. De a poco las mujeres se van involucrando en la actividad«, dijo Giacoppo. Asimismo reconoció que fue un gran desafío, «porque la gente no está acostumbrada a ver a una mujer al frente del campo. Y el cambio cultural es difícil». No obstante, «con mucho esfuerzo, se va logrando que a la mujer la vayan respetando de a poquito«.

El tabaco es otra de las economías regionales que quedó muy golpeada
Consultada por la actividad tabacalera en la zona de Jujuy, Giacoppo explicó: «nos encontramos en una situación donde el costo país es muy alto. A pesar de que los precios internacionales son buenos y la demanda viene siendo sostenida, a nosotros lo que nos afecta es vender nuestra producción a un dólar oficial y los costos de producción se pagan a otro tipo de dólar. Esto hace que muchos productores no estén siquiera pudiendo mantener la superficie de producción. Se nos está haciendo muy complicado. Por ejemplo, una tonelada de abono que antes estaba a 950 dólares y hoy en día cuesta 1700 dólares. Otro de los inconvenientes que estamos teniendo es la mano de obra. Nuestra actividad es muy intensiva y hoy con los planes del gobierno la gente perdió la cultura del trabajo y los jóvenes ya no tienen un incentivo. Asimismo, otra cuestión complicada es el cobro diferido porque al ser tan alta la inflación, al productor no le cierran los números. Además, el tabaco está inscripto como actividad primaria, cuando en realidad no lo es. Porque cuando realizamos la exportación, ese tabaco ya tiene dos procesos industriales: el primero que hace el productor de estufado, clasificado y enfardado. Y luego, el que se realiza en las cooperativas como el despalillado. Entonces, ya está industrializado, y nosotros tenemos retenciones como una actividad primaria. Esta es otra de las luchas constantes que tenemos«, concluyó.
Ana Luz Llobril – Suena a Campo












