En nuestra provincia, uno de los principales polos citrícolas de Argentina, los viveros cítricos desempeñan un papel fundamental en la producción y distribución de plantas de alta calidad. Detrás de su funcionamiento y regulación, se encuentra el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), cuyo objetivo es garantizar la sanidad y calidad de estas plantas. El ingeniero agrónomo Francisco Vercellone, referente del programa de viveros de la región NOA de Senasa, en diálogo con SUENA A CAMPO, se refirió al rol protagónico que cumple el organismo en la regulación de los viveros cítricos de la provincia. «Hay un registro dentro del organismo que se llama Registro Nacional Fitosanitario de Operadores de Material de Propagación, Micropropagación y/o Multiplicación Vegetal (RENFO), al cual todos los viveros deben estar inscriptos en este para que se les pueda emitir el Documento de Transito Vegetal (DTV), lo único que queda exceptuado es la semilla botánica. El vivero para poder abrir sus puertas debe cumplir varias normativas para prevenir el HLB«, reconoce Vercellone en relación a la principal medida que toma Senasa.
¿Qué es el HLB?
Se trata de la mayor amenaza para la industria citrícola de nuestro país, ya que es una enfermedad que hasta el momento es incurable y obliga a erradicar (arrancar de raíz) la planta afectada y destruirla. Es decir que dónde haya HLB habrá una producción arruinada y miles de familias en riesgo de perder su principal sostén económico.
La transmisión del HLB es a través de plantas enfermas, por la utilización de yemas infectadas o a través del insecto vector, Diaphorina citri, el cual se encuentra presente en Argentina. “Es suficiente la introducción de una sola planta enferma dentro de un lote sano para poner en riesgo la totalidad de la producción del establecimiento. Las plantas y árboles jóvenes tienen múltiples brotes al año, constituyéndose en el material de mayor riesgo de infección de HLB, por la atracción que ejercen los brotes tiernos sobre el vector”, relata el ingeniero agrónomo.

La problemática es tratada con pinzas por lo destructiva que es la enfermedad una vez que ingresa a algún lote, en tanto que los controles aumentaron en nuestro país debido a que algunos países limítrofes sufrieron las consecuencias del HLB en los últimos meses. «Para nosotros es muy clave porque el cultivo es muy importante para nuestro país y se encuentra en una situación crítica. La enfermedad no tiene cura y si ingresa al país generará una catástrofe. En Brasil, donde la enfermedad está activa se perdieron miles de hectáreas de cítricos», anticipó Vercellone y agregó: «nosotros por medio de una legislación tomamos medidas preventivas, mediante la Resolución 930 que prohíbe la producción de plantas cítricas a cielo abierto, está normado que esta producción se debe realizar bajo techo y todas sus aberturas deben tener mallas contra insectos, para prevenir el ingreso del vector de la enfermedad que es una chicharrita que transmite la enfermedad causada por una bacteria«, explicó.
En relación a cómo se promueve la conciencia en los productores y empleados de viveros, para combatir el ingreso de distintas enfermedades al país, el ingeniero agrónomo fue contundente: «tenemos que entender que el HLB no tiene cura, hay otras enfermedades que son tratables, como las cochinillas, arañuelas, las enfermedades bacterianas, también las prevenimos, pero pueden ser tratadas. Nosotros difundimos por todos lados que no se compre material de propagación que no sea de viveros registrados, eso es muy importante. Los ciudadanos comunes deben comprar en viveros certificados, el Instituto Nacional de Semillas (Inase) tiene el registro de cada planta cítrica con su correspondiente certificado que garantiza la calidad», amplió.

De igual manera, Vercellone aprovechó la entrevista con SUENA A CAMPO, para aclarar que los viveros cumplen al pie de la letra las medidas dispuestas por los diferentes organismos. «Los viveros están cumpliendo, la Resolución 930 está en vigencia desde el 2009 y los productores tomaron consciencia, esa situación está controlada, el riesgo por ahí está más en el ciudadano común que puede traer una planta de otro lado, nosotros hacemos monitoreos a campo, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres colabora, las empresas también tienen red de monitoreos al igual que el SENASA, para detectar de manera temprana un posible foco de esta enfermedad», finalizó el ingeniero agrónomo.
Es importante que todos, sector productivo, estado y la sociedad en general que conozcan y cumplan con las normativas para evitar que el HLB ingrese a nuestra provincia y región, generando los daños ya conocidos en aquellas zonas productores donde se estableció la enfermedad.
(Fuente: Suena a Campo)












