La sabiduría popular le otorga un valor predictivo a las tormentas que suelen producirse alrededor del 30 de agosto, fecha de la festividad de Santa Rosa: si las precipitaciones son generales y abundantes, anunciarían una temporada primavera-verano sobre la media. Si son moderadas, pero bien distribuidas, el panorama sería normal. Si, en cambio, son irregulares, debería esperarse una temporada con perturbaciones negativas. ¿Se cumplirá este año, en el que se espera que el fenómeno climático llegue “puntualmente”?
La perspectiva agroclimática elaborada por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) indica que, en principio, continuarán soplando los vientos polares, que hicieron su entrada en los días precedentes, y en la mayor parte del área agrícola se observarán temperaturas bajo la media estacional, a excepción de su extremo norte, que registrará marcas algo sobre lo normal.

El nordeste del NOA, gran parte de la Región del Chaco y el norte y el centro de la Mesopotamia observarán temperaturas máximas superiores a 25°C, con registros superiores a 35°C, hacia el norte y otros focos con valores inferiores; mientas que el centro del NOA, gran parte de Cuyo, y la mayor parte de la Región Pampeana registrarán máximas entre 20 y 25°C, con focos con valores superiores.
Este desarrollo irregular augura una temporada primavera – verano “perturbada” y, aunque este indicador no tiene un valor absoluto, “conviene tenerlo en cuenta como una advertencia, y continuar la vigilancia climática”, puntualiza el reporte.













