La Sociedad Rural de Tucumán expresó en los últimos días una marcada inquietud ante el aumento de episodios delictivos en distintas zonas rurales de la provincia. Productores de diversas localidades vienen denunciando que los robos de ganado, el hurto de insumos agropecuarios y los ataques armados se han vuelto más frecuentes y, sobre todo, más organizados. Según la entidad, esta situación se agrava en áreas fronterizas entre municipios y provincias, donde la coordinación policial se vuelve más compleja y la respuesta resulta insuficiente.
Ante este escenario, la institución insistió en la importancia de que los afectados formalicen siempre las denuncias. Sin la constancia oficial de cada hecho, remarcan, es prácticamente imposible que la Policía de Delitos Rurales y el sistema judicial puedan detectar patrones de actuación, identificar a los grupos que operan en la zona o poner en marcha investigaciones que conduzcan a su desarticulación.
El pasado mes de junio, la Sociedad Rural presentó junto a representantes del Gobierno provincial un proyecto de “alarma vecinal” pensado para reforzar la vigilancia en los puntos más conflictivos. La iniciativa busca integrar información procedente de denuncias, testimonios de productores y aportes de las propias comunidades rurales, con el fin de anticipar riesgos y mejorar los tiempos de respuesta. 
Entre las líneas de acción propuestas, la entidad destaca la necesidad de fortalecer las redes de comunicación directa entre productores y fuerzas de seguridad, asegurar que la Guardia Rural disponga de vehículos, patrullas y personal adecuadamente formado, y promover una mayor celeridad en el ámbito judicial para intervenir en este tipo de delitos. También insiste en la creación de una fiscalía especializada en delitos rurales y en la importancia de instaurar una cultura de prevención conjunta en la que participen el Estado, el sector productivo y las comunidades locales.
La Sociedad Rural de Tucumán reiteró su disposición a colaborar con las autoridades y reclamó políticas sostenidas que permitan mejorar la seguridad en el interior productivo, una demanda que, según afirman, ya es urgente.













